- ¿Qué ocurre?
La voz de MarieLu le sorprendió. Ella estaba sentada observándole atentamente mientras entre sus dedos se perdía un cigarrillo.
- No sé lo que me pasa…
- Dime, al menos, en qué piensas…
- En ella… en el primer beso que le dí.
- Hablamos de…
- Rose -siseó mientras se incorporaba del sofá y se dirigía hacia la ventana.
Radley pasó sus dedos por su cabello mientras intentaba mantener la
calma una y otra vez sin éxito. Entrecerraba los ojos mirando al
exterior de la ciudad que parecía tranquilo. Lo mejor que podía haber
hecho esos días era desaparecer de su país y de donde todos los
fotógrafos irían a buscarle. Sabía que ella sería la única que jamás
revelaría donde se encontraba.
- ¿Por qué piensas en ella cuando has llegado diciéndome que amabas a Kim?
Radley se giró para observar el rostro de rasgos amables de MarieLu.
Tenía en su mirada la preocupación asomando y sobre sus rodillas
desprovistas de pantalones sus manos se ceñían tamborileando sus dedos
pues era una de sus manías para poder pensar bien.
- ¿Sabes todo lo que ha pasado? -preguntó Radley observándole atentamente.
- Conozco las fotografías, si es eso a lo que te refieres…
- No sé que hacer…
Radley volvió a caminar hasta el centro de la sala y se sentó en el
sofá frente a MarieLu que le contemplaba con el corazón en un puño
intentando poder analizar lo que le estaba sucediendo.
- Entiende… No soy capaz de dejar de pensar en ella. Aún tengo
grabado cada recuerdo en mi memoria y en mi piel a fuego. Mientras que
con Kim… sabes que solo me arrepiento de todo lo sucedido. Jamás tuve
que acceder a algo así.
- Radley, tienes que olvidarte como sea de Rose. Ella está casada y
entiendo que sea todo para ti pero ella no va a dejar a su marido.
Ocurrió lo que ocurrió, que lo desconozco pero después ella se casó y
ahora va a tener un hijo de su marido. Sé que duele…
- No, tú no sabes nada… – dijo Radley con un deje de asco.
MarieLu respiró hondo para intentar calmar su fuero interno pero le
fue más que imposible. ¿Cómo se atrevía a decir que no sabía nada? Le
quitó el cigarrillo de un manotazo y lo tiró dentro del vaso que le
había servido lleno de agua. La mirada feroz de Radley se encontró con
la decidida de MarieLu.
- Tú eres el que no sabe nada de mi vida. La tuya se puede leer en todos los tabloides solo entrando en el maldito internet.
- No creas todo lo que leas.
- ¿Qué no tengo que creer? ¿Que te has follado a más de veinte
mujeres solamente porque no podía estar con la que realmente querías? Es
eso lo que no tengo que creer… Sabes de sobra que solamente has estado
con mujeres porque necesitas quitarte de la cabeza a esa adorable mujer
que te robó el corazón hace muchísimo tiempo. Aún te duele que no puedes
estar con ella cada segundo y más aún él no haber sido capaz de
aparecer en su boda porque si lo hacías gritarías delante del mundo
entero que estás enamorado de ella.
- ¡Cállate!
- No lo haré. No lo haré porque las verdades duelen. Ahora quieres
obsesionarte con que estás enamorado de la otra estúpida pero lo que
realmente haces es intentar creerte las patrañas que todo el mundo
inventa de que sois la pareja perfecta cuando ni te soporta ni la
soportas. Darías lo imposible por volver a hacer en una película del
novio de Rose. De hecho si no recuerdo mal aceptaste algunos papeles
solo porque su nombre rondaba como posibilidad. Querías estar con ella
de nuevo costase lo que costase…
- MarieLu, ¡cállate!
Los ojos de Radley estaban más oscuros pero ella estaba realmente
envalentonada. No le importaba lo que pudiese pasar. ¿Qué haría? ¿La
pegaría? Pues ya estaba tardando. Un golpe más, un golpe menos, seguiría
manteniendo su dañado autoestima por los suelos.
- Lo que te ocurre es que estás metido en una calle en la que solo
ves dos posibles salidas. Un futuro de mierda con esa mugrosa asquerosa o
un futuro de tristeza y amargura, intentando ser el perrito faldero de
Rose que jamás ella lo aprobaría. Tienes otra tercera opción que no eres
capaz de contemplar, ¿por qué coño no te enamoras de una mujer que
realmente pueda estar contigo y valga tanto la pena como Rose? No
solamente existen esas dos mujeres en el mundo. ¡Todas con las que te
acostaste tenían sentimientos! ¿Por qué no te fijaste en ellos en vez de
en sus tetas?
- ¡Porque no son Rose! ¡No tienen ni sus ojos, ni su sonrisa, ni su
maravilloso cabellos! ¡Tampoco huelen como ella ni tan siquiera piensan
como ella!
- ¡Es que no vas a encontrar a otra Rose! Ella no puede estar contigo y es lo que a ti no te entra en la puñetera cabeza.
Radley puso las manos sobre su rostro y respiró profundamente
intentando calmar su mal genio. MarieLu suspiró e hizo lo mismo. Se
incorporó y caminó hasta donde estaba. Se puso de rodillas sentándose en
sus pies y tomó con suavidad las manos de Radley.
- ¡Ey! Perdóname… -susurró.
- No te preocupes -respondió mientras ponían sus frentes juntas.
- ¿Quieres contarme lo que pasó con ella?
MarieLu acariciaba el cabello de Radley entre sus dedos y suspiraba
sabiendo que no tenía que haber dicho todo eso mucho menos con ese tono.
Radley rozó la mejilla de su amiga y besó su frente mientras intentaba
aclarar las ideas.
- Ibas por tu primer beso -le recordó ella.
- ¿De verdad quieres saberlo?
- Quiero poder ayudarte, Radley. No me importa como sea pero quiero
que puedas sanar ese corazón tan destrozado y llegar a entenderte.
- Eres un sol, MarieLu.
Ella negó y besando su nariz se acomodó poniendo su mentón en la
rodilla de él. Radley supo que estaba dispuesta a escuchar y entonces
intentó recordar todo de nuevo a la perfección.
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