Capítulo 3. ¿Una
ilusión?
La miré fijamente, respiraba mal al haber estado corriendo durante
muchísimos kilómetros. Pero no podía ser ella, tenía los ojos color chocolate.
Sus ojos eran humanos. No, no podía ser cierto un vampiro no volvería a ser
humano y menos un vampiro que estaba muerto.
Noté un fuerte pinchazo en mi pecho por aquella odiosa palabra. Bella, la Bella que ahora veía delante de mí sabía que no podía ser real aunque lo deseaba. La mujer más hermosa había muerto.
Noté sus ojos fijos en mí. La miré fijamente mientras escuchaba los pensamientos del perro. Veía a Bella mirándole a él pero yo estaba seguro que solamente me miraba a mí. Gruñí internamente y me aparté.
Comencé a mirar alrededor y el perro me miró a regañadientes para saber lo que hacía. Hice un gesto para que se callase y seguí mirando el bosque.
La hermosa imagen de Bella se acercó a mí sonriéndome pero vi en la mente del lobo que él veía lo mismo pero acercándose a él. Aquello era una ilusión pero no sabía quién podía estar haciendo eso.
- Edward -escuché que decía mi nombre con la misma calidez que lo había hecho siempre.
La miré de reojo mientras me sonreía ampliamente como lo había hecho tantas veces. Miré sus hermosos ojos y estuve tentado a olvidarme de todo lo que pasaba a mi alrededor y besarla con pasión. Entonces leí en la mente del lobo que la estaba besando.
Me giré y vi que solamente besaba el aire. Reí al ver lo que hacía pero para él era real. Era un don de alguno de los míos, lo sabía.
Me acerqué a mi enemigo para separarle del aire. Me miró enfadado.
- ¿Te fastidia que me bese a mí? -me gruñó.
Entorné los ojos y le miré de nuevo. Le sostuve la mirada durante mucho tiempo y antes de que volviese a besar el aire hablé.
- Jacob -dije con una mueca de asco- te estoy viendo besar el aire. Para ti sé que es real pero para mí, Bella está aquí -señalé el lugar con la cabeza.
Vi a Bella la que yo veía acercándose a mí y noté sus suaves manos acariciando mi rostro. Se abrazó después a mí y agarré su cintura sin poder evitarlo. Parecía tan real.
Miré al perro y comprendió.
- Esto es una de esas cosas raras que hacéis los chupasangres ¿verdad?
-Sí pero no sé quien es. No conocía este don -acaricié inconscientemente el pelo de la Bella que yo veía.
Jacob se acercó a mí con cara de asco al oler mi aroma. Le miré fijamente sin comprender porqué se acercaba. Leí su mente rápidamente sin dejar que diese ni paso más y me alejé de él. Asentí a su idea.
Entonces sin previo aviso la Bella que yo veía comenzaba a desaparecer, se volvía cada vez más clara y con su dulce voz me dijo antes de irse por completo.
-Te amo, Edward -me tiró un beso.
Gruñí. Eso era demasiado cruel y sin importarme lo que aquel perro había visto comencé a correr buscando al vampiro que había hecho eso. Encontré mientras cerraba los ojos un aroma desconocido. Me vengaría aquello que me había hecho era muy cruel.
Noté que el lobo se acercaba a mí. Necesito hablar con ese odioso chupasangre -gruñó.
-Yo también, yo también. Busquémosle –me apresuré a contestar.
Asintió y ambos corrimos tras ese olor. Era extraño pero a medida que seguía persiguiendo ese olor más familiar me parecía. Leí en la mente del lobo que a él le pasaba lo mismo. ¿Por qué durante unos instantes aquel olor había sido completamente desconocido y ahora se tornaba extrañamente familiar?
Noté un fuerte pinchazo en mi pecho por aquella odiosa palabra. Bella, la Bella que ahora veía delante de mí sabía que no podía ser real aunque lo deseaba. La mujer más hermosa había muerto.
Noté sus ojos fijos en mí. La miré fijamente mientras escuchaba los pensamientos del perro. Veía a Bella mirándole a él pero yo estaba seguro que solamente me miraba a mí. Gruñí internamente y me aparté.
Comencé a mirar alrededor y el perro me miró a regañadientes para saber lo que hacía. Hice un gesto para que se callase y seguí mirando el bosque.
La hermosa imagen de Bella se acercó a mí sonriéndome pero vi en la mente del lobo que él veía lo mismo pero acercándose a él. Aquello era una ilusión pero no sabía quién podía estar haciendo eso.
- Edward -escuché que decía mi nombre con la misma calidez que lo había hecho siempre.
La miré de reojo mientras me sonreía ampliamente como lo había hecho tantas veces. Miré sus hermosos ojos y estuve tentado a olvidarme de todo lo que pasaba a mi alrededor y besarla con pasión. Entonces leí en la mente del lobo que la estaba besando.
Me giré y vi que solamente besaba el aire. Reí al ver lo que hacía pero para él era real. Era un don de alguno de los míos, lo sabía.
Me acerqué a mi enemigo para separarle del aire. Me miró enfadado.
- ¿Te fastidia que me bese a mí? -me gruñó.
Entorné los ojos y le miré de nuevo. Le sostuve la mirada durante mucho tiempo y antes de que volviese a besar el aire hablé.
- Jacob -dije con una mueca de asco- te estoy viendo besar el aire. Para ti sé que es real pero para mí, Bella está aquí -señalé el lugar con la cabeza.
Vi a Bella la que yo veía acercándose a mí y noté sus suaves manos acariciando mi rostro. Se abrazó después a mí y agarré su cintura sin poder evitarlo. Parecía tan real.
Miré al perro y comprendió.
- Esto es una de esas cosas raras que hacéis los chupasangres ¿verdad?
-Sí pero no sé quien es. No conocía este don -acaricié inconscientemente el pelo de la Bella que yo veía.
Jacob se acercó a mí con cara de asco al oler mi aroma. Le miré fijamente sin comprender porqué se acercaba. Leí su mente rápidamente sin dejar que diese ni paso más y me alejé de él. Asentí a su idea.
Entonces sin previo aviso la Bella que yo veía comenzaba a desaparecer, se volvía cada vez más clara y con su dulce voz me dijo antes de irse por completo.
-Te amo, Edward -me tiró un beso.
Gruñí. Eso era demasiado cruel y sin importarme lo que aquel perro había visto comencé a correr buscando al vampiro que había hecho eso. Encontré mientras cerraba los ojos un aroma desconocido. Me vengaría aquello que me había hecho era muy cruel.
Noté que el lobo se acercaba a mí. Necesito hablar con ese odioso chupasangre -gruñó.
-Yo también, yo también. Busquémosle –me apresuré a contestar.
Asintió y ambos corrimos tras ese olor. Era extraño pero a medida que seguía persiguiendo ese olor más familiar me parecía. Leí en la mente del lobo que a él le pasaba lo mismo. ¿Por qué durante unos instantes aquel olor había sido completamente desconocido y ahora se tornaba extrañamente familiar?
No podía entender nada. Me estaba volviendo loco. Solamente había preguntas.. preguntas sin respuesta que nadie se dignaba a responder aunque fuese mintiéndome para al menos poder parar mi mente por tan solo unos instantes.
El olor se hizo tan familiar que le perdimos. Gruñí internamente. Quien fuese era más peligroso de lo que yo pensaba. Hacía que todo el mundo tuviese alucinaciones sobre lo que esa persona quería o quizá... quizá podía ser sobre lo que nosotros mismos deseábamos. Quizá aquel vampiro solamente quería separarnos y de esa manera supo que lo haríamos pero.. ¿quién podía ser? ¿Quién podía tener un don tan potente?
Mientras permanecía absorto en mis pensamientos, Jacob se dio la vuelta gruñendo interiormente y yo le seguí. No quise escuchar su mente pero fue inevitable. Estaba recordando la última vez que vio a Bella.
Bella estaba preparando su equipaje. No decía nada. Permanecía con el rostro impasible. Él se acercó a ella, girándola sobre si misma.
- Bella, por favor. No quiero perderte -dijo completamente destrozado.
Ella frunció el ceño visiblemente enfadada. Le miró de arriba abajo fulminándole con la mirada. Él supo entonces que no había marcha atrás pero quiso besarla y lo hizo.
Bella se enfadó y después de empujarle le dio una torta.
- No vuelvas a besarme, Jacob Black -gruñó enfadadísima- para ti soy solamente un juego y mis sentimientos no te importan.
Corrió rápidamente con las maletas por toda la cabaña y las metió en el maletero del coche.
- Escúchame, Bella. Tengo que explicarte lo que pasó – gritó Jacob persiguiéndola.
Cerró la puerta del piloto. Arrancó y después le miró.
- No hay nada que explicar. Tú y tu imprimación. Así debe ser ¿no? – dijo fría.
Aceleró lo más que pudo dirigiéndose al aeropuerto mientras Jacob rompía el árbol más cercano con un puñetazo.
Me quedé completamente callado. Los ojos de Bella solamente demostraban puro dolor y decepción. Un pinchazo recorrió mi pecho. Si yo hubiese luchado por ella como debía hacer ahora estaría conmigo y no.. hubiese sufrido tanto. Mi dulce y adorada Bella.. Cerré los ojos. No sabía si ella sería capaz de perdonarme mi estupidez y mi testarudez.
Miré al suelo mientras caminaba hacia la casa. El perro a mi lado solamente miraba el suelo y recordaba cientos de momentos vividos con Bella. Me paré en seco.
- Ja.. Jacob -gruñí- te lo suplico. No pienses más en Bella. No puedo verla en tu mente.. necesito pero no puedo verla porque en cada recuerdo que me centro cada vez es más doloroso separarme.
Se giró y me miró. Pensé que me diría que me aguantase y lo pensaría más sabiendo que me molestaba y en lugar de eso asintió.
- No pensaré nada más hoy Edward. Sé que lo tienes que estar pasando fatal por mucho que te odie.. pero ya es suficiente dolor el saber que ella no está y no volverá -dijo eso último mientras se le quebraba la voz.
- Solamente necesito una tregua hoy. Hagámoslo al menos por ella -gruñí- Ella hubiese querido que al menos hoy no nos peleásemos.
Jacob asintió y me ofreció su mano.
- Por Bella -dijo tajante.
- Por Bella -repetí mientras estrechaba su mano.
Aquella tregua mucho no dudaría pero solamente lo hice por ella, por mi Bella. No podría, al menos hoy, seguir peleando.
Volvimos a la casa y cada paso que daba hacia ella hacía que los
pensamientos de todo el mundo sobre Bella desbordasen mi mente. No quería
pensar, no podía pensar en ella. Si lo hacía me volvería adicto a los recuerdos
de todos ellos. Era la única manera de sentirla de nuevo cerca. Bella, mi
Bella. La amaba demasiado.
Ella había sido la única que había hecho latir mi duro, frío y muerto corazón. Sin ella ahora no era absolutamente nada. La necesitaba tanto.. La necesitaba aún más que los humanos el aire, la necesitaba porque era mi vida, era todo para mí.
Vi que Jacob me miraba y a regañadientes puso su mano en mi hombro. Me encogí por su contacto tan horriblemente cálido pero él siguió dándome de aquella manera su apoyo.
- Sé lo que estás sufriendo. Si necesitas hablar… sé que quizá no soy tu mejor amigo… es más soy tu mayor enemigo pero en este tema creo que podré entenderte mejor que nadie –susurró muy a su pesar.
Le miré ya que en eso tenía mucha razón. Suspiré y, aunque no quería, le sonreí levemente. Sin previo aviso y pensando en Bella noté su calor en mi cuerpo. Me estaba abrazando. Me puse tenso pero después le correspondí el abrazo. Hubiese llorado por sus inconscientes recuerdos de Bella pero no podía solamente sollocé en su hombro.
- Edward, lucha… no te quites la vida. Recuérdala. Ella no hubiese querido que hicieses ninguna locura -susurró con un toque de acidez al tener que decir algo que no sentía.
- Gracias Jacob - susurré lo más dulce que fui capaz.
Me deshice de su abrazo y le miré fijamente. Escuché sus pensamientos y aunque le dolía recordar aquello lo hizo por animarme.
Bella estaba frente a él. Le miraba con sus hermosos ojos color chocolate. Suspiraba intentando averiguar como decirle aquello y frunció su ceño pensando.
- Jake, tengo algo que decirte y no sé como podré hacerlo sin herirte - susurró mirando sus manos.
Jacob tragó saliva. Le dolía muchísimo lo que sabía que iba a decirle. Apretó los puños de la ira. Bella lo notó y suspiró frustrada pero tenía que decirle lo que pensaba.
- Jacob, no puedo dar marcha atrás. Amo a Edward, siempre ha sido Edward antes que tú. Lo siento.
- Bella, yo...
Bella no le dejó continuar. Le frenó con una sola mirada. Suspiró de nuevo antes de decirle algo más.
- Jacob, voy a casarme con Edward y después me convertirá. Será para siempre.
Él apretó los puños....
No me dejó ver más de su recuerdo. Lo cambió enseguida por otro más hermoso para mí. Cerré los ojos para verlo perfectamente bien.
Salimos del coche. Tenía que ir de caza y la dejaría unos días con Jacob en la reserva. Después de un poco más de tiempo hablando entre nosotros que no fue audible para el lobo, nos acercamos y nos besamos.
Recordé aquel maravilloso beso, lo miré varias veces y lo repetí. Sonreí ampliamente mientras lo repetía en mi mente, comencé a sentir sus labios y Jacob pensó que estaba absorto en mis pensamientos así que comenzó a pensar algo más que era solamente para él pero que leí en seguida.
Estaban en el claro. Bella hablaba con él. Estaba pidiéndole que regresase de la batalla.
—¿Quieres besarme, Jacob?
Abrió los ojos a causa de la sorpresa, pero luego los entornó, suspicaz.
—Me tomas el pelo.
—Bésame, Jacob. Bésame y luego regresa.
Se besaron con pasión.
Eso hizo que me tensase. Notaba como el beso se volvía cada vez más apasionado en sus pensamientos.
Gruñí internamente. Tenía que dejar de pensar o no me controlaría.
O paraba o le mataba ahora mismo.
Ella había sido la única que había hecho latir mi duro, frío y muerto corazón. Sin ella ahora no era absolutamente nada. La necesitaba tanto.. La necesitaba aún más que los humanos el aire, la necesitaba porque era mi vida, era todo para mí.
Vi que Jacob me miraba y a regañadientes puso su mano en mi hombro. Me encogí por su contacto tan horriblemente cálido pero él siguió dándome de aquella manera su apoyo.
- Sé lo que estás sufriendo. Si necesitas hablar… sé que quizá no soy tu mejor amigo… es más soy tu mayor enemigo pero en este tema creo que podré entenderte mejor que nadie –susurró muy a su pesar.
Le miré ya que en eso tenía mucha razón. Suspiré y, aunque no quería, le sonreí levemente. Sin previo aviso y pensando en Bella noté su calor en mi cuerpo. Me estaba abrazando. Me puse tenso pero después le correspondí el abrazo. Hubiese llorado por sus inconscientes recuerdos de Bella pero no podía solamente sollocé en su hombro.
- Edward, lucha… no te quites la vida. Recuérdala. Ella no hubiese querido que hicieses ninguna locura -susurró con un toque de acidez al tener que decir algo que no sentía.
- Gracias Jacob - susurré lo más dulce que fui capaz.
Me deshice de su abrazo y le miré fijamente. Escuché sus pensamientos y aunque le dolía recordar aquello lo hizo por animarme.
Bella estaba frente a él. Le miraba con sus hermosos ojos color chocolate. Suspiraba intentando averiguar como decirle aquello y frunció su ceño pensando.
- Jake, tengo algo que decirte y no sé como podré hacerlo sin herirte - susurró mirando sus manos.
Jacob tragó saliva. Le dolía muchísimo lo que sabía que iba a decirle. Apretó los puños de la ira. Bella lo notó y suspiró frustrada pero tenía que decirle lo que pensaba.
- Jacob, no puedo dar marcha atrás. Amo a Edward, siempre ha sido Edward antes que tú. Lo siento.
- Bella, yo...
Bella no le dejó continuar. Le frenó con una sola mirada. Suspiró de nuevo antes de decirle algo más.
- Jacob, voy a casarme con Edward y después me convertirá. Será para siempre.
Él apretó los puños....
No me dejó ver más de su recuerdo. Lo cambió enseguida por otro más hermoso para mí. Cerré los ojos para verlo perfectamente bien.
Salimos del coche. Tenía que ir de caza y la dejaría unos días con Jacob en la reserva. Después de un poco más de tiempo hablando entre nosotros que no fue audible para el lobo, nos acercamos y nos besamos.
Recordé aquel maravilloso beso, lo miré varias veces y lo repetí. Sonreí ampliamente mientras lo repetía en mi mente, comencé a sentir sus labios y Jacob pensó que estaba absorto en mis pensamientos así que comenzó a pensar algo más que era solamente para él pero que leí en seguida.
Estaban en el claro. Bella hablaba con él. Estaba pidiéndole que regresase de la batalla.
—¿Quieres besarme, Jacob?
Abrió los ojos a causa de la sorpresa, pero luego los entornó, suspicaz.
—Me tomas el pelo.
—Bésame, Jacob. Bésame y luego regresa.
Se besaron con pasión.
Eso hizo que me tensase. Notaba como el beso se volvía cada vez más apasionado en sus pensamientos.
Gruñí internamente. Tenía que dejar de pensar o no me controlaría.
O paraba o le mataba ahora mismo.
Le fulminé con la mirada y se dio cuenta que estaba leyendo su mente.
Paró sus recuerdos rápidamente solamente por la tregua que habíamos hecho.
Caminé enojado sin mirarle de nuevo hacía la casa. Retuve todos los
pensamientos que fui capaz y entré bajo la mirada de sorpresa de la manada que
comenzaron a temblar. Entorné los ojos por sus estúpidos pensamientos y detrás
de mí entró su compañero. Todos se relajaron pero allí había una presencia que
antes no estaba. De entre todos los presentes una niña con facciones angelicales
se abría paso para llegar y quedarse frente a mí.
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