viernes, 30 de noviembre de 2012

Capítulo 1

Nerviosa continuaba leyendo mientras Robert la observaba de reojo con sus ojos azules muy abiertos. ¿Le habría reconocido? Esperaba que no pero estaba tan sumamente confundido porque Mari no podía concentrarse para nada en su lectura. El hombre que tanto había soñado estaba a su lado. Robert Pattinson el hombre más sexy del mundo según muchas revistas.
Se revolvió en su asiento mientras respiraba pausadamente. Poco a poco el habitáculo se llenaba de la colonia de él y ella podía sentir como sus pulmones rápidamente se hacían adictos a esa fragancia.
- Perdona -interrumpió sus pensamientos-. ¿Puedo saber dónde vamos? -se pasó la mano por el cabello visiblemente nervioso.
Mari alzó la mirada hasta encontrarse con sus ojos azules y asintió. Después intentó encontrar su voz pero no se veía capaz hasta que se obligó a si misma a no mirarle directamente a los ojos.
¡Perfecto! Sabe quién soy, bufó Robert en su interior y rodó los ojos. Le ponían nervioso las fans histéricas solo esperaba que ella no fuese como las demás.
- Al aeropuerto.
Sonrió. Podía haber dado con otro vehículo pero parecía que sus súplicas habían sido escuchadas. Abandonar el país, sin equipaje pero con la documentación encima. ¿Por qué no? Podía permitírselo. Tenía dinero para aburrir y normalmente no gastaba mucho. Aprovecharía esa oportunidad.
- ¿Tú eres…?
Ella estaba segura de que era el chico por el que había suspirado tantísimo tiempo. Vio como en sus ojos azules se desataba el pánico e inmediatamente negó ante la idea. ¿Cómo podía estar negando cuando le preguntaba si era Robert? Era él, estaba segurísima.
- No, no soy él.. -susurró desviando la mirada por la ventanilla.
La ilusión de ella se rompió de golpe. ¿Podía ser que sus ojos la engañasen mostrándole un parecido increíblemente obvio con el hombre inglés? Negó en su interior. Era él, estaba segura pero no diría nada más al respecto puesto que el tema parecía incomodarle.
El trayecto lo hicieron en un completo silencio. Ambos nerviosos, deseosos de que el otro cortase aquella tensión pero era imposible. Robert permanecía sumergido en lo que haría, en cómo volvería… No, no volvería por una buena temporada. Tenía que encontrar un lugar donde no le molestasen y sabía que Londres no sería buen sitio. Pasó sus largos dedos por su frente mientras fruncía el ceño intentando pensar algún paraje donde nadie le esperase pero que fuese lo suficientemente tranquilo como para no agobiarle. ¿Podría pasar desapercibido en algún otro lugar que no fuese su ciudad natal? Debía intentarlo. No quería escuchar los continuos, “te lo dije” de su madre. Bastante tendría con escucharlos por teléfono. ¡Oh! Las mujeres eran tan increíblemente difíciles de contentar.
Mari mientras tanto intentaba analizar como les diría a sus amigas que había estado en el mismo taxi que Robert Pattinson después de haber terminado sus semanas de vacaciones en Estados Unidos. Habían retrasado la premiere de Cosmópolis un día por lo que le habían arruinado la posibilidad de ir a verles en la alfombra roja pero aquello le parecía un milagro. Él estaba sentado a menos de medio metro de ella. Había podido ver de cerca sus rasgos de nuevo. Suspiró levemente. ¿Cómo le diría a ese hombre todo lo que quería ahora que estaba junto a él a solas salvo por el taxista que miraba también sorprendido la parte trasera de su vehículo? Mordió su labio indecisa mientras él se revolvió en su lugar rumiando algún plan que desconocía.
- ¿Puedo saber dónde vas? -preguntó Robert.
Quizá si ella le decía a donde iba podría darle una ayuda en su intento de fuga.
- Voy a Madrid, España -respondió con una voz un tanto extraña que le obligó a carraspear después.
¡España! Allí nadie le esperaría porque no tenía motivo alguno para acudir. Las veces que había estado le había gustado. Sí, aquella chica estaba seguro que era su salvación, le había dado todo lo que necesitaba. Suspiró satisfecho sabiendo a donde le depararía la vida durante las próximas semanas. Debería llamar a su agente, a su madre para que no se preocupara y a David para disculparse por el escándalo que había hecho… ella. No quería ni nombrarla.
-¿Puedo saber tu nombre? -preguntó con sus ojos azules centelleando por la emoción de saberse lejos de todo aquel espectáculo.
- Amm, Mari -susurró-. Bueno María pero todos me llaman Marie -se encogió de hombros como disculpándose por la explicación que acababa de darle.
Viajaría con Mari a España. Si, necesitaba al menos algún guía porque él salvo cerveza poco más sabía decir en español.

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