viernes, 30 de noviembre de 2012

Capítulo 1

Marzo, 2013
El tic tac del reloj no era un sonido precisamente agradable para mí pero lo soportaría. La sala era grande, quizá excesivamente pero estaba claro que tendría que soportar los aires de superioridad de otra de las estrellas que sin duda no sabrían sin que se lo dijesen abrocharse las zapatillas.
La llamada que había recibido días antes me había sorprendido demasiado. Una mujer con la voz más fría que había escuchado jamás me había dado una cita para que acudiese a este lugar.
Desconocía quién estaría delante de mí durante varias horas y también lo que haríamos pues salvo ser una escritora aficionada no tenía mucho más que pintase allí.
Moví mi pierna de aquella manera que ponía a todo el mundo nervioso pero que a mí conseguía relajarme. Era un acto reflejo pero conseguía que por toda la habitación resonase el taconeo de mis movimientos contra el suelo.
Había decidido ponerme zapatos altos pero me estaba arrepintiendo porque siempre terminaba con los pies hechos un desastre a cuantas más horas pasasen.
Sonó mi móvil indicándome que había recibido un nuevo mensaje. Seguramente sería un whatsapp de mi novio preocupado y desconcertado como yo.
“¿Ya sabes quién es, amor?”
Sonreí. Siempre conseguía sacarme una sonrisa y eso hacía que le quisiese aún más si cabía. Resoplé  pues ya llevaba como una hora de retraso aquella persona a la que supuestamente estaba esperando.
“No, aún no ha llegado, bebé”
Respondí rápidamente y volví a guardar mi blackberry concentrándome de nuevo en aquel silencio que gobernaba la estancia tan solo interrumpido por el sonido de mis tacones al chocar contra el suelo y el movimiento de las agujas del reloj de la pared.
Intenté rememorar la llamada recibida para ver si había podido tener en ella algún tipo de pista sobre quién me había hecho llamar pero no era así. Tan solo me había dicho que era representante de famosos y que demandaba mi presencia en aquel lugar a las once en punto.
Entorné los ojos y dirigí mi mirada hasta mis manos. Había conseguido pintar de un marrón oscuro mis uñas con ayuda de mi hermana que aunque con tembleque había hecho que la mano derecha estuviese igualita que la izquierda.
Los nervios comenzaban a recorrer mi estómago dado que había ido allí saltándome todas las clases que tenía. Debía ser algo realmente importante o sino estaba perdiendo todo mi tiempo y probablemente el derecho a evaluación de alguna asignatura.
La puerta se abrió en ese instante y dirigí mi mirada hasta la estructura metálica que hizo un ruido sordo al girar sobre sí misma.
Una mujer rubia con expresión de pocos amigos me observó durante unos segundos lo que me hizo fruncir el ceño.
Me sonaba de algo pero desconocía de qué.
Alcé una de mis cejas mientras giraba noventa grados sobre sí misma y le sonreía a alguien que aún permanecía al otro lado de la puerta.
- Come in -susurró en un inglés perfecto.
“Genial” - pensé para mí- “A recordar inglés ahora para hablar con quien sea”
Dos pasos de aquella persona hicieron que tuviese que controlar la ira que se abría paso en mi estómago.
- Hi -murmuró.
Tenía como siempre una gorra en la cabeza. Llevaba puestos sus vaqueros favoritos y una camiseta blanca. Volvía a estar descuidado dado que la barba le había crecido bastante y andaba aún más cabizbajo que en otras ocasiones.
Claro que sabía quién era. Claro que me sonaba aquella mujer. Había estado esperando durante horas solo para verle y ahora pedía que le concediese ese momento pero ¿para qué?
- Hi -respondí algo seca.
¿De qué demonios iba todo esto?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.