Capítulo 7. Confesiones
Me levanté de la silla y salí de la habitación. Me encontré rápidamente
con Alice que había subido sabiendo obviamente que leería el diario de Bella.
- ¿Averiguaste algo? – se apresuró a preguntar.
Le miré confundido. Leía en su mente un completo discurso que iba a echarme acerca de la intimidad y no leer las cosas que no son tuyas. En su lugar me estaba preguntando aquello.
- No Alice, no averigüé gran cosa, solamente que la destrocé al haberme ido tanto tiempo. También que solamente pensaba en mí y se estaba obligando a olvidarme en los brazos de ese chucho – dije la última palabra con desprecio.
Alice gruñó. Me miró fijamente y me sacó de casa. Fuimos hacia la pequeña casa que nos habían hecho a Bella y a mí. No podía pasar. Eran demasiados recuerdos de ella. Me solté antes de llegar.
- ¿Para qué me traes aquí, Alice? -susurré mirando para otro lado.
- Edward.. para hablar.. quiero que me cuentes todo lo que has leído pero sin que puedan oírlo los demás. Os hicimos esta casa para daros intimidad porque no se oía nada.
Fruncí el ceño. Le miré fijamente y suspiré.
- ¿Por qué no lo lees tú sola? -susurré para ella.
Alice frunció su ceño y salió corriendo para llegar en segundos a mi lado y meterme en la casa junto a ella con el diario de Bella en su mano.
Gruñí internamente. No entendía que estúpida razón le estaba haciendo actuar así. Sus pensamientos eran un completo revoltijo de ideas y frunciendo el ceño tuve que preguntarle.
- Alice, ¿qué quieres hacer?
Me miró fijamente como si fuese más que obvio lo que pretendía. Me tomó de la mano y me llevó al salón. Suspiré dejándome caer en el sofá y noté como se sentaba a mi lado.
- Edward, sé que esto es difícil para ti pero sé que aquí dentro tiene que haber algo que nos diga lo que ha pasado en la vida de Bella este tiempo. Recuerda que cuando hay perros de por medio yo no puedo ver lo que pasa y en el tiempo que estuviste y sus últimas semanas- dijo eso mientras se le quebraba la voz- yo no he podido ver nada de nada. Su vida era un folio en blanco para mí. Sabía como esconderse para que no la encontrásemos pero necesito saber que es lo que ha pasado. Algo me dice que he tenido esa visión por algún motivo.
Le miré y comprendí que se refería a la visión en la que Bella aún seguía viva. Suspiré, era más que obvio que aquella visión nunca se cumpliría pero no le quitaría las ilusiones a mi hermana de ninguna manera.. Estaba demasiado segura de lo que pensaba.
Me miró fijamente y después miré el diario de Bella. Si volvía a abrir aquel libro sería un completo martirio para mí pero debía hacerlo. Alice no pararía hasta que lo hiciese y algo dentro de mí, seguramente mi lado más masoquista, quería saber todo lo que había pasado en su vida para llegar a comprender como había llegado a perderla.
Me quedé observándolo un poco más y volví a abrirlo. No lo abrí por el principio como había hecho siempre si no que lo abrí por cualquier página. Un papel estaba doblado en su interior y reconocí mi letra. Aquella canción se la había compuesto cuando ya sabía que había estado con Jacob pero después de que volviese a ser mía de nuevo en aquella mágica noche.
Empecé a sollozar levemente por el recuerdo pero una sonrisa se dibujó en mi rostro. Ella aún tenía aquella letra en su diario y sería importante. Alice tomó la letra y comenzó a cantarla sin decirme si lo hacía bien o mal.
- Edward, la letra es preciosa – asintió.
Sonreí y fruncí el ceño. El infierno iba a volver a abrirse ante mí pero tenía que seguir leyendo por donde antes lo había dejado.
- ¿Averiguaste algo? – se apresuró a preguntar.
Le miré confundido. Leía en su mente un completo discurso que iba a echarme acerca de la intimidad y no leer las cosas que no son tuyas. En su lugar me estaba preguntando aquello.
- No Alice, no averigüé gran cosa, solamente que la destrocé al haberme ido tanto tiempo. También que solamente pensaba en mí y se estaba obligando a olvidarme en los brazos de ese chucho – dije la última palabra con desprecio.
Alice gruñó. Me miró fijamente y me sacó de casa. Fuimos hacia la pequeña casa que nos habían hecho a Bella y a mí. No podía pasar. Eran demasiados recuerdos de ella. Me solté antes de llegar.
- ¿Para qué me traes aquí, Alice? -susurré mirando para otro lado.
- Edward.. para hablar.. quiero que me cuentes todo lo que has leído pero sin que puedan oírlo los demás. Os hicimos esta casa para daros intimidad porque no se oía nada.
Fruncí el ceño. Le miré fijamente y suspiré.
- ¿Por qué no lo lees tú sola? -susurré para ella.
Alice frunció su ceño y salió corriendo para llegar en segundos a mi lado y meterme en la casa junto a ella con el diario de Bella en su mano.
Gruñí internamente. No entendía que estúpida razón le estaba haciendo actuar así. Sus pensamientos eran un completo revoltijo de ideas y frunciendo el ceño tuve que preguntarle.
- Alice, ¿qué quieres hacer?
Me miró fijamente como si fuese más que obvio lo que pretendía. Me tomó de la mano y me llevó al salón. Suspiré dejándome caer en el sofá y noté como se sentaba a mi lado.
- Edward, sé que esto es difícil para ti pero sé que aquí dentro tiene que haber algo que nos diga lo que ha pasado en la vida de Bella este tiempo. Recuerda que cuando hay perros de por medio yo no puedo ver lo que pasa y en el tiempo que estuviste y sus últimas semanas- dijo eso mientras se le quebraba la voz- yo no he podido ver nada de nada. Su vida era un folio en blanco para mí. Sabía como esconderse para que no la encontrásemos pero necesito saber que es lo que ha pasado. Algo me dice que he tenido esa visión por algún motivo.
Le miré y comprendí que se refería a la visión en la que Bella aún seguía viva. Suspiré, era más que obvio que aquella visión nunca se cumpliría pero no le quitaría las ilusiones a mi hermana de ninguna manera.. Estaba demasiado segura de lo que pensaba.
Me miró fijamente y después miré el diario de Bella. Si volvía a abrir aquel libro sería un completo martirio para mí pero debía hacerlo. Alice no pararía hasta que lo hiciese y algo dentro de mí, seguramente mi lado más masoquista, quería saber todo lo que había pasado en su vida para llegar a comprender como había llegado a perderla.
Me quedé observándolo un poco más y volví a abrirlo. No lo abrí por el principio como había hecho siempre si no que lo abrí por cualquier página. Un papel estaba doblado en su interior y reconocí mi letra. Aquella canción se la había compuesto cuando ya sabía que había estado con Jacob pero después de que volviese a ser mía de nuevo en aquella mágica noche.
Empecé a sollozar levemente por el recuerdo pero una sonrisa se dibujó en mi rostro. Ella aún tenía aquella letra en su diario y sería importante. Alice tomó la letra y comenzó a cantarla sin decirme si lo hacía bien o mal.
- Edward, la letra es preciosa – asintió.
Sonreí y fruncí el ceño. El infierno iba a volver a abrirse ante mí pero tenía que seguir leyendo por donde antes lo había dejado.
Me quedé mirando el libro sin tener ánimo para nada. Noté a mi lado como
Alice se desesperaba. Le miré antes de que hiciese nada y con su mirada sin ni
siquiera leer sus pensamientos supe que si no leía yo lo haría ella. Entorné
los ojos y miré la forma en la que Bella había escrito. Volvía a ser aquella
forma que denotaba emoción. Sabía que algo había pasado y seguramente con aquel
perro.
Cerré los ojos y le pasé el libro a mi hermana. Ella lo cogió rápidamente entornando los ojos. Lo abrió.
- Eres un estúpido Edward Cullen. ¿Por qué no piensas que es una simple novela romántica? Quizá así te sea más fácil -susurró.
No abrí los ojos para contestarle. Alice comenzó a leer sin pronunciar palabra. Leería todo al fin y al cabo en su mente.
Estaba harta. Después de todo lo que había pasado entre Jacob y yo le vi besarse con mi hija. Realmente era insoportable el dolor de la traición pero eso me hizo recordar que aún era de Edward y solamente suya.
La traición de Jacob me estaba doliendo pero la ausencia de mi marido me estaba matando.
Salí corriendo de la reserva y como es típico en mí hice ruido durante mi huida.
No sé como sucedieron las cosas en la reserva pero yo solamente corrí hacia el coche de Alice. Sabía que me lo dejaría si le decía que era para buscar a Edward. Había conseguido sonsacarle dónde estaba y haría lo que fuese necesario para que volviese a mi lado. Sabía que estaba con Tanya. Ella era hermosa pero no me importaba. Si había sido verdad todo lo vivido entre nosotros no me importaba que fuese tan hermosa.
Comencé a imaginar lo que podía haber pasado entre ellos mientras conducía. Odiaba mi estúpida imaginación. Pude imaginarme a ellos juntos, muy juntos. Gruñí internamente. ¿Podría perdonarle algo así? Sabía que sí cuando me diese uno solo de sus besos.
Alice interrumpió su lectura y me miró. Abrí los ojos por las palabras de Bella. ¿Cómo podía pensar ella que yo había estado con Tanya de esa manera? Suspiré, a veces olvidaba lo tremendamente insegura que era consigo misma.
Pasé mis manos por mi rostro y noté la mano de Alice sobre mi hombro.
- ¿Quieres...? -empezó Alice.
- Sigue leyendo Alice -susurré apenas audible.
Alice se enfrascó de nuevo en la lectura del diario. Suspiró varias veces y después dejó que leyese su mente al concentrarse solamente en aquellas líneas.
Seguí conduciendo rápidamente y sin ni siquiera suponer que pasaría un lobo se interpuso en mi camino. Tuve que frenar. Al segundo vi que el lobo era Jacob.
Gruñí internamente. No quería verle. Era un experto en las mentiras. No entraría en su juego. Solamente necesitaba encontrar a Edward.
Hice espavientos para que se moviese pero ni con esas. Gruñí y salí del coche. El tiempo que él aprovechó para convertirse en humano sin que yo le viese y volver rápidamente a mi lado.
Se puso delante mía y me preguntó que había pasado. Le dije que me dejase porque vi el beso entre él y mi hija. No me dejó continuar y se tomó todo como no debía.
Me acorraló contra el coche con sus manos a cada lado de mi cuerpo. Se quedó a centímetros de mis labios sin poder evitarlo. Me susurró que solamente me amaba a mí y a nadie más. Que lo de Nessie había sido un estúpido impulso por su imprimación pero que durante ese beso había pensado en mí.
No le creí pero teniéndole tan cerca me era muy difícil pensar. Notaba su cálido aliento en mis labios. Sus manos no se movieron de mis lados e hicieron que mientras se acercaba más a mí no pudiese escaparme de lo que parecía ya inevitable.
En segundos noté sus labios sobre los míos y sus manos cambiaron de posición a mis caderas. Intenté no seguir su beso pero necesitaba tanto aquello... Las imágenes de Edward con Tanya me pasaron como un rayo por mi mente. Si él había podido.. quizá no pasaría por unos simples besos con Jacob.
Pensé que podría controlar aquello pero sus besos cada vez eran más apasionados y yo los seguía mientras acariciaba su torso. Nos metió a ambos en el coche sentándome sobre sus piernas y mientras besaba mi cuello me quitó la blusa. Noté sus cálidas manos recorriendo mi espalda y no tardaron mucho en desabrochar mi sujetador para dejar mis pechos sin protección alguna al contacto son sus manos.
En mi mente decía que tenía que parar aquello pero no era capaz de hacerlo. Algo dentro de mi también lo deseaba.
En unos segundos quedamos ambos completamente desnudos. Mientras sus manos recorrían todo mi cuerpo acariciándolo, yo arañaba su espalda. Sentí como su cuerpo y el mío se hacían uno entre besos y caricias. Nuestros movimientos aumentaron hasta que nos llevaron a la misma locura.
Aquello no estaba bien pero..
Alice paró mientras yo apretaba los puños. El perro la había parado mientras ella venía a buscarme. Gruñí. Se había aprovechado de lo que ella pensaba en ese momento
Cerré los ojos y le pasé el libro a mi hermana. Ella lo cogió rápidamente entornando los ojos. Lo abrió.
- Eres un estúpido Edward Cullen. ¿Por qué no piensas que es una simple novela romántica? Quizá así te sea más fácil -susurró.
No abrí los ojos para contestarle. Alice comenzó a leer sin pronunciar palabra. Leería todo al fin y al cabo en su mente.
Estaba harta. Después de todo lo que había pasado entre Jacob y yo le vi besarse con mi hija. Realmente era insoportable el dolor de la traición pero eso me hizo recordar que aún era de Edward y solamente suya.
La traición de Jacob me estaba doliendo pero la ausencia de mi marido me estaba matando.
Salí corriendo de la reserva y como es típico en mí hice ruido durante mi huida.
No sé como sucedieron las cosas en la reserva pero yo solamente corrí hacia el coche de Alice. Sabía que me lo dejaría si le decía que era para buscar a Edward. Había conseguido sonsacarle dónde estaba y haría lo que fuese necesario para que volviese a mi lado. Sabía que estaba con Tanya. Ella era hermosa pero no me importaba. Si había sido verdad todo lo vivido entre nosotros no me importaba que fuese tan hermosa.
Comencé a imaginar lo que podía haber pasado entre ellos mientras conducía. Odiaba mi estúpida imaginación. Pude imaginarme a ellos juntos, muy juntos. Gruñí internamente. ¿Podría perdonarle algo así? Sabía que sí cuando me diese uno solo de sus besos.
Alice interrumpió su lectura y me miró. Abrí los ojos por las palabras de Bella. ¿Cómo podía pensar ella que yo había estado con Tanya de esa manera? Suspiré, a veces olvidaba lo tremendamente insegura que era consigo misma.
Pasé mis manos por mi rostro y noté la mano de Alice sobre mi hombro.
- ¿Quieres...? -empezó Alice.
- Sigue leyendo Alice -susurré apenas audible.
Alice se enfrascó de nuevo en la lectura del diario. Suspiró varias veces y después dejó que leyese su mente al concentrarse solamente en aquellas líneas.
Seguí conduciendo rápidamente y sin ni siquiera suponer que pasaría un lobo se interpuso en mi camino. Tuve que frenar. Al segundo vi que el lobo era Jacob.
Gruñí internamente. No quería verle. Era un experto en las mentiras. No entraría en su juego. Solamente necesitaba encontrar a Edward.
Hice espavientos para que se moviese pero ni con esas. Gruñí y salí del coche. El tiempo que él aprovechó para convertirse en humano sin que yo le viese y volver rápidamente a mi lado.
Se puso delante mía y me preguntó que había pasado. Le dije que me dejase porque vi el beso entre él y mi hija. No me dejó continuar y se tomó todo como no debía.
Me acorraló contra el coche con sus manos a cada lado de mi cuerpo. Se quedó a centímetros de mis labios sin poder evitarlo. Me susurró que solamente me amaba a mí y a nadie más. Que lo de Nessie había sido un estúpido impulso por su imprimación pero que durante ese beso había pensado en mí.
No le creí pero teniéndole tan cerca me era muy difícil pensar. Notaba su cálido aliento en mis labios. Sus manos no se movieron de mis lados e hicieron que mientras se acercaba más a mí no pudiese escaparme de lo que parecía ya inevitable.
En segundos noté sus labios sobre los míos y sus manos cambiaron de posición a mis caderas. Intenté no seguir su beso pero necesitaba tanto aquello... Las imágenes de Edward con Tanya me pasaron como un rayo por mi mente. Si él había podido.. quizá no pasaría por unos simples besos con Jacob.
Pensé que podría controlar aquello pero sus besos cada vez eran más apasionados y yo los seguía mientras acariciaba su torso. Nos metió a ambos en el coche sentándome sobre sus piernas y mientras besaba mi cuello me quitó la blusa. Noté sus cálidas manos recorriendo mi espalda y no tardaron mucho en desabrochar mi sujetador para dejar mis pechos sin protección alguna al contacto son sus manos.
En mi mente decía que tenía que parar aquello pero no era capaz de hacerlo. Algo dentro de mi también lo deseaba.
En unos segundos quedamos ambos completamente desnudos. Mientras sus manos recorrían todo mi cuerpo acariciándolo, yo arañaba su espalda. Sentí como su cuerpo y el mío se hacían uno entre besos y caricias. Nuestros movimientos aumentaron hasta que nos llevaron a la misma locura.
Aquello no estaba bien pero..
Alice paró mientras yo apretaba los puños. El perro la había parado mientras ella venía a buscarme. Gruñí. Se había aprovechado de lo que ella pensaba en ese momento
Miré a Alice que estaba con la mirada perdida en algún enrevesado lugar
de su mente. Puso mi mano sobre la suya y se giró para mirarme.
- Edward, ¿tú estuviste con Tanya?
¿Qué? ¿Por qué me preguntaba aquello? No lograba leer su mente con claridad. Pensaba tantísimas cosas distintas que no lo entendía. Fruncí el ceño confundido.
- Alice, ¿por qué me preguntas eso? -le dije alterado.
Alice me fulminó con la mirada. Se levantó y dio vueltas por la habitación sentándose más tarde a mi lado mirándome fijamente. Escudriñaba mi mirada intentando averiguar una verdad pero no podía saber cual. Odiaba que pensase en tantas cosas.
- Alice... -empecé pero me cortó.
- Edward Anthony Cullen -me miró aún más fijamente- todos estamos obsesionados por saber lo que pasó en la vida de Bella pero.. hay algo que hemos pasado por alto. ¿Qué pasó en tu vida Edward? ¿Qué ocurrió? ¿Por qué estuviste tanto tiempo solo con Tanya por ahí? ¿Por qué prolongaste más y más tu viaje?
Le miré fijamente. Aquello no importaba para nada. Suspiré y miré mis manos. ¿Por qué tenía que contestarle a esa dichosa pregunta? No tenía porqué y si no quería no debía hacerlo.
Fruncí mi ceño y me levanté para mirarle intentando denotar algo de autoridad. Cambié completamente la expresión de mi rostro y lo puse tan frío e impasible como supe. Años y años de experiencia teniendo el mismo gesto me lo hicieron mucho más fácil.
- Alice, no tengo por qué razón contestarte a esas preguntas sin sentido -dije en un tono cortante.
Ella se levantó bastante furiosa y me miró desde el otro lado de la mesita del salón con sus brazos en jarras. Por la expresión de sus ojos y su rostro pensé que iba a saltar sobre mí para morderme el cuello por mi negativa a contarle.
- ¿Qué pasó Edward? ¿Ocurrió algo entre vosotros verdad? -gruñó.
Miré para otro lado. Era inevitable que en algún momento tuviese que contestar a esa pregunta. Suspiré y fruncí aún más el ceño.
- Algo ocurrió pero no es lo que piensas.
Me miró sin comprender. Se acercó a mí y cogió mi rostro entre sus manos. Miró fijamente mis ojos y suspiré mientras ponía mi frente contra la suya.
- No es lo que piensas, Alice. Ella.. -suspiré- me dijo que seguía enamorada de mí. Me dijo que no era capaz de olvidarme.. que sentía que me necesitaba a cada segundo más. Después de eso me besó pero juro que la aparté.
Me separé de Alice y me senté en el sofá. Puse la cara entre mis manos. Suspiré mirando al suelo.
- No pasó nada más. El resto de mi viaje estuve solo. No quise seguir a su lado pero tenía que pensar en como decirle a Bella que quería irme con ella de aquí. Sabes que leo los pensamientos de todos y cada día leía como Jacob quería besarla en ciertos momentos aunque Nessie estuviese a su lado. Quería que se viniese conmigo a algún lugar y estuve mirando casas por todas partes para irnos ella y yo solos. Sé que tenía que hablar con todos vosotros pero, al saber lo que Tanya sentía, hizo que me acordase de ese estúpido perro; pero también necesitaba pensar en cómo ser capaz de volver después de tanto tiempo fuera.
Alice se sentó en la mesita enfrente de mí. Me levantó el rostro e hizo que la mirase. Me besó la frente y me sonrió.
- Edward.. Bella hubiese ido encantada contigo a donde fuese.. pero no debiste irte tantísimo tiempo. Sabes como era ella y lo que empezó a pensar era realmente agonizante para cualquiera.. Pensó que estarías con Tanya tal y como hemos leído. Sabes como es Bella.. eso.. tuvo que destrozarla aunque solamente fuese fruto de su imaginación.
Asentí y le abracé. Pensé un segundo pero.. aún había algo que averiguar además de seguir leyendo.. ¿Qué significaba la visión de Alice?
- Edward, ¿tú estuviste con Tanya?
¿Qué? ¿Por qué me preguntaba aquello? No lograba leer su mente con claridad. Pensaba tantísimas cosas distintas que no lo entendía. Fruncí el ceño confundido.
- Alice, ¿por qué me preguntas eso? -le dije alterado.
Alice me fulminó con la mirada. Se levantó y dio vueltas por la habitación sentándose más tarde a mi lado mirándome fijamente. Escudriñaba mi mirada intentando averiguar una verdad pero no podía saber cual. Odiaba que pensase en tantas cosas.
- Alice... -empecé pero me cortó.
- Edward Anthony Cullen -me miró aún más fijamente- todos estamos obsesionados por saber lo que pasó en la vida de Bella pero.. hay algo que hemos pasado por alto. ¿Qué pasó en tu vida Edward? ¿Qué ocurrió? ¿Por qué estuviste tanto tiempo solo con Tanya por ahí? ¿Por qué prolongaste más y más tu viaje?
Le miré fijamente. Aquello no importaba para nada. Suspiré y miré mis manos. ¿Por qué tenía que contestarle a esa dichosa pregunta? No tenía porqué y si no quería no debía hacerlo.
Fruncí mi ceño y me levanté para mirarle intentando denotar algo de autoridad. Cambié completamente la expresión de mi rostro y lo puse tan frío e impasible como supe. Años y años de experiencia teniendo el mismo gesto me lo hicieron mucho más fácil.
- Alice, no tengo por qué razón contestarte a esas preguntas sin sentido -dije en un tono cortante.
Ella se levantó bastante furiosa y me miró desde el otro lado de la mesita del salón con sus brazos en jarras. Por la expresión de sus ojos y su rostro pensé que iba a saltar sobre mí para morderme el cuello por mi negativa a contarle.
- ¿Qué pasó Edward? ¿Ocurrió algo entre vosotros verdad? -gruñó.
Miré para otro lado. Era inevitable que en algún momento tuviese que contestar a esa pregunta. Suspiré y fruncí aún más el ceño.
- Algo ocurrió pero no es lo que piensas.
Me miró sin comprender. Se acercó a mí y cogió mi rostro entre sus manos. Miró fijamente mis ojos y suspiré mientras ponía mi frente contra la suya.
- No es lo que piensas, Alice. Ella.. -suspiré- me dijo que seguía enamorada de mí. Me dijo que no era capaz de olvidarme.. que sentía que me necesitaba a cada segundo más. Después de eso me besó pero juro que la aparté.
Me separé de Alice y me senté en el sofá. Puse la cara entre mis manos. Suspiré mirando al suelo.
- No pasó nada más. El resto de mi viaje estuve solo. No quise seguir a su lado pero tenía que pensar en como decirle a Bella que quería irme con ella de aquí. Sabes que leo los pensamientos de todos y cada día leía como Jacob quería besarla en ciertos momentos aunque Nessie estuviese a su lado. Quería que se viniese conmigo a algún lugar y estuve mirando casas por todas partes para irnos ella y yo solos. Sé que tenía que hablar con todos vosotros pero, al saber lo que Tanya sentía, hizo que me acordase de ese estúpido perro; pero también necesitaba pensar en cómo ser capaz de volver después de tanto tiempo fuera.
Alice se sentó en la mesita enfrente de mí. Me levantó el rostro e hizo que la mirase. Me besó la frente y me sonrió.
- Edward.. Bella hubiese ido encantada contigo a donde fuese.. pero no debiste irte tantísimo tiempo. Sabes como era ella y lo que empezó a pensar era realmente agonizante para cualquiera.. Pensó que estarías con Tanya tal y como hemos leído. Sabes como es Bella.. eso.. tuvo que destrozarla aunque solamente fuese fruto de su imaginación.
Asentí y le abracé. Pensé un segundo pero.. aún había algo que averiguar además de seguir leyendo.. ¿Qué significaba la visión de Alice?
La miré de nuevo y ella estaba bastante triste pero en trance. Estaba
teniendo otra visión seguramente. Me centré en leer su mente.
Era todo muy confuso.
Cientos de ramas pasaban alrededor como si estuviese corriendo a gran velocidad. Así era, una de las ramas arañó mi mejilla pero no me importó. Seguía corriendo sin saber exactamente donde iba pero con los pulmones ardiéndome.
¿Los pulmones ardiéndome? Eso no le pasaba a los vampiros. Suspiré y seguí centrándome en su visión.
Mis piernas no me dejaban correr más deprisa. Era una sensación realmente agobiante. Después de haber sentido la magnífica sensación de ser vampiro corriendo a su velocidad ahora tenía que conformarme con aquella maldita velocidad que no daba a más porque las zancadas de mis piernas eran demasiado cortas y con lo poco ágil que soy no me serviría de mucho intentar forzarme yendo más deprisa porque seguramente me caería retrasando aún más mi llegada.
Respiré lo que pude mientras seguía corriendo a aquella ridícula velocidad. Era lenta hasta para ser humana.
Noté como algo a mi espalda estaba llegando para atraparme. Tenía que evitarlo. No dejaría que me cogiese.
Me intenté esconder pero llegué a un claro y me di la vuelta. Él ya estaba allí detrás de mí. Caminé hacia atrás para alejarme lo que pude de él.
Esos extraños ojos dorados me miraban como si me conociesen y no era así. Intenté respirar aunque me era meramente imposible después de todo lo que había corrido por el bosque.
Aquel chico se acercó más a mí y tomó mi cintura con sus manos heladas. Aquel frío no era normal para nada. Estaba realmente congelado como si estuviese muerto.
Le miré asustada pero él sonrió mientras miraba fijamente mis ojos y acercaba más su boca a la mía.
Acarició mi espalda y me besó. Después se separó.
- Jamás pensé que volvería a escuchar ese maravilloso corazón latir. Ni esos maravillosos ojos mirarme pero lo que menos pensé es que podría volver a besarte.
Me quedé mirándole fijamente mientras ponía un mechón de mi pelo detrás de la oreja. Después acarició mi mejilla con su suave tacto.
- Bella, mi Bella.. -susurró sobre mis labios.
¿Cómo podía saber mi nombre? Yo jamás en mi vida le había visto. Todo lo que recordaba de mi vida pasada era como vampiro y en Volterra. Ahora que volvía a ser humana no recordaba nada más. ¿Por qué no me acordaba de aquel chico?
Me separé de Alice cuando ella salió de su trance. La miré completamente incrédulo por su visión. No era como sus visiones normales.. era como entrar por completo en el pensamiento de otra persona. Todo eso era muy extraño pero aún más extraño era verme a mí mismo desde el pensamiento de mi Bella y besarla.
Me senté en el sofá. Todo aquello traía aún más desconcierto que antes. Esa visión era realmente extraña pero a la vez, eso solamente podía significar que Bella estaba viva.
Me levanté rápidamente. Tenía que ir a buscarla. Alice supo rápidamente lo que iba a hacer y me detuvo.
- Edward, no sabemos si es verdad. Puede que no sea una visión certera. Esto tenemos que hablarlo en familia y además tenemos que terminar de leer el diario de Bella. Debemos saber como murió.
- Pero Alice, no está muerta. Tú misma lo has visto -dije sonriente- mi Bella no está muerta.
- Edward, no. Tenemos que responder antes entre toda la familia todas las preguntas. Debemos saber lo que pasó con Bella aunque no esté muerta o lo esté o no sé lo que pase pero debemos saber qué pasó con Bella durante esas semanas que no estuvo contigo. Durante esas semanas que no estuvo con nadie. ¿Puedes comprenderlo?
Asentí. Aquella visión de Alice me había llenado de completa felicidad. Ya nada me importaba solamente que esa visión se cumpliese realmente.
Era todo muy confuso.
Cientos de ramas pasaban alrededor como si estuviese corriendo a gran velocidad. Así era, una de las ramas arañó mi mejilla pero no me importó. Seguía corriendo sin saber exactamente donde iba pero con los pulmones ardiéndome.
¿Los pulmones ardiéndome? Eso no le pasaba a los vampiros. Suspiré y seguí centrándome en su visión.
Mis piernas no me dejaban correr más deprisa. Era una sensación realmente agobiante. Después de haber sentido la magnífica sensación de ser vampiro corriendo a su velocidad ahora tenía que conformarme con aquella maldita velocidad que no daba a más porque las zancadas de mis piernas eran demasiado cortas y con lo poco ágil que soy no me serviría de mucho intentar forzarme yendo más deprisa porque seguramente me caería retrasando aún más mi llegada.
Respiré lo que pude mientras seguía corriendo a aquella ridícula velocidad. Era lenta hasta para ser humana.
Noté como algo a mi espalda estaba llegando para atraparme. Tenía que evitarlo. No dejaría que me cogiese.
Me intenté esconder pero llegué a un claro y me di la vuelta. Él ya estaba allí detrás de mí. Caminé hacia atrás para alejarme lo que pude de él.
Esos extraños ojos dorados me miraban como si me conociesen y no era así. Intenté respirar aunque me era meramente imposible después de todo lo que había corrido por el bosque.
Aquel chico se acercó más a mí y tomó mi cintura con sus manos heladas. Aquel frío no era normal para nada. Estaba realmente congelado como si estuviese muerto.
Le miré asustada pero él sonrió mientras miraba fijamente mis ojos y acercaba más su boca a la mía.
Acarició mi espalda y me besó. Después se separó.
- Jamás pensé que volvería a escuchar ese maravilloso corazón latir. Ni esos maravillosos ojos mirarme pero lo que menos pensé es que podría volver a besarte.
Me quedé mirándole fijamente mientras ponía un mechón de mi pelo detrás de la oreja. Después acarició mi mejilla con su suave tacto.
- Bella, mi Bella.. -susurró sobre mis labios.
¿Cómo podía saber mi nombre? Yo jamás en mi vida le había visto. Todo lo que recordaba de mi vida pasada era como vampiro y en Volterra. Ahora que volvía a ser humana no recordaba nada más. ¿Por qué no me acordaba de aquel chico?
Me separé de Alice cuando ella salió de su trance. La miré completamente incrédulo por su visión. No era como sus visiones normales.. era como entrar por completo en el pensamiento de otra persona. Todo eso era muy extraño pero aún más extraño era verme a mí mismo desde el pensamiento de mi Bella y besarla.
Me senté en el sofá. Todo aquello traía aún más desconcierto que antes. Esa visión era realmente extraña pero a la vez, eso solamente podía significar que Bella estaba viva.
Me levanté rápidamente. Tenía que ir a buscarla. Alice supo rápidamente lo que iba a hacer y me detuvo.
- Edward, no sabemos si es verdad. Puede que no sea una visión certera. Esto tenemos que hablarlo en familia y además tenemos que terminar de leer el diario de Bella. Debemos saber como murió.
- Pero Alice, no está muerta. Tú misma lo has visto -dije sonriente- mi Bella no está muerta.
- Edward, no. Tenemos que responder antes entre toda la familia todas las preguntas. Debemos saber lo que pasó con Bella aunque no esté muerta o lo esté o no sé lo que pase pero debemos saber qué pasó con Bella durante esas semanas que no estuvo contigo. Durante esas semanas que no estuvo con nadie. ¿Puedes comprenderlo?
Asentí. Aquella visión de Alice me había llenado de completa felicidad. Ya nada me importaba solamente que esa visión se cumpliese realmente.
Alice me miraba extrañada por la sonrisa que se había dibujado en mi
rostro aunque en el fondo comprendía la razón.
- Edward, tenemos que averiguar porque ha pasado todo esto.
Suspiré. Eso era cierto. ¿Por qué razón Bella había hecho todo eso? ¿Por qué hacer pensar a todos que estaba muerta si no lo estaba? ¿Por qué las visiones de Alice si en realidad Bella estaba muerta?
Un recuerdo reciente vino a mi mente. Jane, entregándome las cenizas.. pero no podía leer su mente.
- Los vulturis -susurré.
Alice me miró fijamente intentando adivinar lo que pensaba pero le era imposible. Levanté mi vista encontrando la suya.
- ¿Los vulturis? -preguntó aún confusa.
- Sí, algo deben saber. ¿Por qué Jane vino sino con un escudo? ¿Por qué razón no quería que leyese su mente? Ellos deben saber algo..
Alice asintió y abrió el diario de Bella de nuevo. Se sentó a mi lado.
- Si eso es cierto, Edward. Debe venir aquí pero debemos saber y comprender que razones llevaron a Bella a hacer lo que quiera que hiciese.
Asentí. Alice se enfrascó de nuevo en la lectura mientras yo leía su mente con otra actitud. Teníamos que saber todo, absolutamente todo lo que estaba pasando por la cabeza de Bella para que ocurriese algo semejante y tan lleno de confusión.
Tenía que volver a verle. Tenía que volver a sentir sus cálidos brazos a mi alrededor. Me estaba volviendo loca.. pero porque era el único capaz de llenar el vacío que tenía en mí. Necesitaba a Edward.. a sus brazos fríos alrededor de mi cuerpo. Necesitaba su voz susurrándome que me amaba pero Jacob era capaz de hacer que sus cálidos brazos y su voz cerrasen mis heridas.
Volví a la reserva. Caminé por el bosque. No me apetecía ir en coche y en mitad de un claro encontré a Jake esperándome. Me sonrió nada más me vio y se acercó a mí para besarme. Aquellos cálidos labios hicieron que la herida de no tener lo que yo amaba se cerrase un poco más para evitar que aquel dolor que todos los días me inundaba calmase un poco mis ganas de llorar y gritar por su ausencia.
Pasamos una tarde fantástica. Me hizo reír. Llevaba mucho tiempo sin reír. Exactamente el tiempo que Edward llevaba fuera de Forks.
Después volvimos a dejarnos llevar por la pasión. Aquello no estaba bien pero me sentía mucho mejor. No me sentía sola. No me sentía abandonada. En ese momento me sentía amada y que solamente él y yo importábamos.
Pasamos el resto del día juntos hasta que llegó Nessie. Me fui corriendo de la reserva. No me gustaba aquello. Tener que ocultarlo.. pero parecía lo mejor. No sé que fue lo que hablaron porque a la media hora mi hija llegó llorando y se abrazó a mí. No quiso decirme otra palabra que no fuese Jake. Suspiré y fui a verle de nuevo pidiéndole explicaciones. Me dejó congelada diciéndome estas palabras: La he dejado, por ti Bella, solamente por ti.
Suspiré mientras Alice me miraba desconcertada. Pasé mis manos por mi rostro imaginándome esos momentos de pasión y un pinchazo realmente doloroso cruzó mi pecho. Después miré a Alice.
- Edward..el pe.. ¿Jacob dejó a Nessie por Bella? No tiene mucho sentido. ¿Cómo puede hacer algo así siendo Nessie su imprimación? Para los perros la imprimación lo es todo, todo su mundo. ¿Cómo pudo hacerle daño de esa manera? – dijo furiosa.
En eso tenía toda la razón. ¿Qué era lo que había pasado para que Jacob pudiese hacer eso? Aunque amase a Bella el amor lobuno que sentía por Nessie era incomparable, aquello no parecía muy lógico ni siquiera para los impulsos lobunos. Tendríamos que averiguarlo también y solamente una persona tenía la respuesta.
- Edward, tenemos que averiguar porque ha pasado todo esto.
Suspiré. Eso era cierto. ¿Por qué razón Bella había hecho todo eso? ¿Por qué hacer pensar a todos que estaba muerta si no lo estaba? ¿Por qué las visiones de Alice si en realidad Bella estaba muerta?
Un recuerdo reciente vino a mi mente. Jane, entregándome las cenizas.. pero no podía leer su mente.
- Los vulturis -susurré.
Alice me miró fijamente intentando adivinar lo que pensaba pero le era imposible. Levanté mi vista encontrando la suya.
- ¿Los vulturis? -preguntó aún confusa.
- Sí, algo deben saber. ¿Por qué Jane vino sino con un escudo? ¿Por qué razón no quería que leyese su mente? Ellos deben saber algo..
Alice asintió y abrió el diario de Bella de nuevo. Se sentó a mi lado.
- Si eso es cierto, Edward. Debe venir aquí pero debemos saber y comprender que razones llevaron a Bella a hacer lo que quiera que hiciese.
Asentí. Alice se enfrascó de nuevo en la lectura mientras yo leía su mente con otra actitud. Teníamos que saber todo, absolutamente todo lo que estaba pasando por la cabeza de Bella para que ocurriese algo semejante y tan lleno de confusión.
Tenía que volver a verle. Tenía que volver a sentir sus cálidos brazos a mi alrededor. Me estaba volviendo loca.. pero porque era el único capaz de llenar el vacío que tenía en mí. Necesitaba a Edward.. a sus brazos fríos alrededor de mi cuerpo. Necesitaba su voz susurrándome que me amaba pero Jacob era capaz de hacer que sus cálidos brazos y su voz cerrasen mis heridas.
Volví a la reserva. Caminé por el bosque. No me apetecía ir en coche y en mitad de un claro encontré a Jake esperándome. Me sonrió nada más me vio y se acercó a mí para besarme. Aquellos cálidos labios hicieron que la herida de no tener lo que yo amaba se cerrase un poco más para evitar que aquel dolor que todos los días me inundaba calmase un poco mis ganas de llorar y gritar por su ausencia.
Pasamos una tarde fantástica. Me hizo reír. Llevaba mucho tiempo sin reír. Exactamente el tiempo que Edward llevaba fuera de Forks.
Después volvimos a dejarnos llevar por la pasión. Aquello no estaba bien pero me sentía mucho mejor. No me sentía sola. No me sentía abandonada. En ese momento me sentía amada y que solamente él y yo importábamos.
Pasamos el resto del día juntos hasta que llegó Nessie. Me fui corriendo de la reserva. No me gustaba aquello. Tener que ocultarlo.. pero parecía lo mejor. No sé que fue lo que hablaron porque a la media hora mi hija llegó llorando y se abrazó a mí. No quiso decirme otra palabra que no fuese Jake. Suspiré y fui a verle de nuevo pidiéndole explicaciones. Me dejó congelada diciéndome estas palabras: La he dejado, por ti Bella, solamente por ti.
Suspiré mientras Alice me miraba desconcertada. Pasé mis manos por mi rostro imaginándome esos momentos de pasión y un pinchazo realmente doloroso cruzó mi pecho. Después miré a Alice.
- Edward..el pe.. ¿Jacob dejó a Nessie por Bella? No tiene mucho sentido. ¿Cómo puede hacer algo así siendo Nessie su imprimación? Para los perros la imprimación lo es todo, todo su mundo. ¿Cómo pudo hacerle daño de esa manera? – dijo furiosa.
En eso tenía toda la razón. ¿Qué era lo que había pasado para que Jacob pudiese hacer eso? Aunque amase a Bella el amor lobuno que sentía por Nessie era incomparable, aquello no parecía muy lógico ni siquiera para los impulsos lobunos. Tendríamos que averiguarlo también y solamente una persona tenía la respuesta.
Noté un horrible aroma cerca de nosotros. Ambos nos quedamos quietos y
supimos que aquello realmente asqueroso que se acercaba era un lobo. Olía
realmente mal para nosotros los vampiros. Era un olor tan fuerte…tan, en una
palabra, insoportable.
Ambos instintivamente arrugamos nuestras narices por el olor tan fuerte y supe por los pensamientos que se acercaba a la casa.
- Jacob -susurré gruñendo.
Alice me miró sorprendida y se puso delante de mí. La miré sin comprender y negué lo que pensaba.
- No pienso atacarle, Alice. Solamente quiero que se vaya, que no nos escuche. Eso es lo único que quiero. Las respuestas las buscaremos en cuanto terminemos de leer el diario de Bella. Necesitamos conocer exactamente lo que ocurrió.
Alice asintió y se quedó en completo silencio mirándome esperando que le dijese que aquel perro se había largado lo suficientemente lejos como para que no pudiese oír si solamente susurrábamos.
Ambos instintivamente arrugamos nuestras narices por el olor tan fuerte y supe por los pensamientos que se acercaba a la casa.
- Jacob -susurré gruñendo.
Alice me miró sorprendida y se puso delante de mí. La miré sin comprender y negué lo que pensaba.
- No pienso atacarle, Alice. Solamente quiero que se vaya, que no nos escuche. Eso es lo único que quiero. Las respuestas las buscaremos en cuanto terminemos de leer el diario de Bella. Necesitamos conocer exactamente lo que ocurrió.
Alice asintió y se quedó en completo silencio mirándome esperando que le dijese que aquel perro se había largado lo suficientemente lejos como para que no pudiese oír si solamente susurrábamos.
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