Abrí la ventana de mi cuarto. Tenía un inmenso camino hacia
delante pero no me importaba, la venganza poco a poco sería mía por poco
o por mucho que tardase en conseguirlo.
Sonreí con
malicia ante la idea de tener en poco tiempo entre mis manos el cuello
de Alec Volturi para romperlo después de quitarle todas sus
extremidades.
Salté al jardín para así poder comenzar mi carrera hacia la que sería la más maravillosa de las peleas.
- ¿Dónde vas, Edward? -preguntó una voz a mi espalda.
- Alice, no te metas en esto -bramé para que supiese que no deseaba que me molestase.
- Edward, no está solo Alice estamos todos -contestó mi padre.
Fruncí
mi ceño furioso y me giré para mirarles a todos. Sabía que Alice había
tenido una visión y querían pararme pero no me importaba, seguía siendo
el más rápido de todos y más cuando la sed quemaba mi garganta. Si
pensaba que estaba cazando en ningún momento podrían pararme.
-
Sé que es lo que quieres hacer pero no podemos evitar preocuparnos por
ti, Edward. No quiero que te pase nada malo -dijo Carlisle.
- No voy a cambiar de opinión -respondí.
- No seas asqueroso, no quieras quedarte con todos para ti -rió Emmett-. Yo también quiero vengarme y lo sabes.
Emmett
se puso a mi lado y agarró mi hombro rápidamente. Permanecí mirando los
ojos de Esme que estaban fijos en mí y me indicaban el temor que tenía
por perderme.
- Esta batalla no la vas a luchar
solo. Vamos a estar contigo pero no te va a ser fácil para nada. Tienes
que entender que ellos lo más seguro es que sepan tus planes en cuanto
Aro te toque -me susurró.
- Lo sé.. pero necesito
matar a Alec, él mató a mi esposa y no consentiré que no muera bajo mis
manos -gruñí furioso al recordar ese horrible momento.
Noté
como la mano de Carlisle se posó en mi otro hombro. Jasper abrazó a
Alice y Esme permanecía abrazada a Rosalie mientras Jasper comenzaba a
utilizar su don en todos nosotros consiguiendo relajarme lo cual no
deseaba hacer.
- Hijo -murmuró Carlisle mirándome
fijamente-, tenemos un plan para ayudarte con tu venganza. Debes
escucharnos y seguirlo al pie de la letra. No queremos que te pase nada
pero si queremos que este plan resulte. Tan solo sabrás parte de él ya
que no podemos arriesgarnos a que Aro si te toca averigüe nuestras
intenciones.
Asentí y escuché rápidamente lo que en
su mente se estaba maquinando para así en poco tiempo ser capaz de
comenzar la carrera que me llevaría frente al hombre que en estos
momentos más odiaba de la tierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.