viernes, 30 de noviembre de 2012

Capítulo 2

Alzó suavemente las cejas mientras me observaba. Apreté mis manos contra la silla apoyando mi espalda en el respaldo de mi silla.
- ¿Necesitará un traductor? -preguntó uno de los hombres que había entrado con él.
Negué. Sabía que le entendería a pesar de que llevaba mucho tiempo sin hablarlo. No tenía problema a la hora de comprender cuando escuchaba una conversación en inglés, la dificultad se me presentaba a la hora de contestar.
Todos los allí presentes se miraron mientras que el joven que estaba frente a mí se quitaba las gafas y les decía que podían irse de la habitación. Me tensé de los pies a la cabeza pero no dejé que se notase en mi expresión.
La mujer rubia me observó durante unos instantes y después a su cliente. Suspiró resignada ante la insistencia de él y salió junto a los guardaespaldas de la sala.
Los ojos azules del chico se perdieron en el paisaje que se veía a través de la ventana. Su semblante cambió varias veces. Parecía no saber si sonreír o como comportarse en aquel momento.
¿Cuántas veces anteriormente había soñado con una situación similar? Si ese día no hubiese existido, ese día en el que descubrí cuan rastrero podía ser el mundo, quizá estaría suspirando por sus huesos.
Era demasiado delgado. Tal y como le recordaba. Pasó sus manos por su cabello y se giró hacia mi posición.
- ¿Puedo sentarme?
No sabía porqué escuchar su voz estaba consiguiendo mermar mi autocontrol. Mi ira solo deseaba escapar de mi interior con tantos gritos como me permitiese mi garganta.
Seguía mirándome, esperando una respuesta o al menos eso supuse y asentí con la cabeza sin permitirme decir una palabra para no decirle las verdades a la cara.
- ¿Sabes por qué te llamé?
Respiré profundamente e intenté recordar como contestarle lo que deseaba.
- En absoluto -dije al fin.
Puso sus gafas de sol sobre la mesa y después jugó con las patillas. Rodé los ojos y miré hacia otro lugar dejando que siguiese con sus juegos.
- Eso lo hará más difícil.
Sonó mi blackberry mientras fruncía el ceño ante su comentario y la saqué. Observé en la pantallita que era mi novio por lo que decidí contestarle.
“¿Sabes ya quién es, mi amor?”
Claro que lo sabía y seguro que él se sorprendería tantísimo como yo.
“Robert Pattinson, bebé” tecleé rápidamente.

Capítulo 1

Marzo, 2013
El tic tac del reloj no era un sonido precisamente agradable para mí pero lo soportaría. La sala era grande, quizá excesivamente pero estaba claro que tendría que soportar los aires de superioridad de otra de las estrellas que sin duda no sabrían sin que se lo dijesen abrocharse las zapatillas.
La llamada que había recibido días antes me había sorprendido demasiado. Una mujer con la voz más fría que había escuchado jamás me había dado una cita para que acudiese a este lugar.
Desconocía quién estaría delante de mí durante varias horas y también lo que haríamos pues salvo ser una escritora aficionada no tenía mucho más que pintase allí.
Moví mi pierna de aquella manera que ponía a todo el mundo nervioso pero que a mí conseguía relajarme. Era un acto reflejo pero conseguía que por toda la habitación resonase el taconeo de mis movimientos contra el suelo.
Había decidido ponerme zapatos altos pero me estaba arrepintiendo porque siempre terminaba con los pies hechos un desastre a cuantas más horas pasasen.
Sonó mi móvil indicándome que había recibido un nuevo mensaje. Seguramente sería un whatsapp de mi novio preocupado y desconcertado como yo.
“¿Ya sabes quién es, amor?”
Sonreí. Siempre conseguía sacarme una sonrisa y eso hacía que le quisiese aún más si cabía. Resoplé  pues ya llevaba como una hora de retraso aquella persona a la que supuestamente estaba esperando.
“No, aún no ha llegado, bebé”
Respondí rápidamente y volví a guardar mi blackberry concentrándome de nuevo en aquel silencio que gobernaba la estancia tan solo interrumpido por el sonido de mis tacones al chocar contra el suelo y el movimiento de las agujas del reloj de la pared.
Intenté rememorar la llamada recibida para ver si había podido tener en ella algún tipo de pista sobre quién me había hecho llamar pero no era así. Tan solo me había dicho que era representante de famosos y que demandaba mi presencia en aquel lugar a las once en punto.
Entorné los ojos y dirigí mi mirada hasta mis manos. Había conseguido pintar de un marrón oscuro mis uñas con ayuda de mi hermana que aunque con tembleque había hecho que la mano derecha estuviese igualita que la izquierda.
Los nervios comenzaban a recorrer mi estómago dado que había ido allí saltándome todas las clases que tenía. Debía ser algo realmente importante o sino estaba perdiendo todo mi tiempo y probablemente el derecho a evaluación de alguna asignatura.
La puerta se abrió en ese instante y dirigí mi mirada hasta la estructura metálica que hizo un ruido sordo al girar sobre sí misma.
Una mujer rubia con expresión de pocos amigos me observó durante unos segundos lo que me hizo fruncir el ceño.
Me sonaba de algo pero desconocía de qué.
Alcé una de mis cejas mientras giraba noventa grados sobre sí misma y le sonreía a alguien que aún permanecía al otro lado de la puerta.
- Come in -susurró en un inglés perfecto.
“Genial” - pensé para mí- “A recordar inglés ahora para hablar con quien sea”
Dos pasos de aquella persona hicieron que tuviese que controlar la ira que se abría paso en mi estómago.
- Hi -murmuró.
Tenía como siempre una gorra en la cabeza. Llevaba puestos sus vaqueros favoritos y una camiseta blanca. Volvía a estar descuidado dado que la barba le había crecido bastante y andaba aún más cabizbajo que en otras ocasiones.
Claro que sabía quién era. Claro que me sonaba aquella mujer. Había estado esperando durante horas solo para verle y ahora pedía que le concediese ese momento pero ¿para qué?
- Hi -respondí algo seca.
¿De qué demonios iba todo esto?

Idea

Su mirada recorría la oscuridad con rapidez pero le parecía estar contemplando siempre el mismo rectángulo negro delante de sus ojos. Sus pupilas estaban dilatadas como las de un gato acechante esperando el más mínimo movimiento de su presa para saltar sobre ella.
Intentó sentir sus dedos pero parecía que su propio cuerpo no respondía en absoluto las continuas órdenes que su cerebro le enviaba. Salvo por aquella profunda visión de la oscuridad no había nada más que pudiese indicarle que estaba bien ni tan siquiera como estaba. ¿Su cuerpo yacía? ¿Dormitaba? ¿Rodaba por el suelo?
Gritó pero no escuchó su voz. Ni tan siquiera en su mente. Hizo un esfuerzo más para expulsar el aire que tenía en sus pulmones por su garganta pero en vano. No sentía dolor en su garganta por el chillido ni tan siquiera un ligero sonido había llegado hasta ella.
¿Dónde podía estar? ¿Cómo podía ahora ser ciega, sorda y muda? Había perdido todos sus sentidos y la posibilidad de conocer su paradero cada vez era más nula.
Deseaba gritar, pedir auxilio pero no sabía ni tan siquiera si su voz le funcionaba o también le había abandonado como el resto de sus sentidos.
Se sentía como un juguete roto, un juguete al que había que buscarle piezas nuevas para que pudiese continuar funcionando pero parecía que la habían dejado así porque habían robado de su cuerpo sus pequeñas funciones vitales.
Quería abandonarse a la inconsciencia esperando que todo aquello fuese solamente un mal sueño, que no fuese real ni jamás nadie tuviese que padecerlo pues no había peor tortura que aquella pero… se equivocaba.

Introducción

Vi sus pequeños ojos azules y rocé con lentitud su apretada mejilla. Era tan hermoso como siempre había soñado. Ella me había dicho que era mi hijo y seguía sin poder creerlo.
- Eres adorable -murmuré lentamente-.
Pude sentir en mi corazón que iba a luchar por ese hijo pero no solo por él, sino por la mujer que había perdido hace demasiado tiempo.

Prefacio

Estaba perdido en aquellos ojos rojos vacilantes, con miedo pero tan hermosos que no podía evitar suspirar cual estúpido enamorado presa del hechizo que aún permanecía allí. Igual no importaba… Sus preciosos ojos azules estaban impresos en las diminutas criaturas que dormían plácidamente.
Pero en ese momento algo ocurrió. Me giré al reconocer un olor característico. ¿Qué hacía aquí? No mucho tiempo después sus ojos dorados estuvieron fijos en los míos mientras sentía que tras de mí, la portadora de la mirada más tranquilizadora de todas estaba a punto de desvanecerse. Puede escuchar su corazón romperse en mil pedazos.

Capítulo 8



Capítulo 8. El doloroso adiós
Seguí escuchando atento y miré a Alice la cual comprendió. Con un hábil gesto se sentó con el diario en su regazo volviendo a abrirlo en la misma página donde lo habíamos dejado. 

- ¿Cómo que la has dejado? -dije sin creérmelo- Jake.. es tu imprimación. No podrás estar mucho alejado de ella. 
- ¿Quién ha dicho que tenga que verla? -susurró acercándose a mí- sé que quizá tenga la necesidad de verla en algún momento pero no lo haré. Solamente te necesito a ti Bella. Es a ti a quien quiero ver.. Mientras ella este bien.. no tengo porque verla. 

Le miré asustada. Algo dentro de mí sabía que eso no saldría bien pero mi corazón necesitaba ser sanado. Había escuchado a Alice tener una visión y contársela solamente a Jasper. Era de Edward con Tanya. No lo soporté más y acepté la locura que me estaba proponiendo Jake. Una locura que ambos sabíamos que no duraría. Me pidió que viviese con él. No vi porqué razón no hacerlo. 

Fui a la casa, recogí mis cosas y dejé mi anillo de casada sobre la cama mientras lloraba. Cogí mis maletas y corrí hacia donde me esperaba Jake que me ayudó con las maletas. Me guió a su casa y me instalé allí. 


Alice me miró y suspiré. Esa era la razón por la que había encontrado su alianza en la cama.. Recordé el momento en que la encontré.

Llegué a casa. Solamente quería ver a Bella.. mi Bella. Tenía que pedirle que me perdonase por todo el tiempo que había tardado pero sé que ella me lo perdonaría. Alguna manera buscaría para recibir su perdón y besarla como quería hacerlo desde hacía días, semanas más bien. Sonreí a todos y les saludé con la mano sin pararme a leer ni uno solo de sus pensamientos. 
Subí rápidamente a mi habitación donde a esas alturas Bella debía estar escribiendo aquello extraño que le pedía Alice. 
Entré por la puerta y aquel cuarto estaba vacío. Miré a mi alrededor. Sabía que no estaba en nuestra casita porque había dejado allí todo el equipaje antes de ir a la casa donde vivían mis hermanos. 

Miré toda la habitación y vi la cama en mitad de la habitación que una vez había sido suya. Suspiré y vi algo brillante. Unas cuantas cartas descansando en el colchón. 
Tomé una de las cartas que tenía la letra de Bella en la que pedía que abriese el sobre color café. Lo abrí y miré los papeles del divorcio. Caí sobre mis rodillas sin poder creerlo. 
Bella.. mi Bella me pedía el divorcio.. aquello me estaba matando. Tenía que hablar con ella pero entonces vi que su anillo estaba a mi lado y miré por la ventana.
Comencé a buscar su olor en la habitación. No podía olvidarle en realidad de él porque ya era parte de mi alma y de mi cuerpo pero para asegurarme quería buscar una de sus prendas. 
No había ni una sola prenda de ropa de Bella en aquella habitación. Gruñí pero recordé la alianza. Era pequeña pero estaba completamente impregnada de su olor. 
Me levanté rápidamente con la alianza en mi mano y salté por la ventana. Estaba más que seguro que su olor iba hacia la reserva. 

Gruñí internamente. No sabía lo que estaba haciendo allí pero quizá estuviese acompañando a Nessie nada más. Suspiré para relajarme y salí corriendo hacia la frontera entre el territorio quileute y el nuestro. 

Leí la mente más cercana y sonreí internamente. Era Seth. Sabía que él si me diría todo lo que quisiese saber. Llegué al límite y vi como se acercó aquel lobo que se había hecho más grande en los últimos años, con una gran sonrisa. Le sonreí también. 

"Edward" -escuché como gritaba feliz en su mente. 

- Hola, Seth -sonreí levemente - ¿Cómo has estado?

"Muy bien. ¿Dónde te metiste todo este tiempo?" - parecía ajetreado. 

- Tuve que estar más tiempo del que pensaba de viaje -sonreí. 

"Tengo algo que decirte, Edward. No sé si ya lo sabrás."

Le miré fijamente. Parecía algo nervioso y no dejaba de pensar y pensar en como decirme algo que ya sospechaba. 

- Dime lo que sea, Seth -susurré intentando parecer sereno. 

"Bella está aquí. Jake y ella están juntos ahora" -susurró en su pensamiento. 

Me quedé congelado. No podía creerme que lo que me estuviese diciendo fuese verdad. ¿Bella me había dejado por ese asqueroso perro que además estaba con nuestra hija Nessie? No, aquello no podía ser, pero antes de que pudiese decir nada Seth me dijo algo por su mente. 

"Edward, Jake dejó a Nessie para estar con Bella. Es extraño y jamás habíamos visto que ningún lobo hubiese podido separarse de su imprimación para estar con otra mujer. Es muy raro" -dijo visiblemente confuso. 

Suspiré. Si ella había querido eso, seguramente sería porque en realidad a mí ya no me amaba. Una gran punzada de dolor hizo que mi corazón duro y frío se rompiese en mil pedazos. Miré a Seth. Llevaba mucho tiempo sin ver a Bella aunque no pudiese besarla, necesitaba hacerlo. 

- Seth, ¿podría pasar? Necesito ver a Bella.

Seth me miró un momento y esperé su respuesta. Buscaba en su mente las órdenes que había recibido. Buscaba alguna que pudiese impedir que yo entrase a la reserva. Sonreí al ver que técnicamente no era así. 

Me dejó pasar y corrí rápidamente por la reserva. Seguí el maravilloso olor de Bella que cada vez era más fuerte y llegué hasta una cabaña. Me asomé por la ventana y ahí estaba ella. 

Tan hermosa o mas de lo que la recordaba. Sentí el impulso de entrar y besarla apasionadamente pero en ese momento la puerta se abrió. 
Jacob entró y Bella le sonrió. Se acercó a ella y la besó. Solamente pude gruñir internamente. Esperé que no escuchasen el gruñido y salí de allí corriendo tan rápido como supe. Llegué a mi territorio y chillé cabreado.


- Alice.. tenemos que seguir. No quiero esperar más. Quiero saber que esa visión que tuviste es completa y absolutamente real. 

Alice me miró y asintió. Pasó las páginas y después me miró de nuevo. Supe en seguida lo que pensaba y me revolví en el sofá. 

- Alice.. hablaremos más tarde con ese odioso chucho. Te dije que lo haríamos.. y lo haremos.. 

Apreté mis puños y seguí esperando que comenzase de nuevo su lectura.
Algo interrumpió sus pensamientos y me hizo tensarme por completo. No era el perro esta vez. No era ninguna clase de perro. Era un olor aún más exquisito, aún más penetrante para mí, inmensamente más doloroso. 
Me levanté rápidamente a la vez que Alice. Aquel maravilloso aroma me estaba embriagando y eso no me haría pensar con claridad pero necesitaba aquel aroma porque así cerrando los ojos podía sentir que estaba a mi lado. 

Capítulo 7



Capítulo 7. Confesiones

Me levanté de la silla y salí de la habitación. Me encontré rápidamente con Alice que había subido sabiendo obviamente que leería el diario de Bella. 

- ¿Averiguaste algo? – se apresuró a preguntar.

Le miré confundido. Leía en su mente un completo discurso que iba a echarme acerca de la intimidad y no leer las cosas que no son tuyas. En su lugar me estaba preguntando aquello. 

- No Alice, no averigüé gran cosa, solamente que la destrocé al haberme ido tanto tiempo. También que solamente pensaba en mí y se estaba obligando a olvidarme en los brazos de ese chucho – dije la última palabra con desprecio.

Alice gruñó. Me miró fijamente y me sacó de casa. Fuimos hacia la pequeña casa que nos habían hecho a Bella y a mí. No podía pasar. Eran demasiados recuerdos de ella. Me solté antes de llegar. 

- ¿Para qué me traes aquí, Alice? -susurré mirando para otro lado. 
- Edward.. para hablar.. quiero que me cuentes todo lo que has leído pero sin que puedan oírlo los demás. Os hicimos esta casa para daros intimidad porque no se oía nada. 

Fruncí el ceño. Le miré fijamente y suspiré. 

- ¿Por qué no lo lees tú sola? -susurré para ella. 

Alice frunció su ceño y salió corriendo para llegar en segundos a mi lado y meterme en la casa junto a ella con el diario de Bella en su mano. 
Gruñí internamente. No entendía que estúpida razón le estaba haciendo actuar así. Sus pensamientos eran un completo revoltijo de ideas y frunciendo el ceño tuve que preguntarle. 

- Alice, ¿qué quieres hacer?

Me miró fijamente como si fuese más que obvio lo que pretendía. Me tomó de la mano y me llevó al salón. Suspiré dejándome caer en el sofá y noté como se sentaba a mi lado. 

- Edward, sé que esto es difícil para ti pero sé que aquí dentro tiene que haber algo que nos diga lo que ha pasado en la vida de Bella este tiempo. Recuerda que cuando hay perros de por medio yo no puedo ver lo que pasa y en el tiempo que estuviste y sus últimas semanas- dijo eso mientras se le quebraba la voz- yo no he podido ver nada de nada. Su vida era un folio en blanco para mí. Sabía como esconderse para que no la encontrásemos pero necesito saber que es lo que ha pasado. Algo me dice que he tenido esa visión por algún motivo. 

Le miré y comprendí que se refería a la visión en la que Bella aún seguía viva. Suspiré, era más que obvio que aquella visión nunca se cumpliría pero no le quitaría las ilusiones a mi hermana de ninguna manera.. Estaba demasiado segura de lo que pensaba. 

Me miró fijamente y después miré el diario de Bella. Si volvía a abrir aquel libro sería un completo martirio para mí pero debía hacerlo. Alice no pararía hasta que lo hiciese y algo dentro de mí, seguramente mi lado más masoquista, quería saber todo lo que había pasado en su vida para llegar a comprender como había llegado a perderla. 

Me quedé observándolo un poco más y volví a abrirlo. No lo abrí por el principio como había hecho siempre si no que lo abrí por cualquier página. Un papel estaba doblado en su interior y reconocí mi letra. Aquella canción se la había compuesto cuando ya sabía que había estado con Jacob pero después de que volviese a ser mía de nuevo en aquella mágica noche. 

Empecé a sollozar levemente por el recuerdo pero una sonrisa se dibujó en mi rostro. Ella aún tenía aquella letra en su diario y sería importante. Alice tomó la letra y comenzó a cantarla sin decirme si lo hacía bien o mal.

- Edward, la letra es preciosa – asintió.

Sonreí y fruncí el ceño. El infierno iba a volver a abrirse ante mí pero tenía que seguir leyendo por donde antes lo había dejado.
Me quedé mirando el libro sin tener ánimo para nada. Noté a mi lado como Alice se desesperaba. Le miré antes de que hiciese nada y con su mirada sin ni siquiera leer sus pensamientos supe que si no leía yo lo haría ella. Entorné los ojos y miré la forma en la que Bella había escrito. Volvía a ser aquella forma que denotaba emoción. Sabía que algo había pasado y seguramente con aquel perro. 

Cerré los ojos y le pasé el libro a mi hermana. Ella lo cogió rápidamente entornando los ojos. Lo abrió. 

- Eres un estúpido Edward Cullen. ¿Por qué no piensas que es una simple novela romántica? Quizá así te sea más fácil -susurró. 

No abrí los ojos para contestarle. Alice comenzó a leer sin pronunciar palabra. Leería todo al fin y al cabo en su mente. 

Estaba harta. Después de todo lo que había pasado entre Jacob y yo le vi besarse con mi hija. Realmente era insoportable el dolor de la traición pero eso me hizo recordar que aún era de Edward y solamente suya. 
La traición de Jacob me estaba doliendo pero la ausencia de mi marido me estaba matando. 
Salí corriendo de la reserva y como es típico en mí hice ruido durante mi huida. 

No sé como sucedieron las cosas en la reserva pero yo solamente corrí hacia el coche de Alice. Sabía que me lo dejaría si le decía que era para buscar a Edward. Había conseguido sonsacarle dónde estaba y haría lo que fuese necesario para que volviese a mi lado. Sabía que estaba con Tanya. Ella era hermosa pero no me importaba. Si había sido verdad todo lo vivido entre nosotros no me importaba que fuese tan hermosa. 

Comencé a imaginar lo que podía haber pasado entre ellos mientras conducía. Odiaba mi estúpida imaginación. Pude imaginarme a ellos juntos, muy juntos. Gruñí internamente. ¿Podría perdonarle algo así? Sabía que sí cuando me diese uno solo de sus besos. 


Alice interrumpió su lectura y me miró. Abrí los ojos por las palabras de Bella. ¿Cómo podía pensar ella que yo había estado con Tanya de esa manera? Suspiré, a veces olvidaba lo tremendamente insegura que era consigo misma. 

Pasé mis manos por mi rostro y noté la mano de Alice sobre mi hombro. 

- ¿Quieres...? -empezó Alice. 

- Sigue leyendo Alice -susurré apenas audible. 

Alice se enfrascó de nuevo en la lectura del diario. Suspiró varias veces y después dejó que leyese su mente al concentrarse solamente en aquellas líneas. 

Seguí conduciendo rápidamente y sin ni siquiera suponer que pasaría un lobo se interpuso en mi camino. Tuve que frenar. Al segundo vi que el lobo era Jacob. 
Gruñí internamente. No quería verle. Era un experto en las mentiras. No entraría en su juego. Solamente necesitaba encontrar a Edward. 
Hice espavientos para que se moviese pero ni con esas. Gruñí y salí del coche. El tiempo que él aprovechó para convertirse en humano sin que yo le viese y volver rápidamente a mi lado. 
Se puso delante mía y me preguntó que había pasado. Le dije que me dejase porque vi el beso entre él y mi hija. No me dejó continuar y se tomó todo como no debía. 
Me acorraló contra el coche con sus manos a cada lado de mi cuerpo. Se quedó a centímetros de mis labios sin poder evitarlo. Me susurró que solamente me amaba a mí y a nadie más. Que lo de Nessie había sido un estúpido impulso por su imprimación pero que durante ese beso había pensado en mí. 
No le creí pero teniéndole tan cerca me era muy difícil pensar. Notaba su cálido aliento en mis labios. Sus manos no se movieron de mis lados e hicieron que mientras se acercaba más a mí no pudiese escaparme de lo que parecía ya inevitable.
En segundos noté sus labios sobre los míos y sus manos cambiaron de posición a mis caderas. Intenté no seguir su beso pero necesitaba tanto aquello... Las imágenes de Edward con Tanya me pasaron como un rayo por mi mente. Si él había podido.. quizá no pasaría por unos simples besos con Jacob. 
Pensé que podría controlar aquello pero sus besos cada vez eran más apasionados y yo los seguía mientras acariciaba su torso. Nos metió a ambos en el coche sentándome sobre sus piernas y mientras besaba mi cuello me quitó la blusa. Noté sus cálidas manos recorriendo mi espalda y no tardaron mucho en desabrochar mi sujetador para dejar mis pechos sin protección alguna al contacto son sus manos. 
En mi mente decía que tenía que parar aquello pero no era capaz de hacerlo. Algo dentro de mi también lo deseaba. 
En unos segundos quedamos ambos completamente desnudos. Mientras sus manos recorrían todo mi cuerpo acariciándolo, yo arañaba su espalda. Sentí como su cuerpo y el mío se hacían uno entre besos y caricias. Nuestros movimientos aumentaron hasta que nos llevaron a la misma locura. 
Aquello no estaba bien pero.. 


Alice paró mientras yo apretaba los puños. El perro la había parado mientras ella venía a buscarme. Gruñí. Se había aprovechado de lo que ella pensaba en ese momento
Miré a Alice que estaba con la mirada perdida en algún enrevesado lugar de su mente. Puso mi mano sobre la suya y se giró para mirarme. 

- Edward, ¿tú estuviste con Tanya?

¿Qué? ¿Por qué me preguntaba aquello? No lograba leer su mente con claridad. Pensaba tantísimas cosas distintas que no lo entendía. Fruncí el ceño confundido. 

- Alice, ¿por qué me preguntas eso? -le dije alterado. 

Alice me fulminó con la mirada. Se levantó y dio vueltas por la habitación sentándose más tarde a mi lado mirándome fijamente. Escudriñaba mi mirada intentando averiguar una verdad pero no podía saber cual. Odiaba que pensase en tantas cosas. 

- Alice... -empecé pero me cortó. 

- Edward Anthony Cullen -me miró aún más fijamente- todos estamos obsesionados por saber lo que pasó en la vida de Bella pero.. hay algo que hemos pasado por alto. ¿Qué pasó en tu vida Edward? ¿Qué ocurrió? ¿Por qué estuviste tanto tiempo solo con Tanya por ahí? ¿Por qué prolongaste más y más tu viaje? 

Le miré fijamente. Aquello no importaba para nada. Suspiré y miré mis manos. ¿Por qué tenía que contestarle a esa dichosa pregunta? No tenía porqué y si no quería no debía hacerlo. 

Fruncí mi ceño y me levanté para mirarle intentando denotar algo de autoridad. Cambié completamente la expresión de mi rostro y lo puse tan frío e impasible como supe. Años y años de experiencia teniendo el mismo gesto me lo hicieron mucho más fácil. 

- Alice, no tengo por qué razón contestarte a esas preguntas sin sentido -dije en un tono cortante. 

Ella se levantó bastante furiosa y me miró desde el otro lado de la mesita del salón con sus brazos en jarras. Por la expresión de sus ojos y su rostro pensé que iba a saltar sobre mí para morderme el cuello por mi negativa a contarle. 

- ¿Qué pasó Edward? ¿Ocurrió algo entre vosotros verdad? -gruñó. 

Miré para otro lado. Era inevitable que en algún momento tuviese que contestar a esa pregunta. Suspiré y fruncí aún más el ceño. 

- Algo ocurrió pero no es lo que piensas. 

Me miró sin comprender. Se acercó a mí y cogió mi rostro entre sus manos. Miró fijamente mis ojos y suspiré mientras ponía mi frente contra la suya. 

- No es lo que piensas, Alice. Ella.. -suspiré- me dijo que seguía enamorada de mí. Me dijo que no era capaz de olvidarme.. que sentía que me necesitaba a cada segundo más. Después de eso me besó pero juro que la aparté. 

Me separé de Alice y me senté en el sofá. Puse la cara entre mis manos. Suspiré mirando al suelo. 

- No pasó nada más. El resto de mi viaje estuve solo. No quise seguir a su lado pero tenía que pensar en como decirle a Bella que quería irme con ella de aquí. Sabes que leo los pensamientos de todos y cada día leía como Jacob quería besarla en ciertos momentos aunque Nessie estuviese a su lado. Quería que se viniese conmigo a algún lugar y estuve mirando casas por todas partes para irnos ella y yo solos. Sé que tenía que hablar con todos vosotros pero, al saber lo que Tanya sentía, hizo que me acordase de ese estúpido perro; pero también necesitaba pensar en cómo ser capaz de volver después de tanto tiempo fuera.

Alice se sentó en la mesita enfrente de mí. Me levantó el rostro e hizo que la mirase. Me besó la frente y me sonrió. 

- Edward.. Bella hubiese ido encantada contigo a donde fuese.. pero no debiste irte tantísimo tiempo. Sabes como era ella y lo que empezó a pensar era realmente agonizante para cualquiera.. Pensó que estarías con Tanya tal y como hemos leído. Sabes como es Bella.. eso.. tuvo que destrozarla aunque solamente fuese fruto de su imaginación. 

Asentí y le abracé. Pensé un segundo pero.. aún había algo que averiguar además de seguir leyendo.. ¿Qué significaba la visión de Alice?
La miré de nuevo y ella estaba bastante triste pero en trance. Estaba teniendo otra visión seguramente. Me centré en leer su mente. 
Era todo muy confuso. 

Cientos de ramas pasaban alrededor como si estuviese corriendo a gran velocidad. Así era, una de las ramas arañó mi mejilla pero no me importó. Seguía corriendo sin saber exactamente donde iba pero con los pulmones ardiéndome.

¿Los pulmones ardiéndome? Eso no le pasaba a los vampiros. Suspiré y seguí centrándome en su visión. 

Mis piernas no me dejaban correr más deprisa. Era una sensación realmente agobiante. Después de haber sentido la magnífica sensación de ser vampiro corriendo a su velocidad ahora tenía que conformarme con aquella maldita velocidad que no daba a más porque las zancadas de mis piernas eran demasiado cortas y con lo poco ágil que soy no me serviría de mucho intentar forzarme yendo más deprisa porque seguramente me caería retrasando aún más mi llegada. 
Respiré lo que pude mientras seguía corriendo a aquella ridícula velocidad. Era lenta hasta para ser humana. 

Noté como algo a mi espalda estaba llegando para atraparme. Tenía que evitarlo. No dejaría que me cogiese. 

Me intenté esconder pero llegué a un claro y me di la vuelta. Él ya estaba allí detrás de mí. Caminé hacia atrás para alejarme lo que pude de él. 

Esos extraños ojos dorados me miraban como si me conociesen y no era así. Intenté respirar aunque me era meramente imposible después de todo lo que había corrido por el bosque. 

Aquel chico se acercó más a mí y tomó mi cintura con sus manos heladas. Aquel frío no era normal para nada. Estaba realmente congelado como si estuviese muerto. 
Le miré asustada pero él sonrió mientras miraba fijamente mis ojos y acercaba más su boca a la mía. 

Acarició mi espalda y me besó. Después se separó. 

- Jamás pensé que volvería a escuchar ese maravilloso corazón latir. Ni esos maravillosos ojos mirarme pero lo que menos pensé es que podría volver a besarte. 

Me quedé mirándole fijamente mientras ponía un mechón de mi pelo detrás de la oreja. Después acarició mi mejilla con su suave tacto. 

- Bella, mi Bella.. -susurró sobre mis labios. 

¿Cómo podía saber mi nombre? Yo jamás en mi vida le había visto. Todo lo que recordaba de mi vida pasada era como vampiro y en Volterra. Ahora que volvía a ser humana no recordaba nada más. ¿Por qué no me acordaba de aquel chico? 


Me separé de Alice cuando ella salió de su trance. La miré completamente incrédulo por su visión. No era como sus visiones normales.. era como entrar por completo en el pensamiento de otra persona. Todo eso era muy extraño pero aún más extraño era verme a mí mismo desde el pensamiento de mi Bella y besarla. 

Me senté en el sofá. Todo aquello traía aún más desconcierto que antes. Esa visión era realmente extraña pero a la vez, eso solamente podía significar que Bella estaba viva. 

Me levanté rápidamente. Tenía que ir a buscarla. Alice supo rápidamente lo que iba a hacer y me detuvo. 

- Edward, no sabemos si es verdad. Puede que no sea una visión certera. Esto tenemos que hablarlo en familia y además tenemos que terminar de leer el diario de Bella. Debemos saber como murió. 

- Pero Alice, no está muerta. Tú misma lo has visto -dije sonriente- mi Bella no está muerta. 

- Edward, no.  Tenemos que responder antes entre toda la familia todas las preguntas. Debemos saber lo que pasó con Bella aunque no esté muerta o lo esté o no sé lo que pase pero debemos saber qué pasó con Bella durante esas semanas que no estuvo contigo. Durante esas semanas que no estuvo con nadie. ¿Puedes comprenderlo? 

Asentí. Aquella visión de Alice me había llenado de completa felicidad. Ya nada me importaba solamente que esa visión se cumpliese realmente.
Alice me miraba extrañada por la sonrisa que se había dibujado en mi rostro aunque en el fondo comprendía la razón. 

- Edward, tenemos que averiguar porque ha pasado todo esto. 

Suspiré. Eso era cierto. ¿Por qué razón Bella había hecho todo eso? ¿Por qué hacer pensar a todos que estaba muerta si no lo estaba? ¿Por qué las visiones de Alice si en realidad Bella estaba muerta? 

Un recuerdo reciente vino a mi mente. Jane, entregándome las cenizas.. pero no podía leer su mente. 

- Los vulturis -susurré. 

Alice me miró fijamente intentando adivinar lo que pensaba pero le era imposible. Levanté mi vista encontrando la suya. 

- ¿Los vulturis? -preguntó aún confusa. 

- Sí, algo deben saber. ¿Por qué Jane vino sino con un escudo? ¿Por qué razón no quería que leyese su mente? Ellos deben saber algo.. 

Alice asintió y abrió el diario de Bella de nuevo. Se sentó a mi lado. 

- Si eso es cierto, Edward. Debe venir aquí pero debemos saber y comprender que razones llevaron a Bella a hacer lo que quiera que hiciese. 

Asentí. Alice se enfrascó de nuevo en la lectura mientras yo leía su mente con otra actitud. Teníamos que saber todo, absolutamente todo lo que estaba pasando por la cabeza de Bella para que ocurriese algo semejante y tan lleno de confusión. 

Tenía que volver a verle. Tenía que volver a sentir sus cálidos brazos a mi alrededor. Me estaba volviendo loca.. pero porque era el único capaz de llenar el vacío que tenía en mí. Necesitaba a Edward.. a sus brazos fríos alrededor de mi cuerpo. Necesitaba su voz susurrándome que me amaba pero Jacob era capaz de hacer que sus cálidos brazos y su voz cerrasen mis heridas. 

Volví a la reserva. Caminé por el bosque. No me apetecía ir en coche y en mitad de un claro encontré a Jake esperándome. Me sonrió nada más me vio y se acercó a mí para besarme. Aquellos cálidos labios hicieron que la herida de no tener lo que yo amaba se cerrase un poco más para evitar que aquel dolor que todos los días me inundaba calmase un poco mis ganas de llorar y gritar por su ausencia. 
Pasamos una tarde fantástica. Me hizo reír. Llevaba mucho tiempo sin reír. Exactamente el tiempo que Edward llevaba fuera de Forks. 
Después volvimos a dejarnos llevar por la pasión. Aquello no estaba bien pero me sentía mucho mejor. No me sentía sola. No me sentía abandonada. En ese momento me sentía amada y que solamente él y yo importábamos. 
Pasamos el resto del día juntos hasta que llegó Nessie. Me fui corriendo de la reserva. No me gustaba aquello. Tener que ocultarlo.. pero parecía lo mejor. No sé que fue lo que hablaron porque a la media hora mi hija llegó llorando y se abrazó a mí. No quiso decirme otra palabra que no fuese Jake. Suspiré y fui a verle de nuevo pidiéndole explicaciones. Me dejó congelada diciéndome estas palabras: La he dejado, por ti Bella, solamente por ti. 


Suspiré mientras Alice me miraba desconcertada. Pasé mis manos por mi rostro imaginándome esos momentos de pasión y un pinchazo realmente doloroso cruzó mi pecho. Después miré a Alice. 

- Edward..el pe.. ¿Jacob dejó a Nessie por Bella? No tiene mucho sentido. ¿Cómo puede hacer algo así siendo Nessie su imprimación? Para los perros la imprimación lo es todo,  todo su mundo. ¿Cómo pudo hacerle daño de esa manera? – dijo furiosa.

En eso tenía toda la razón. ¿Qué era lo que había pasado para que Jacob pudiese hacer eso? Aunque amase a Bella el amor lobuno que sentía por Nessie era incomparable, aquello no parecía muy lógico ni siquiera para los impulsos lobunos. Tendríamos que averiguarlo también y solamente una persona tenía la respuesta. 
Noté un horrible aroma cerca de nosotros. Ambos nos quedamos quietos y supimos que aquello realmente asqueroso que se acercaba era un lobo. Olía realmente mal para nosotros los vampiros. Era un olor tan fuerte…tan, en una palabra, insoportable. 

Ambos instintivamente arrugamos nuestras narices por el olor tan fuerte y supe por los pensamientos que se acercaba a la casa. 

- Jacob -susurré gruñendo. 

Alice me miró sorprendida y se puso delante de mí. La miré sin comprender y negué lo que pensaba. 

- No pienso atacarle, Alice. Solamente quiero que se vaya, que no nos escuche. Eso es lo único que quiero. Las respuestas las buscaremos en cuanto terminemos de leer el diario de Bella. Necesitamos conocer exactamente lo que ocurrió. 

Alice asintió y se quedó en completo silencio mirándome esperando que le dijese que aquel perro se había largado lo suficientemente lejos como para que no pudiese oír si solamente susurrábamos. 

Capítulo 6



Capítulo 6. El diario de Bella
Leí lo que ponía en el primer día. Era la fecha de cuando estuvo hablando con Alice sobre si escribir o no lo que le pasaba. Alice había insistido mucho y Bella a regañadientes había aceptado. No sabía bien lo que escribir y se notaba por su caligrafía nerviosa y por su falta de palabras. 

Bueno.. yo no sé muy bien como va esto la verdad pero Alice.. la muy pesada se ha empeñado en que escriba algo así como un diario personal con todo lo que siento pero sinceramente yo no le veo mucha utilidad a esto...

Sonreí. Bella había sido siempre muy sincera y hasta en un simple trozo de papel pude reconocer que decía la verdad. Sabía que luego Alice lo leería al menos el primer día y por eso hizo un pequeño esfuerzo pero es cierto que desconocía por completo como desahogarse a través de la escritura. 

Pasé algunas páginas. Los primeros eran cortos, graciosos pero prácticamente inexpresivos con respecto a sus verdaderos sentimientos. 

Avancé hasta ocho meses antes de que se fuese de mi lado. Era entonces cuando escribía más de una sola página y redactaba con todo lujo de detalles aprendiendo lo maravilloso que podía llegar a ser el lenguaje a la hora de describir cientos de aspectos.

Hoy fui a la reserva después de mucho tiempo. Edward.. lleva varias semanas cazando y supuse que quizá no le importaría si iba a ver a mi amigo al cual tenía abandonado desde hacía meses. Es cierto que bueno él está con Renesmee pero le pregunté a ella si le importaba y me dijo que no.
Lamentablemente me sentí bastante incómoda. No tenía que haber ido porque Jacob se puso muy celoso por algo que pasó en el instituto con Renesmee de lo que no llegué a enterarme en toda la discusión. 

Mi hija se marchó furiosa de allí y quise seguirla pero al darme la vuelta para despedirme de Jacob le vi completamente destrozado así que decidí quedarme un rato con él. 

Después de un largo rato intentando que riese al final conseguí una sonrisa. Me sentí mucho mejor al sentirme útil al menos ese día. 

No tardé mucho más en irme pero antes Jacob me suplicó que volviese al día siguiente porque me había echado mucho de menos como amiga. 

No tenía nada que hacer porque Edward no parecía dispuesto a volver así que le dije que me esperase que iría sin problema. Después volvía a casa y en casa Renesmee.....
 

No me interesaba nada más de ese día. Así que había vuelto a ir a la reserva solamente porque yo no había estado. Ya lo recuerdo.. fue en ese viaje tan largo que me hizo dar Emmett diciéndome que si hacía esperar un poco a Bella no saldríamos de la habitación en días y que por favor lo probase que él a veces le hacía eso a Rosalie. Ya sabía yo que no debí haberle hecho caso. 

Suspiré. Ya no valía lamentarse para nada. Ya todo eso había pasado. Simplemente tenía que descubrir todos los enrevesados pensamientos de Bella y necesitaba saber como había llegado a enamorarse de nuevo, si es que era así, de ese odioso perro. Llevaba mucho tiempo sin saber lo que pasaba por su hermosa cabeza pero si seguía leyendo quizá lo conseguiría averiguar. 

Me centré nuevamente solo en mi lectura. Debía dejar a un lado los pensamientos a gritos de mis hermanos, los excesivamente tristes de Renesmee y los de ese odioso chucho. 

Gruñi y me enfrasqué de nuevo en el diario. Pasé a unas páginas que se veían escritas por la emoción tal y como era la fuerza que había hecho con el bolígrafo contra el papel y la inclinación de la letra. 

Suspiré y me conciencié que aquello no me gustaría pero que tenía que leer hasta el final. Sospechaba lo que pondría pero debía leerlo. 

No.. no se como puedo escribir esto pero no puedo contárselo a nadie. Quizá no debería escribirlo por si alguno de mis familiares lo encuentra en algún momento aunque dudo que eso pase. 

Volví a ir a la reserva. Esta vez sola. Jake me esperaba sentado en una roca como era costumbre en él sin camiseta. 


Gruñí. Volvía a llamarle Jake y no Jacob. Aquello sabía que no me iba a gustar en absoluto.

Se levantó como siempre y me abrazó cariñoso. Anhelaba tanto que me abrazasen así.. y él lo hacía todos los días. Me sonrió y me besó la mejilla. Hice lo propio.. no pensé que eso fuese a ser nada malo así que lo hice. 

Después estuvimos hablando un buen rato. Me explicó muchas cosas sobre lo que él sentía con la imprimación de Nessie. Intenté imaginarlo pero parecían solamente instintos que un lobo pudiese entender de otro. Le hice muchas preguntas pero me dijo que la imprimación podía tomarse de distintas maneras. Sam por ejemplo había caído rendido ante su imprimación pero que lo de él pensaba que era diferente. Le pregunté porqué lo decía. 

Me dijo que él estaba enamorado de otra mujer mientras que sentía esa atracción lobuna por Nessie. No comprendía lo que me decía. Suspiró varias veces y frunció el ceño. Me dijo algo así como.. Nessie es mi imprimación y jamás podré estar lejos porque tengo que cuidarla pero mi corazón y mi alma son de otra mujer. 

Le pregunté de qué mujer pero no quiso contestarme. Suspiré frustrada y después fuimos a la playa para reírnos un rato tirándonos agua. 

Después de reírnos a carcajadas durante horas salimos del agua. Quería despedirme y sin previo aviso de ningún tipo sentí sus cálidas manos en mis mejillas. Le miraba sin comprender y simplemente me dijo: solamente déjame probar algo, Bella.
Se acercó a mí y noté como sus cálidos labios besaban los míos. Sabía que odiaba mi olor por ser vampiro pero aún así me pegaba cada momento más a él. Sus manos cálidas salieron de mis mejillas para situarse una de ellas en la parte baja de mi espalda y la otra en la nuca. No sabía por qué razón yo también le seguí besando y enredé mis dedos en su pelo. Me pegó por completo a el y noté su cálido pero mojado cuerpo contra el mío. Una sensación extraña invadió mi cuerpo pero me acordé de Edward y me separé. Se disculpó y solamente pude irme. 


Gruñí internamente. Sabía de quien eran el corazón y el alma de ese estúpido perro. Me levanté e intenté serenarme. Bella se estaba volviendo sumamente descriptiva en sus pensamientos y eso me hacía mucho más fácil poder imaginarlo aunque no quisiera.
Di vueltas por la habitación y pasé mi mano por mi pelo. Intentaba convencerme que era lo mejor si seguir leyendo o no.. Me estaba desesperando pero seguramente Bella habría descrito hasta el último detalle. No quería saber lo que le habían hecho sentir los besos de ese asqueroso perro pero tenía que saber lo que le había pasado. Debía conocer toda la historia para intentar comprender su final. Un final que para mí no tenía sentido y era muy doloroso. 

Me senté de nuevo frente al escritorio. En cuanto terminase de leer todo sabía que intentaría matar al perro pero mientras tanto.. debía leer.
Pasé unas páginas más. No hablaba de nada interesante. Bueno..todo de su vida era interesante para mí pero parecía que esos días se había dedicado a escribir sobre lo que había visto en la televisión. Llegué de nuevo a lo que realmente pasaba por su mente y lamentablemente tenía que volver a hablar de aquel maldito perro. 

No volví en una semana de la reserva. Sabía que sería muy incómodo volver a verle. Decidí ir cuando fuese Renesmee y bueno.. así quizá sería menos incómoda la situación. Jake se levantó enseguida cuando vio a Renesmee, a su imprimación llegar pero en cuánto me vio llegar tras ella se tensó un poco. Suspiré interiormente. Sería más incómodo de lo que pensaba. 

Sonreí levemente y mi hija propuso que fuésemos juntos a la playa. Jake asintió y después me miró de una manera que no supe definir. Les dije que mejor fuesen ellos. Jake bajó la mirada y mi hija me dijo que no me dejaría sola ya que Edward no estaba conmigo. Suspiré y acepté a ir con ellos. 

Fuimos a la Push y me quedé a unos metros de ellos para darles intimidad. Me quité la ropa quedándome en bikini ya que mi hija me había obligado a ponérmelo. Giré inconscientemente mi cuello para mirar donde estaba ellos y mientras Renesmee respiraba hondo con los ojos cerrados entre los brazos de Jake, él no dejaba de mirarme de arriba abajo. Miré al mar para que no supiese que me había dado cuenta. 
Me zambullí mientras ellos permanecían en la arena y nadé intentando refrescarme y relajarme. 
Noté como unas cálidas manos me cogían de la cintura mientras nadaba. Era Jake. Me miraba fijamente y me dijo que estaba hermosa. Se lo agradecí. Me separé de sus brazos y seguí nadando pero sus manos volvieron a coger mi cintura y me arrastraron tras unas rocas. Estábamos en un punto de la playa en el que no se nos podía ver desde la arena. 
Le miré sin entender y él no quiso explicármelo simplemente me besó. No pude evitar seguir su beso. Sus cálidos labios hacían que el vacío que sentía en mi corazón se llenase por completo. 
Sus manos bajaron de mis mejillas por mis hombros hasta mi cintura. Enredé mis dedos en su pelo. Noté como sus manos no se quedaron quietas y subieron a la altura de mis pechos quedándose justo debajo. 
Separó su boca de la mía para llevarla a mi oído y susurrarme que me amaba y que toda esta semana solamente había pensado en mí. 
Me besó de nuevo con pasión y sentí como su cálido aliento hacía que comenzase a entrecortarse mi respiración. 
Subió más sus cálidas manos y acarició mis pechos sin quitarme el bikini mientras no pude evitar jadear...


Gruñí. No podía haber hecho eso ese perro asqueroso. Agarré fuertemente la mesa del escritorio y noté como se quebraba bajo mis dedos haciéndose astillas. Me levanté furioso. Todo aquello me estaba matando por dentro. Bella mi Bella con aquel perro asqueroso que no le importaba jugar con dos mujeres a la vez. 

Ella debía estar muy vulnerable sin mi presencia. No porque sea yo demasiado importante para ella sino que ella era para mí como yo para ella su vida entera o al menos eso era siempre lo que me había repetido. 

Me pasé la mano furioso por el pelo. No sabía como iba a poder segur leyendo sabiendo eso. Suspiré y volví al diario. Fruncí el ceño y seguí leyendo. 

Seguía besándome con pasión y acariciando mis pechos. Llevó una de sus manos para desabrochar mi bikini y le paré. A escasos metros estaba mi hija y ella era su imprimación. Le miré y me besó una última vez para susurrarme que me amaba después y volvimos a nadar alejados el uno del otro...

Suspiré relajado. Al menos Bella no había sido en ese momento suya pero después volví a gruñir. Mataría a ese perro por todo lo que ahora sabía.
Aquello me estaba matando por dentro. ¿Cómo podía leer eso? Bella estaba describiendo hasta el último detalle. Eso significaba que era muy importante para ella.No pude evitar pensar si comparó en algún momento lo que nosotros vivimos con lo que había vivido con ese perro. La agonía me estaba matando.. no era justo todo eso para nadie. Saber que lo que más amabas estaba emocionada por lo que estaba pasando con otro hombre... 
Suspiré y agarré mi cabeza. Todo había sido culpa mía. ¿Por qué la dejé tantísimo tiempo sola? Además precisamente me fui solo con Tanya.¿Qué cosas podía haber pensado Bella? Dios.. aquella angustia me estaba matando porque no podía decirle que cualquier cosa que hubiese pensado era mentira. Ahora ella no estaba.. 

Intenté tranquilizarme y me enfrasqué de nuevo en su diario. Vi que la forma de la caligrafía era muy diferente. Estaba intrigado. No era emoción lo que podía notar con respecto a alegría o excitación. Miré la página y vi varios borrones como si fuese agua. 

No entendí aquello así que me puse a leer quizá así podría comprender algo más. 

Después de lo que pasó ayer, no he podido dejar de pensar en Edward. He recordado nuestra primera vez en isla Esme.. fue tan maravilloso.. 
Las caricias de Jake no tenían comparación con las que sentí por sus suaves y frías manos. Recordé perfectamente como había sido todo. 

Necesito aquellas caricias en mi, aquellos labios besando los míos, aquel perfecto cuerpo regalarme las sensaciones más placenteras.. necesito a mi Edward. 

Sus ojos no tienen comparación con los de ninguno.. Ese color dorado que podía tener cualquier vampiro, en é,l son diferentes. Solamente yo puedo saber cual es esa diferencia. Me miran con el amor más absoluto.. Me dejan ver su maravillosa alma a través de ellos. 

Su perfecto rostro que parece cincelado por el mismísimo Miguel Ángel solamente yo podía llamarlo mío. Siempre tenía la sonrisa más perfecta y encantadora para mí. Tan cálida que hace que mi ahora frío corazón vuelva a latir con tan solo su recuerdo. 

Sus suaves labios.. recuerdo cada vez que ellos me besaron y me dieron poco a poco la vida dándome a entender que el amor existía y el paraíso no solamente se vivía después de la muerte. 

Recuerdo nuestro primer beso.. fue duro para él pero para mí fue la puerta de la felicidad. 

Recuerdo uno de los poemas que leí hace poco y cada uno de ellos podía ser la completa descripción de lo que sentía con él. 

Mientras me hablabas y yo te miraba,
se detuvo el tiempo en medio instante:
el amor me llamaba y yo le obedecía.
Mientras me susurrabas y yo te amaba,
se alzaron los sentimientos, 
mandó tu voz,
el cielo se hizo visible en tus ojos,
y yo pronuncié el querer en tus labios.

También cada vez que cierro mis ojos para intentar descansar aunque es más que imposible que yo pueda dormir.. recuerdo mejor como es su tacto.. como son sus besos.. como siento su aliento en mí cada vez que recorre mi cuerpo... 

Ahora puedo oírte,
puedo sentir tu silencio,
puedo recorrer tus besos
y soñar tus labios,
puedo hasta escuchar tu melodía,
aún cuando estés lejos
y seas todo nostalgia.

Creo que eso es más preciso. Yo te anhelo Edward. Te necesito solamente a ti pero como no me amas, como te has ido.. tengo que obligarme a olvidarte...


Era horrible y a la vez hermoso. ¿Como podía Bella pensar recordando todo eso que yo no la amaba? Odiaba muchísimo que pensase que todo lo que sentimos era mentira en ese momento. 

¿Cómo podría hacerle entender ahora que no estaba que todo mi amor era puro y verdadero? La amaba demasiado y mi pecho se estaba desgarrando por el dolor. Sollocé. De momento había leído demasiado. No podía seguir leyendo que pensase que no la amaba. Podía soportar mejor todo lo que pasó con aquel odioso perro.