viernes, 30 de noviembre de 2012

Prefacio

Estaba perdido en aquellos ojos rojos vacilantes, con miedo pero tan hermosos que no podía evitar suspirar cual estúpido enamorado presa del hechizo que aún permanecía allí. Igual no importaba… Sus preciosos ojos azules estaban impresos en las diminutas criaturas que dormían plácidamente.
Pero en ese momento algo ocurrió. Me giré al reconocer un olor característico. ¿Qué hacía aquí? No mucho tiempo después sus ojos dorados estuvieron fijos en los míos mientras sentía que tras de mí, la portadora de la mirada más tranquilizadora de todas estaba a punto de desvanecerse. Puede escuchar su corazón romperse en mil pedazos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.