Rose se separó de los labios de Radley mientras él la estrechaba
más entre sus brazos. La quería a ella. La necesitaba a ella con él, a
todas horas. No le importaba que estuviese prometida. Estaba
perdidamente enamorado y jamás antes se había sentido así cuando besaba a
una mujer. Aún podía notar cientos de corrientes eléctricas recorriendo
su espalda con fuerza haciendo que se convulsionase suavemente.
- ¿Tan importante fue para ti vuestro primer beso? -preguntó MarieLu.
- ¡Oh, MarieLu! No puedes ni imaginarte cuanto. Si supieras… jamás en
mi vida había sentido como si el mundo desapareciese. Ojalá pudiese
sentir sus labios de nuevo. Rose es capaz de llevarme a las estrellas y
no bajarme de ellas -susurró desesperado.
- Radley… -rozó su mejilla.
Él la miró y después se perdió en sus recuerdos durante un momento
mientras observaba aquel rostro dulce que se preocupaba por él.
Rose se movió en el instante que dijeron corten. Sonrió y estiró
las mejillas del joven que tenía delante mientras él la apretaba por
completo a su cuerpo necesitando de nuevo esos labios, pidiéndolo por la
mirada pero Rose fingía no entenderle.
- Cachetitos, mira que besas bien -rió divertida.
- La experiencia… supongo -se encogió de hombros.
Rose rió bajo pues no deseaba que ningún más se enterase de su
conversación. Deslizó su mejilla por el pecho de él pues notaba mucho
frío y aún no la habían traído su abrigo. Radley frotó las palmas de sus
manos por la espalda casi descubierta de la mujer que amaba con todas
sus fuerzas. Besó su frente y poco después el director les dijo que
repetirían de nuevo la escena. ¡Perfecto! Podría volver a besarle.
Podría no besar como un estúpido esta vez y entregarle realmente todo lo
que deseaba en ese beso.
Se volvieron a colocar en su posición y Radley tomó la mano de
suaves dedos de la joven que amaba. Cuando gritaron acción comenzó la
carrera de nuevo y él la guió por el mismo recorrido que la vez
anterior. Cuando llegaron al callejón se perdió en sus hermosos ojos
azules y Rose en los de él. Suspiraron ambos y después se fundieron en
otro beso pero esta vez lleno de sentimiento. La quería, la amaba, la
deseaba, ahora, en ese instante y no pararía hasta tenerle.
Rose se percató pero para qué negarlo. En ella se había
despertado un deseo prohibido pero se obligó a parar. Se separó de sus
labios y negó de un lado al otro.
- No me sigas -susurró y se marchó corriendo perdiéndose en la noche.
- No puedes ni imaginarte como me sentí en ese momento. Era la
primera vez que sentía sus labios chocarse contra los míos y se
escapaba. Sí, era su papel pero yo lo sentí real, MarieLu. No sabes lo
que es estar enamorado de alguien y ese alguien parezca sentir algo pero
en realidad está enamorada de otra persona.
- No tengas tan claro lo que puedo o no imaginarme -susurró con suavidad-. Créeme que yo también siento eso, a todas horas.
- ¡Oh, no! MarieLu, tú no -susurró y tomé su rostro mientras ponía su
frente contra la suya-. MarieLu, no quiero que estés mal, te necesito
bien…
- Estoy bien, Radley -respondió con una sonrisa sintiendo como su mundo se paraba.
Estaba tan cerca de Radley que no podía creérselo. Él se preocupaba
por ella pero no sabía que tanto como para que él dolor que ella
sintiese le causase tal reacción a él. A veces se sorprendía del corazón
que tenía aquel chico atormentado al que quería ayudar.
Radley hizo que se pusiera de pie, después la sentó en su regazo y
escondió su rostro entre los cabellos de la joven chica que escuchaba su
relato.
- Sigue contándome si quieres, Radley.. -murmuró y él negó.
No tenía fuerzas para nada que no fuese estar así con ella. Se quedó
quieto mientras aspiraba la colonia que de la dulce chica que tenía
entre sus brazos y ella alzó una de sus manos para acariciar el cabello
de él. Le mataba no poder ayudarle. Quería a Rose, la había conocido y
para ella era la mejor mujer que podía haber conocido a Radley pero
estaba la diferencia de edad, demasiado tiempo separados y el amor que
sentía a su prometido. Si él no hubiese existido, MarieLu estaba segura
de que estarían juntos y ahora no tendría que consolarle a él.
- No te separes de mí esta noche MarieLu -murmuró mientras moví su nariz por el cabello de ella.
- No tenía intención de ello, Radley… ¿Quieres hablar de algo más?
- ¿Quieres que hable de algo?
- No es necesario si no quieres -respondió mientras se encogía de hombros.
El Ipod de MarieLu sonó. Lo sacó de su bolsillo y Radley puso su
cabeza sobre el hombro de ella mirando el teléfono en su regazo. La
pantalla se iluminó y vio un nuevo tweet. Lo leyó y en él había un
enlace. Clicó pues quería saber que le habían mandado. Suspiró al ver
como había más de 75 fotos de esa estúpida mujer con el hombre adúltero.
Resopló mientras notaba como Radley se tensaba. Estaba viendo las
fotografías al igual que ella.
- Han salido más -murmuró fríamente.
- Eso parece, Radley -le miró mientras apagaba la pantalla del Iphone-. ¿Estás bien?
- Perfectamente. Solo que esa no puede ser más puta -chilló mientras
se dejaba caer en el sofá apretando sus ojos bajo sus párpados.
- ¡Ey! Es una puta pero tú no tienes la culpa de ello aunque no es la única culpable en toda esta cuestión…
Radley abrió los ojos furioso y se levantó haciendo que MarieLu por
poco terminase en el suelo. Sus manos se convirtieron en puños y la miró
friamente mientras ella no entendía su reacción.
- ¿La estás defendiendo después de lo que ha hecho?
- No la defiendo, solo digo que para besarse se necesitan dos
- ¿Ah sí? Pues yo no pienso lo mismo.
- ¡Oh, por favor! Que los hombres penséis con la entrepierna no
significa que seáis unos santos y nosotras las guarras que os roban la
inocencia -frunció el ceño.
- ¡Cállate!
- ¡No voy a callarme! Él también tiene la culpa. Uno no se mete en una porque sí, Radley, por accidente.
Radley la observó un segundo y después tomó su rostro con fuerza y
estampó sus labios contra los suyos quedándose MarieLu sin saber qué
hacer.
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