Daniel Simmons, ¿pensaste que te librarías de mí?
Alcé mi mirada buscando por toda la solitaria habitación. Fuese quien
fuese no estaría allí. Apreté mis manos hasta que las transformé en
puños. La ira comenzaba a invadirme pero también un miedo sobrecogedor.
Nadie conocía mi historia y aquel ser sí.
Me paré a pensar fríamente. Podría ser una voz en mi cabeza que
estaba creando yo mismo. Sí, aquello debía ser. Pero, ¿y la carta en
blanco del rey?
Cerré mis ojos de frustración mientras aún tenía en mente la escena
vivida con Helen. Necesitaba encontrarla y pedirle explicaciones. Una
señorita con unos modales tan refinados no podría tratarme así como así.
Tomé mi sombrero y mi bastón comenzando a caminar hacia el vestíbulo.
Mis pasos resonaban como si el eco fuese mi único compañero en aquella
estancia. Al fondo pude divisar a Poope como cerraba la puerta. ¿Habría
llegado alguien sin que yo me percatase? Podría estar demasiado absorto
en mis pensamientos como para darme cuenta de nada más.
Ahora la locura irá en aumento.
Me paré en seco y apreté la borla de mi bastón. Miré a Poope el cual me tendía un sobre.
- Ha… -comenzó.
- Poope, ¿ha escuchado eso? -bramé con mis dientes tan apretados que comenzaban a rechinar.
- ¿Debería haber oído algo, señor? -preguntó con curiosidad.
- No, olvídelo. ¿Qué es eso? -dije preguntando por el sobre.
- Ha llegado una misiva. El remitente es del palacio real – anunció.
¿Cómo? ¿Dos cartas en el mismo día? ¿Podría haber sido mi encuentro
con Helen algo así como un sueño? No, los seres como yo no dormíamos.
- ¿Quién ha traído el recado?
Impaciente caminé hasta la puerta abriéndola de par en par esperando
encontrarme con la hermosa Helen caminando de vuelta hacia su hogar.
- El joven Whitlock, señor.
- Whitlock -me paré a pensar un instante-. ¿No iba con él la joven princesa?
- ¿Cuál de ellas, señor?
- Helen -susurré y después abrí el sobre.
- Me temo que no, señor. La joven Helen no pasaría nunca por estar
parte de la ciudad. Su predilección está en las zonas pobres. Allí va a
llevar alimento todos los días, tanto como puede -respondió.
Asentí mientras observaba que aquel folio si estaba escrito. De hecho
había dos destinados para mí con una caligrafía envidiable.
« Estimado señor Byron,
Tras su increíble aparición en el baile celebrado bajo mi techo en el
que todo Cronsworld lució sus mejores galas, quedé esperando una charla
con usted, la cuál lamentablemente nunca llegó.
Debido a su posición social y gran adquisición económica, considero
que sería para ambos beneficioso mantener una relación cordial e incluso
podríamos enriquecernos aún más si surgiese entre ambos una amistad.
Me complace invitarle a nuestro palacio, esta tarde para tomar un
aperitivo. Los familia Gallagher, antiguas amistades, también asistirá. Y
al ser nuevo en nuestro reino le presentaré a mis hermosas hijas y mis
valientes hijos. Puede que con ellos la amistad surja enseguida pues
tienen más o menos su edad.
Reciba un cordial saludo,
Clément Devonshire I »
Miré a Poope y después corrí hasta la sala de lectura donde había
dejado el anterior sobre que Helen me había entregado. Busqué por todas
partes pero no había rastro de él. ¿Dónde se había metido el dichoso
trozo de papel?
Locura, locura… tan fácil de perder la cordura. Una fina línea
separa lo imposible de lo improbable y muchas veces a no identificarse.
Sucumbir a lo extraño mientras el mundo dice que nunca pasaría. Pero
pensar que que tú mismo eres un ser que no debería existir… ¿Será
inteligente o perderá la razón intentando encontrar una solución?
Cerré mis ojos intentando concentrarme en aquella voz. Tenía que
encontrar de donde provenía y como podía escucharla solamente yo. Poope
no había oído nada y podría ser que nadie más lo hiciese. Fruncí mi
ceño e intenté buscar un aroma peculiar, algo que no fuese familiar para
mí.
Salí corriendo sin hacer caso a mis criados. Me subí al tejado de la
casa más cercana y busqué una figura extraña o que se moviese a gran
velocidad. Nada. Me deslicé rápidamente entre todos los tejados cercanos
sin ser visto y me quedé agazapado al lado de una casa grande en la que
estaban asando un cochinillo.
No me busques. No me encontrarás pues en Cronsworld mi cuerpo no está.
¿No estaba en Cronsworld? ¿No estaba aquí? Pero, ¿cómo podía escucharle entonces?
No pienses en mi personalidad pues cuando sea necesario frente a mí estarás.
Miré a mi alrededor de nuevo y me quedé observando a todas las
personas que pasaban por las avenidas. Pensé en desahogar mi frustración
y no se me ocurrió otro nombre más que Ammber Gallagher.
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