Estaba perdido en aquellos ojos rojos vacilantes, con miedo pero tan
hermosos que no podía evitar suspirar cual estúpido enamorado presa del
hechizo que aún permanecía allí. Igual no importaba… Sus preciosos ojos
azules estaban impresos en las diminutas criaturas que dormían
plácidamente.
Pero en ese momento algo ocurrió. Me giré al reconocer un olor
característico. ¿Qué hacía aquí? No mucho tiempo después sus ojos
dorados estuvieron fijos en los míos mientras sentía que tras de mí, la
portadora de la mirada más tranquilizadora de todas estaba a punto de
desvanecerse. Puede escuchar su corazón romperse en mil pedazos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.