Flashes y más flashes junto a focos iluminaban el rostro del joven
que en ese instante cruzaba la alfombra roja. Los gritos de las fans
eran ensordecedores pero él se paraba a firmar todas y cada una de las
fotografías en el tiempo que le dejaban antes de tener que situarse
sobre un cartel el cuál promocionaba su nueva película. Sin duda
prefería grabar a tener que hacer una gira alrededor del mundo a veinte
ciudades o más en como mucho dos semanas. Prácticamente pasaba el día de
una ciudad a otra con sus correspondientes viajes en avión.
Se atusó el pelo formando una garra con sus dedos como era ya
costumbre en él y sonrió de una manera que a todas sus admiradoras
parecía provocadora pero que tan solo era una sonrisa más cuando él se
miraba al espejo.
Suspiró levemente, de manera que nadie más lo notase. Ser el centro
de atención le ponía infinitamente nervioso por eso soltaba alguna frase
que no debía o algún comentario sarcástico pero por suerte entre sus
seguidoras parecería no tener problemas comentase lo que fuese siendo
malo o bueno.
Deslizó su mirada por todos y cada uno de los objetivos de las
cámaras mientras escuchaba su nombre en todas direcciones. Por más que
intentaba atender a todos era más que imposible.
Metió sus manos en los bolsillos y cuando su agente llegó hasta donde
estaba sonrió agradecido porque le salvaría de seguir sintiéndose
desnudo ante todas esas miradas.
Por fin podía entrar en el teatro y pasar al servicio a refrescarse
la cara. Aún quedaba lo peor. El show que tenía que interpretar. Ser
actor para él no terminaba en lo que se proyectaba en la enorme pantalla
de los cines por todo el mundo sino que debía continuar siguiendo el
guión impuesto por el mundo del marketing.
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