viernes, 30 de noviembre de 2012

Capítulo 4

Levanté mi mirada y contemplé de nuevo la inmensa cama vacía en la que tantos momentos habíamos pasado. El día después de que la convirtiese vivimos una experiencia maravillosa entre aquellas sábanas que ahora tan solo descansaría en mi mente.

No, Bella la única mujer a la que había amado me dejó completamente solo para toda la eternidad, pero mi eternidad no duraría mucho.

Apreté mis ojos y dejé reposar mi cabeza sobre la pared respirando hondo para paliar el dolor si de alguna manera era posible.

Emmett estaba a mi lado. Miraba a todas partes ansioso de encontrar al fin una víctima más que triturar entre sus fuertes brazos.

Intenso gruñidos de lobo ahora recorrían el silencio que reinaba ahora entre todos los vampiros que parecíamos haber parado un instante como si necesitásemos respirar.

Alice se tensó y vio algo que le desagradó. Pero era muy borroso por la presencia lobuna de nuestros ahora eternamente aliados. La imprimación que unía al lobo alfa hacía que nadie pudiese consentir que lastimasen a la familia de la imprimada, es decir, de mi hija Renesmee.

Jacob la estaba cuidando en el poblado pero mi amigo Seth y otros lobos estaban obedeciendo la orden de Jacob.

Miré de nuevo los intensos ojos burdeos de Aro, el cual comenzaba a sentirse en desventaja.

Entonces sentí que algo malo iba a pasar. La sonrisa de Aro volvió a dibujarse cuando posó su mirada un solo instante en otro lugar.

¿Qué estaba ocurriendo? En un momento todos perdimos nuestros sentidos. ¿Cómo era posible si Bella tenía su don sobre todos nosotros? Eso quería decir..

- Bella -se escapó de entre mis labios.

La busqué en vano entre todos los allí presentes pero no era capaz de encontrarla porque el don de Alec me mantenía ciego. Ahora podrían estar muriendo todos los miembros de mi familia y yo ni tan siquiera darme cuenta.

Gruñí pero no pude escuchar mi propio ruido. Suspiré mientras notaba como poco a poco podría volver a ver el resto de los que estábamos allí presentes.

Aro ya no estaba frente a mí. Miré de un lado al otro y después vi a Rose, luego a Carlisle y Esme. Respiré un poco más aliviado. Después miré a Alice y Jasper pero ¿y el amor de mi vida?

Busqué entre todos los allí presentes pero no la encontraba. No parecía haber ni rastro de Vulturis pero entonces al fondo, un poco lejos apartados de los demás una capa negra comenzó a moverse escapándose de todos mientras dejaba un cuerpo inerte a sus pies.

- No.. no podía ser… -pensé.

Comencé a correr rápidamente hacia donde estaba el cuerpo inerte. Me fijé en quien se escapaba por si tenía que seguirle. Alec era quien estaba escapando pero ahora tan solo me importaba saber quién había muerto.

Me paré en seco. Ante mis ojos estaba el amor de mi vida completamente inmóvil en el suelo sobre la hierba.

- ¡¡¡NO!!! -grité mientras caía de rodillas cerca de su cuerpo.


Abrí mis ojos y apreté mi mandíbula con ira. Mis manos se convirtieron en puños y me levanté tan rápido como fui capaz.

Demasiado tiempo les había dado. Alec, ese odioso vampiro moriría entre mis manos. Le mataría porque esa muerte tan cruel que le dio a mi esposa reclamaba la más horrible de las venganzas.

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