viernes, 30 de noviembre de 2012

Capítulo 7

Una vez más en aquella ciudad en la que todo puede suceder mientras los ingenuos humanos siguen teniendo la certeza de que tan solo somos una leyenda que se inventó para asustar a niños o explicar comportamientos extraños de un antepasado nuestro.

Apreté mis manos dejándolas en simples puños. Transité por las calles mientras permanecía con una única cosa en mi mente. Venganza. Rompería el cuello de aquel dichoso vampiro antes de reunirme con Bella en un lugar del que ella ya no podía escapar.

La torre del reloj, las doce menos diez minutos de la noche. La hora precisa en la que muchos turistas se adentraban en la boca del lobo.

Me apresuré y entré rápidamente por las puertas en las que una vez había entrado con mi amada tras ella salvarme la vida.

Aquellas grandes puertas de madera chirriaron cuando se abrieron para que pudiese entrar en aquel edificio.

Todo era oscuridad salvo un simple rayo de luz de luna que entraba a través de uno de los ventanucos que hacía siglos se habían abierto para permitir que aquel edificio no se sumiese en su interior en la negrura.

Caminé escuchando el eco de mis pasos en aquel inhóspito lugar. Recordaba el camino que había recorrido varias veces años atrás para pedir mi propia muerte.

A cada paso que daba la imagen de Bella inerte en el suelo se aparecía en mi mente y después de verla un gran gruñido escapaba de mis entrañas.

Ya no podía contener más mi ira. Deseaba acabar lo antes posible con ese odioso monstruo que había acabado con las vidas de cientos de humanos.

Escuché mientras paseaba por el laberinto que eran los pasillos que conducían hacía la sala donde las tres butacas miraban desafiantes ante aquel que osase entrar y posarse delante de ellas.


Escuché perfectamente los pensamientos de quienes paseaban también por aquellos pasillos cerca de mí.

It will be a great visit..



I’m so tired I want to return..


Pobres. Y pensar que yo sabía que jamás regresarían a su casa. Después pude leer los pensamientos de Heidi la cual estaba sedienta de sangre.

Su sed estaba comenzando a hacerme sentir sediento y es que hacía mucho tiempo que no había probado ni una sola gota de sangre.

Les seguí y después me infiltré entre aquellos humanos que olían tan horriblemente apetecibles pero ni la mitad de apetecibles que lo era mi Bella.

Caminé entre aquellos humanos pero entonces sin que pudiese evitarlo sentí como algo me empujaba a la velocidad vampírica sin que nadie se percatase hacia un lugar más remoto y después me empotraba contra la pared.

Unos mechones de pelo rubios cayeron sobre mi rostro mientras un gruñido escapaba de entre mis dientes.

-¿Quién eres y dónde te crees que vas? -bramó.

Empujé lejos a quien fuese que estuviese delante de mí. Me coloqué en posición dispuesto para la batalla hasta que vi aquellos hermosos ojos que contemplaron los míos.

- Sé que eres un vampiro -gruñó-. Eres del clan Cullen. Aléjate de aquí o acabaré contigo.

No me importaba lo que me estaba diciendo. Por algún extraño motivo no podía dejar de mirar sus hermosos ojos que enmarcados por aquellas inmensas pestañas eran realmente hipnotizantes. Su rostro con una forma muy característica y un mentón realmente resaltón eran perfectamente adorables.

Debía ser un nuevo miembro de la guardia pero no recordaba haberla visto y lo que era aún peor. No sabía que podía hacer para quitármela de encima sin que dijese a todos los Volturis que estaba allí dispuesto a vengarme.

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