viernes, 30 de noviembre de 2012

Capítulo 4



Capítulo 4. Recuerdos masoquistas
Me miró. Comprobé que se había puesto lentillas para no asustar a los humanos que había alrededor y estaba visiblemente tensa por oler tanta sangre junta. 

En su regazo tenía una pequeña urna y supe que obviamente eso era lo que jamás en mi vida hubiese deseado recibir. Respiré hondo antes de poder hablar y noté como todos los de mi alrededor se tensaban como yo. 

- Hola Jane -susurré. 

- Hola Edward -me dijo con la voz más dulce que fue capaz aunque noté que parecía algo quebrada. 

Fruncí el ceño por mi desconcierto. No sabía que podía estar pasando por su mente porque había traído con ella uno de los escudos de los vulturis y no me dejaba leer la mente de Jane. Respiré frustrado y Jane me entregó la pequeña urna. 

La sostuve y comencé a sollozar. Aquellas eran las cenizas de Bella. Miré la urna con sumo dolor. Allí reposaba ahora mi amor. Acaricié la urna como si la estuviese acariciando a ella y la abracé. Cuanto hubiese dado en ese momento porque me dijese alguno de los presentes que aquello era una broma macabra y que Bella seguía escondida por ahí. 
Subí corriendo a mi cuarto. No quería ver a nadie más. Solamente quería tener unos minutos a solas con ella. Me encerré en la habitación y todos me dejaron a solas que hiciese lo que quisiese. 

Puse la urna en mi escritorio y me derrumbé. 

- Bella, ¿por qué me has hecho esto? ¿Por qué no pediste mi ayuda? - sollocé mirando la urna- Bella.. ¿por qué no pensaste en mí? Tú sabías que te amaba, que eras toda mi vida. ¿Por qué no pensaste en Charlie, en Renée, en tu hija..? ¿Por qué te has ido? Todos te necesitamos Bella.. eres mi mundo Bella todo mi mundo. Dime, ¿qué puedo hacer ahora que te he perdido? Solamente puedo pensar en irme contigo a ese maravilloso cielo al que sé que estabas destinada.. 

Miré la urna unos instantes más. Respiré hondo. 

- Mi vida.. tú hiciste que mi corazón frío y muerto volviese a latir. Tú me hiciste descubrir cosas maravillosas. Contigo descubrí el amor, el verdadero amor, Bella. Antes de conocerte no vivía, estaba completamente muerto. Los días pasaban como si nada.. el tiempo era algo que sencillamente dejaba que continuase pero en cuanto tú llegaste a mi vida comencé a disfrutar cada segundo. El tiempo que estaba contigo era el más maravilloso de toda mi existencia y terminé descubriendo que era completamente adicto a ti, a tu presencia. Tus hermosos ojos eran los únicos que deseaba ver todos los días de mi eternidad, tus labios eran los únicos que quería besar, tu sonrisa era la única que iluminaba mis días.. Bella ahora no puedo hacer otra cosa que no sea buscar la manera de irme contigo. Necesito estar a tu lado sea como sea -respiré hondo y me tumbé en mi diván abrazando la urna sin que se cayese ni un poco de su ceniza. 

Cerré los ojos y mi vida con Bella pasó commo si fuese una película. Me concentré en todos y cada uno de ellos pero se mezclaron con otros pensamientos. Alguien estaba imaginándose unos momentos con ella. Los momentos de su vida. Suspiré hondo pero me centré por si eran los recuerdos de Renee o de Charlie. Seguramente serían hermosos pero en lugar de eso me encontré con los pensamientos de Jacob sobre Bella y lo que habían pasado juntos. Estaba soñando. Soñaba con ella. 
¿Por qué se había quedado a dormir en mi casa? Gruñí internamente pero el sueño de aquel perro me gustaba al menos la parte que salía Bella.

Dejé que soñase un poco más, que reviviese recuerdos mientras no fuesen besos. Bella parecía que estaba de nuevo viva en sus pensamientos y sonreí levemente abrazándome a la urna aún más fuerte pero sin romperla. 

Necesitaba tanto verla aunque fuese en sueños de otro. Deseaba pensar que aún estaba conmigo.. fuese como fuese... Me centré en todos sus hermosos rasgos que jamás volvería a ver y saber que era así hizo que sintiese una punzada en mi corazón. La necesitaba tanto..no sabía como viviría. Lo haría quizá por nuestra hija.. no.. ella ya tenía a Jacob. Yo podría hacer lo que más deseaba que era irme con ella pero.. Alice lo vería o quizá no.. si le pedía a la manada que lo hiciese.. si provocaba que me matasen. Quizá ese era un buen plan. Podría hacer algo que molestase mucho a Jacob, si.. seguramente si me dejaba me mataría. ¿Por qué no lo había pensado antes? De haber sido así ya estaría con Bella. Gruñí internamente por no haberme dado cuenta. 

Seguí con los ojos cerrados sumergido en mis pensamientos. Un pensamiento se cruzó por la mente de Jacob. Lo leí, estaba intrigado. 

Corría por los árboles pensando en Bella. Chillaba y gritaba corriendo cada vez más rápido. No tenía rumbo fijo. Iba donde las piernas le llevasen. Corría cada vez más rápido mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Seguía pensando en Bella y noté como sentía que se desgarraba en su pecho. 

Aquello me dolió. Era la confirmación de que realmente estaba loco por ella. Que aunque había decidido por unos instantes seguir sus instintos lobunos para mí inservibles, ella era la completa dueña de su corazón. Seguí leyendo su mente. Estaba intrigado, no sabía a donde llevaría eso. 

Corría aún más deprisa ignorando por completo las mentes de sus compañeros que le pedían que volviese. Él no quería hacerlo y no lo haría.

Es mentira, es mentira -se susurraba una y otra vez. 

Siguió corriendo y llegó hasta un lugar escondido entre los árboles. Se metió dentro de esa cabaña que de aspecto parecía abandonada. En su interior estaba bien cuidada. En dos zancadas estaba en la habitación y se fue a la mesilla. Abrió el cajón y cogió una cajita. La abrió y observó detenidamente un anillo. Se sentó en la cama y siguió observándolo. 
Comenzó a derramar lágrimas.

- Ya no podrás llevarlo nunca -susurró- Bella.. ¿por qué?¿por qué nos has hecho esto a todos? ¿Por qué te has llevado mi corazón contigo? Nunca podré dejar de amarte aunque tenga que estar con Nessie.. tú serás por completo mi alma.

Volvió a romper a llorar desconsolado. 


No quise leer más. Esa había sido su reacción cuando se enteró de la muerte de Bella. Al menos él había podido descargar un poco su dolor con lágrimas pero el mío se quedó por completo en mi interior y mi reacción fue mucho peor. No quise recordarla en ese momento, me enfurecía pensarlo y entre mis manos aún tenía la urna con las cenizas de Bella.

Sentí otra punzada en mi corazón pero intenté no hacerla caso. No quise navegar más por los recuerdos de nadie y me centré en mirar mi habitación para buscarle un hueco a aquella urna ya que así la sentía mucho más cerca. Quería que estuviese en mi habitación hasta el día que yo fuese donde ella estaba. Rebusqué en la habitación la que una vez compartimos cuando la "secuestré". Sonreí al recordarlo. También esa habitación era en la que escribía como Alice le había dicho sus hermosos recuerdos y entonces vi algo que me sorprendió. 

Había un libro en mi estantería que no era mío. Lo cogí y lo abrí. Estaba escrito a mano y reconocí la caligrafía de Bella. Aquello podía ser... era un diario de Bella..

Me debatí internamente si leerlo o no..No sabía que hacer. Lo tuve en mis manos durante un largo tiempo observándolo. ¿Podría leerlo? No sabía si debía... pero..
Levanté aquel libro hacia mi cara. Aquel maravilloso olor que creía jamás volvería a disfrutar llegaba como un milagro hasta mí. El libro estaba impregnado de ese fantástico aroma. Lo aspiré varias veces sonriendo. Aquello parecía un regalo. Me quedé varios minutos aspirando su aroma sin reservas y después dejé aquel libro en mi escritorio. No sabía si lo leería pero los pensamientos de aquel perro se estaban tornando demasiado doloroso para mí como para soportarlos. 

Bajé rápidamente las escaleras y fui al salón donde solamente quedaba él. Le desperté bruscamente. 

- Deja ya de soñar eso -gruñí. 

Se despertó sobresaltado y dio un salto hacia atrás en posición de ataque por haber sentido mi fría piel sobre su hombro. Entorné los ojos. 

- Tranquilo, solamente soy yo -dije apretando la mandíbula. 

Me miró y parpadeó varias veces. Después se incorporó algo más relajado aunque apretando los puños. Me miró fijamente y comenzó a pensar en como decirme algo que no me gustó para nada pero le dejé hablar. 

- Me he quedado para.. llevarme las cenizas conmigo -dijo serio. 

Me carcajeé. ¿Estaba diciendo eso en serio de verdad? Le miré divertido. Pensé que en cualquier momento sonreiría y se despediría pero permanecía impasible. Comencé a leer que no podía entender como estaba sonriendo. Lo estaba diciendo en serio y gruñí. 

- Ni de broma te las llevarás así que lárgate ya a tu reserva -dije con la mandíbula apretada. 

Apretó más los puños y me miró fulminante. Le miré con mis ojos oscuros ya que llevaba semanas sin cazar y permaneció inmóvil en el salón. 

- No me iré hasta que no me las des - dijo casi chillando. 

- No te las llevarás, ella se quedará aquí. Esta es su casa y su familia -dije gritando. 

Aquel perro no se llevaría las cenizas de Bella a ningún lugar. Ella se quedaría conmigo al fin y al cabo aún seguía siendo su esposo. Nunca firmamos el divorcio. Ahora era viudo pero no por ello dejaba de ser su marido.

Unos pensamientos hicieron que tuviese que relajarme. Renesmee estaba llegando a casa desde su escondite en el que había decidido pasar un tiempo desde que se enteró de la muerte de su madre. 

Abrió la puerta y no dijo absolutamente nada hasta que nos vio. 

- Hola papá, hola Jake -dijo lo más dulce que fue capaz pero se adivinó perfectamente el dolor en su voz. 

- Hola hija -dije lo más calmado que pude dejando de mirar a ese perro y mirando a mi niña. 

- Hola Nessie -dijo Jacob sin importarle que notase su estado alterado. 

Renesmee se acercó a nosotros y se sentó en el sofá. Nos miró fijamente con una mirada llena de tristeza e intenté no leer su mente. Aquellos pensamientos eran demasiado tristes como para poder reprimir el dolor en mi pecho que comenzaban a ser punzadas realmente insoportables. 

- ¿Qué pasa aqui? -preguntó lo más dulce que supo mi hija. 

Miré una milésima de segundo a Jacob y después suavicé mis rasgos para mirar a mi hija. Jacob se sentó al lado de Renesmee y la miró de una manera que me hizo enfurecer. ¿Cómo podía decir que amaba a Bella si cuando veía a mi hija no podía dejar de mirarla como un completo enamorado? Eso era lo que tenía la imprimación pero no me importaba para nada lo que estuviese pensando ya. La urna no se movería de mi casa y eso aquel chucho tenía que tenerlo más que claro. 

Me senté en el otro sofá mientras miraba mis manos evitando escuchar los pensamientos de ambos centrándome en un recuerdo maravilloso que tenía. Entrecerré los ojos mientras miraba aún mis manos y dejé que mi imaginación tomase el control. 

Sentí las cálidas manos de mi amor sobre las mías cuando estábamos sentados en el sofá. Entrelazaba nuestros dedos para que yo me relajase al estar tan tenso. Nuestras manos entrelazadas las llevó a mi mentón y giró mi rostro para que mirase sus hermosos ojos color chocolate que me miraban con tantísimo amor. Observó cada centímetro de mi rostro y no pude evitar sonreír. Era magnífico sentir como el amor de mi vida me demostraba lo que me amaba con una simple mirada. Se acercó levemente a mí. Yo hice lo propio. La sed por su sangre me quemaba en la garganta pero me quemaba aún más la sed por sus besos. Necesitaba sentir sus hermosos labios sobre los míos y la besé sin pensármelo de nuevo. 

Me perdí en ese pensamiento pero sentí una mano sobre mi hombro que me hizo despertar. 

- Edward, tenemos que hablar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.