Capítulo 8. El doloroso adiós
Seguí escuchando atento y miré a Alice la cual comprendió. Con un hábil
gesto se sentó con el diario en su regazo volviendo a abrirlo en la misma
página donde lo habíamos dejado.
- ¿Cómo que la has dejado? -dije sin creérmelo- Jake.. es tu imprimación. No podrás estar mucho alejado de ella.
- ¿Quién ha dicho que tenga que verla? -susurró acercándose a mí- sé que quizá tenga la necesidad de verla en algún momento pero no lo haré. Solamente te necesito a ti Bella. Es a ti a quien quiero ver.. Mientras ella este bien.. no tengo porque verla.
Le miré asustada. Algo dentro de mí sabía que eso no saldría bien pero mi corazón necesitaba ser sanado. Había escuchado a Alice tener una visión y contársela solamente a Jasper. Era de Edward con Tanya. No lo soporté más y acepté la locura que me estaba proponiendo Jake. Una locura que ambos sabíamos que no duraría. Me pidió que viviese con él. No vi porqué razón no hacerlo.
Fui a la casa, recogí mis cosas y dejé mi anillo de casada sobre la cama mientras lloraba. Cogí mis maletas y corrí hacia donde me esperaba Jake que me ayudó con las maletas. Me guió a su casa y me instalé allí.
Alice me miró y suspiré. Esa era la razón por la que había encontrado su alianza en la cama.. Recordé el momento en que la encontré.
Llegué a casa. Solamente quería ver a Bella.. mi Bella. Tenía que pedirle que me perdonase por todo el tiempo que había tardado pero sé que ella me lo perdonaría. Alguna manera buscaría para recibir su perdón y besarla como quería hacerlo desde hacía días, semanas más bien. Sonreí a todos y les saludé con la mano sin pararme a leer ni uno solo de sus pensamientos.
Subí rápidamente a mi habitación donde a esas alturas Bella debía estar escribiendo aquello extraño que le pedía Alice.
Entré por la puerta y aquel cuarto estaba vacío. Miré a mi alrededor. Sabía que no estaba en nuestra casita porque había dejado allí todo el equipaje antes de ir a la casa donde vivían mis hermanos.
Miré toda la habitación y vi la cama en mitad de la habitación que una vez había sido suya. Suspiré y vi algo brillante. Unas cuantas cartas descansando en el colchón.
Tomé una de las cartas que tenía la letra de Bella en la que pedía que abriese el sobre color café. Lo abrí y miré los papeles del divorcio. Caí sobre mis rodillas sin poder creerlo.
Bella.. mi Bella me pedía el divorcio.. aquello me estaba matando. Tenía que hablar con ella pero entonces vi que su anillo estaba a mi lado y miré por la ventana.
- ¿Cómo que la has dejado? -dije sin creérmelo- Jake.. es tu imprimación. No podrás estar mucho alejado de ella.
- ¿Quién ha dicho que tenga que verla? -susurró acercándose a mí- sé que quizá tenga la necesidad de verla en algún momento pero no lo haré. Solamente te necesito a ti Bella. Es a ti a quien quiero ver.. Mientras ella este bien.. no tengo porque verla.
Le miré asustada. Algo dentro de mí sabía que eso no saldría bien pero mi corazón necesitaba ser sanado. Había escuchado a Alice tener una visión y contársela solamente a Jasper. Era de Edward con Tanya. No lo soporté más y acepté la locura que me estaba proponiendo Jake. Una locura que ambos sabíamos que no duraría. Me pidió que viviese con él. No vi porqué razón no hacerlo.
Fui a la casa, recogí mis cosas y dejé mi anillo de casada sobre la cama mientras lloraba. Cogí mis maletas y corrí hacia donde me esperaba Jake que me ayudó con las maletas. Me guió a su casa y me instalé allí.
Alice me miró y suspiré. Esa era la razón por la que había encontrado su alianza en la cama.. Recordé el momento en que la encontré.
Llegué a casa. Solamente quería ver a Bella.. mi Bella. Tenía que pedirle que me perdonase por todo el tiempo que había tardado pero sé que ella me lo perdonaría. Alguna manera buscaría para recibir su perdón y besarla como quería hacerlo desde hacía días, semanas más bien. Sonreí a todos y les saludé con la mano sin pararme a leer ni uno solo de sus pensamientos.
Subí rápidamente a mi habitación donde a esas alturas Bella debía estar escribiendo aquello extraño que le pedía Alice.
Entré por la puerta y aquel cuarto estaba vacío. Miré a mi alrededor. Sabía que no estaba en nuestra casita porque había dejado allí todo el equipaje antes de ir a la casa donde vivían mis hermanos.
Miré toda la habitación y vi la cama en mitad de la habitación que una vez había sido suya. Suspiré y vi algo brillante. Unas cuantas cartas descansando en el colchón.
Tomé una de las cartas que tenía la letra de Bella en la que pedía que abriese el sobre color café. Lo abrí y miré los papeles del divorcio. Caí sobre mis rodillas sin poder creerlo.
Bella.. mi Bella me pedía el divorcio.. aquello me estaba matando. Tenía que hablar con ella pero entonces vi que su anillo estaba a mi lado y miré por la ventana.
Comencé a buscar su olor en la habitación. No podía olvidarle en
realidad de él porque ya era parte de mi alma y de mi cuerpo pero para
asegurarme quería buscar una de sus prendas.
No había ni una sola prenda de ropa de Bella en aquella habitación. Gruñí pero recordé la alianza. Era pequeña pero estaba completamente impregnada de su olor.
Me levanté rápidamente con la alianza en mi mano y salté por la ventana. Estaba más que seguro que su olor iba hacia la reserva.
Gruñí internamente. No sabía lo que estaba haciendo allí pero quizá estuviese acompañando a Nessie nada más. Suspiré para relajarme y salí corriendo hacia la frontera entre el territorio quileute y el nuestro.
Leí la mente más cercana y sonreí internamente. Era Seth. Sabía que él si me diría todo lo que quisiese saber. Llegué al límite y vi como se acercó aquel lobo que se había hecho más grande en los últimos años, con una gran sonrisa. Le sonreí también.
"Edward" -escuché como gritaba feliz en su mente.
- Hola, Seth -sonreí levemente - ¿Cómo has estado?
"Muy bien. ¿Dónde te metiste todo este tiempo?" - parecía ajetreado.
- Tuve que estar más tiempo del que pensaba de viaje -sonreí.
"Tengo algo que decirte, Edward. No sé si ya lo sabrás."
Le miré fijamente. Parecía algo nervioso y no dejaba de pensar y pensar en como decirme algo que ya sospechaba.
- Dime lo que sea, Seth -susurré intentando parecer sereno.
"Bella está aquí. Jake y ella están juntos ahora" -susurró en su pensamiento.
Me quedé congelado. No podía creerme que lo que me estuviese diciendo fuese verdad. ¿Bella me había dejado por ese asqueroso perro que además estaba con nuestra hija Nessie? No, aquello no podía ser, pero antes de que pudiese decir nada Seth me dijo algo por su mente.
"Edward, Jake dejó a Nessie para estar con Bella. Es extraño y jamás habíamos visto que ningún lobo hubiese podido separarse de su imprimación para estar con otra mujer. Es muy raro" -dijo visiblemente confuso.
Suspiré. Si ella había querido eso, seguramente sería porque en realidad a mí ya no me amaba. Una gran punzada de dolor hizo que mi corazón duro y frío se rompiese en mil pedazos. Miré a Seth. Llevaba mucho tiempo sin ver a Bella aunque no pudiese besarla, necesitaba hacerlo.
- Seth, ¿podría pasar? Necesito ver a Bella.
Seth me miró un momento y esperé su respuesta. Buscaba en su mente las órdenes que había recibido. Buscaba alguna que pudiese impedir que yo entrase a la reserva. Sonreí al ver que técnicamente no era así.
Me dejó pasar y corrí rápidamente por la reserva. Seguí el maravilloso olor de Bella que cada vez era más fuerte y llegué hasta una cabaña. Me asomé por la ventana y ahí estaba ella.
Tan hermosa o mas de lo que la recordaba. Sentí el impulso de entrar y besarla apasionadamente pero en ese momento la puerta se abrió.
Jacob entró y Bella le sonrió. Se acercó a ella y la besó. Solamente pude gruñir internamente. Esperé que no escuchasen el gruñido y salí de allí corriendo tan rápido como supe. Llegué a mi territorio y chillé cabreado.
- Alice.. tenemos que seguir. No quiero esperar más. Quiero saber que esa visión que tuviste es completa y absolutamente real.
Alice me miró y asintió. Pasó las páginas y después me miró de nuevo. Supe en seguida lo que pensaba y me revolví en el sofá.
- Alice.. hablaremos más tarde con ese odioso chucho. Te dije que lo haríamos.. y lo haremos..
Apreté mis puños y seguí esperando que comenzase de nuevo su lectura.
No había ni una sola prenda de ropa de Bella en aquella habitación. Gruñí pero recordé la alianza. Era pequeña pero estaba completamente impregnada de su olor.
Me levanté rápidamente con la alianza en mi mano y salté por la ventana. Estaba más que seguro que su olor iba hacia la reserva.
Gruñí internamente. No sabía lo que estaba haciendo allí pero quizá estuviese acompañando a Nessie nada más. Suspiré para relajarme y salí corriendo hacia la frontera entre el territorio quileute y el nuestro.
Leí la mente más cercana y sonreí internamente. Era Seth. Sabía que él si me diría todo lo que quisiese saber. Llegué al límite y vi como se acercó aquel lobo que se había hecho más grande en los últimos años, con una gran sonrisa. Le sonreí también.
"Edward" -escuché como gritaba feliz en su mente.
- Hola, Seth -sonreí levemente - ¿Cómo has estado?
"Muy bien. ¿Dónde te metiste todo este tiempo?" - parecía ajetreado.
- Tuve que estar más tiempo del que pensaba de viaje -sonreí.
"Tengo algo que decirte, Edward. No sé si ya lo sabrás."
Le miré fijamente. Parecía algo nervioso y no dejaba de pensar y pensar en como decirme algo que ya sospechaba.
- Dime lo que sea, Seth -susurré intentando parecer sereno.
"Bella está aquí. Jake y ella están juntos ahora" -susurró en su pensamiento.
Me quedé congelado. No podía creerme que lo que me estuviese diciendo fuese verdad. ¿Bella me había dejado por ese asqueroso perro que además estaba con nuestra hija Nessie? No, aquello no podía ser, pero antes de que pudiese decir nada Seth me dijo algo por su mente.
"Edward, Jake dejó a Nessie para estar con Bella. Es extraño y jamás habíamos visto que ningún lobo hubiese podido separarse de su imprimación para estar con otra mujer. Es muy raro" -dijo visiblemente confuso.
Suspiré. Si ella había querido eso, seguramente sería porque en realidad a mí ya no me amaba. Una gran punzada de dolor hizo que mi corazón duro y frío se rompiese en mil pedazos. Miré a Seth. Llevaba mucho tiempo sin ver a Bella aunque no pudiese besarla, necesitaba hacerlo.
- Seth, ¿podría pasar? Necesito ver a Bella.
Seth me miró un momento y esperé su respuesta. Buscaba en su mente las órdenes que había recibido. Buscaba alguna que pudiese impedir que yo entrase a la reserva. Sonreí al ver que técnicamente no era así.
Me dejó pasar y corrí rápidamente por la reserva. Seguí el maravilloso olor de Bella que cada vez era más fuerte y llegué hasta una cabaña. Me asomé por la ventana y ahí estaba ella.
Tan hermosa o mas de lo que la recordaba. Sentí el impulso de entrar y besarla apasionadamente pero en ese momento la puerta se abrió.
Jacob entró y Bella le sonrió. Se acercó a ella y la besó. Solamente pude gruñir internamente. Esperé que no escuchasen el gruñido y salí de allí corriendo tan rápido como supe. Llegué a mi territorio y chillé cabreado.
- Alice.. tenemos que seguir. No quiero esperar más. Quiero saber que esa visión que tuviste es completa y absolutamente real.
Alice me miró y asintió. Pasó las páginas y después me miró de nuevo. Supe en seguida lo que pensaba y me revolví en el sofá.
- Alice.. hablaremos más tarde con ese odioso chucho. Te dije que lo haríamos.. y lo haremos..
Apreté mis puños y seguí esperando que comenzase de nuevo su lectura.
Algo interrumpió sus pensamientos y me hizo tensarme por completo. No
era el perro esta vez. No era ninguna clase de perro. Era un olor aún más
exquisito, aún más penetrante para mí, inmensamente más doloroso.
Me levanté rápidamente a la vez que Alice. Aquel maravilloso aroma me estaba embriagando y eso no me haría pensar con claridad pero necesitaba aquel aroma porque así cerrando los ojos podía sentir que estaba a mi lado.
Me levanté rápidamente a la vez que Alice. Aquel maravilloso aroma me estaba embriagando y eso no me haría pensar con claridad pero necesitaba aquel aroma porque así cerrando los ojos podía sentir que estaba a mi lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.