Una vez más en aquella ciudad en la que todo puede suceder
mientras los ingenuos humanos siguen teniendo la certeza de que tan solo
somos una leyenda que se inventó para asustar a niños o explicar
comportamientos extraños de un antepasado nuestro.
Apreté
mis manos dejándolas en simples puños. Transité por las calles mientras
permanecía con una única cosa en mi mente. Venganza. Rompería el cuello
de aquel dichoso vampiro antes de reunirme con Bella en un lugar del
que ella ya no podía escapar.
La torre del reloj,
las doce menos diez minutos de la noche. La hora precisa en la que
muchos turistas se adentraban en la boca del lobo.
Me apresuré y entré rápidamente por las puertas en las que una vez había entrado con mi amada tras ella salvarme la vida.
Aquellas grandes puertas de madera chirriaron cuando se abrieron para que pudiese entrar en aquel edificio.
Todo
era oscuridad salvo un simple rayo de luz de luna que entraba a través
de uno de los ventanucos que hacía siglos se habían abierto para
permitir que aquel edificio no se sumiese en su interior en la negrura.
Caminé
escuchando el eco de mis pasos en aquel inhóspito lugar. Recordaba el
camino que había recorrido varias veces años atrás para pedir mi propia
muerte.
A cada paso que daba la imagen de Bella
inerte en el suelo se aparecía en mi mente y después de verla un gran
gruñido escapaba de mis entrañas.
Ya no podía
contener más mi ira. Deseaba acabar lo antes posible con ese odioso
monstruo que había acabado con las vidas de cientos de humanos.
Escuché
mientras paseaba por el laberinto que eran los pasillos que conducían
hacía la sala donde las tres butacas miraban desafiantes ante aquel que
osase entrar y posarse delante de ellas.
Escuché perfectamente los pensamientos de quienes paseaban también por aquellos pasillos cerca de mí.
It will be a great visit..
I’m so tired I want to return..
Pobres.
Y pensar que yo sabía que jamás regresarían a su casa. Después pude
leer los pensamientos de Heidi la cual estaba sedienta de sangre.
Su sed estaba comenzando a hacerme sentir sediento y es que hacía mucho tiempo que no había probado ni una sola gota de sangre.
Les
seguí y después me infiltré entre aquellos humanos que olían tan
horriblemente apetecibles pero ni la mitad de apetecibles que lo era mi
Bella.
Caminé entre aquellos humanos pero entonces
sin que pudiese evitarlo sentí como algo me empujaba a la velocidad
vampírica sin que nadie se percatase hacia un lugar más remoto y después
me empotraba contra la pared.
Unos mechones de pelo rubios cayeron sobre mi rostro mientras un gruñido escapaba de entre mis dientes.
-¿Quién eres y dónde te crees que vas? -bramó.
Empujé
lejos a quien fuese que estuviese delante de mí. Me coloqué en posición
dispuesto para la batalla hasta que vi aquellos hermosos ojos que
contemplaron los míos.
- Sé que eres un vampiro -gruñó-. Eres del clan Cullen. Aléjate de aquí o acabaré contigo.
No
me importaba lo que me estaba diciendo. Por algún extraño motivo no
podía dejar de mirar sus hermosos ojos que enmarcados por aquellas
inmensas pestañas eran realmente hipnotizantes. Su rostro con una forma
muy característica y un mentón realmente resaltón eran perfectamente
adorables.
Debía ser un nuevo miembro de la guardia
pero no recordaba haberla visto y lo que era aún peor. No sabía que
podía hacer para quitármela de encima sin que dijese a todos los
Volturis que estaba allí dispuesto a vengarme.
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