Capítulo 2. El
enfrentamiento
No quería escuchar lo que aquel chucho tenía que decirme. Apreté la
mandíbula mirándole. Me levanté porque no se callaría ni se iría si no
hablábamos. El perro salió diciendo a todos los demás de su manada que nos
dejasen solos. Hice un gesto con mi mano y toda mi familia comprendió. Al menos
ninguno por el momento tenía intención de pelear, solamente hablaríamos.
Nada más salir comenzó a correr hacia los primeros árboles y se transformó en lobo. Corrí a velocidad humana hasta los primeros árboles y después le seguí corriendo a toda velocidad pisando rápidamente sus talones.
Escuchaba sus pensamientos sobre Bella. Eran hermosos, no estaba jugando sucio como antes. Seguí corriendo detrás de él y llegamos a un claro. Se metió entre los árboles y volvió en su forma humana. Mientras era lobo no tenía aquel rencor y odio contra él pero cuando volví a ver su humano rostro el fuero interno de mi cuerpo aumentó mi deseo de matarle de nuevo.
Le fulminé con la mirada mientras me miraba fijamente sin saber como empezar. Al final sus pensamientos comenzaron a ser más claros.
- Sé que todo lo que ha pasado es culpa mía -comenzó.
Gruñí. Noté como estaba dolido y como su voz se le quebraba. Realmente estaba destrozado por la muerte de Bella. Intenté serenarme.
- ¿Por qué lo hiciste? -gruñí sin intentar suavizar mi tono.
Me miró fijamente y no quise leer su mente porque sino le mataría mientras pensase una respuesta razonable.
- No lo sé -dijo con la voz más quebrada que había oído en mi vida.
¿Cómo podía decirme eso? ¿Cómo podía decir que no sabía porqué había destrozado la vida de la mujer más maravillosa del mundo? Apreté los puños y la mandíbula. Comencé a pensar en como matarle. Aquella respuesta me había provocado perder completamente el control. Ya no aguantaba más. Le mataría allí mismo.
Le miré fijamente. El dolor hizo que mi ira aumentase pero cuando iba a atacar comenzó a hablar de nuevo y a pensar en la maravillosa Bella.
Nada más salir comenzó a correr hacia los primeros árboles y se transformó en lobo. Corrí a velocidad humana hasta los primeros árboles y después le seguí corriendo a toda velocidad pisando rápidamente sus talones.
Escuchaba sus pensamientos sobre Bella. Eran hermosos, no estaba jugando sucio como antes. Seguí corriendo detrás de él y llegamos a un claro. Se metió entre los árboles y volvió en su forma humana. Mientras era lobo no tenía aquel rencor y odio contra él pero cuando volví a ver su humano rostro el fuero interno de mi cuerpo aumentó mi deseo de matarle de nuevo.
Le fulminé con la mirada mientras me miraba fijamente sin saber como empezar. Al final sus pensamientos comenzaron a ser más claros.
- Sé que todo lo que ha pasado es culpa mía -comenzó.
Gruñí. Noté como estaba dolido y como su voz se le quebraba. Realmente estaba destrozado por la muerte de Bella. Intenté serenarme.
- ¿Por qué lo hiciste? -gruñí sin intentar suavizar mi tono.
Me miró fijamente y no quise leer su mente porque sino le mataría mientras pensase una respuesta razonable.
- No lo sé -dijo con la voz más quebrada que había oído en mi vida.
¿Cómo podía decirme eso? ¿Cómo podía decir que no sabía porqué había destrozado la vida de la mujer más maravillosa del mundo? Apreté los puños y la mandíbula. Comencé a pensar en como matarle. Aquella respuesta me había provocado perder completamente el control. Ya no aguantaba más. Le mataría allí mismo.
Le miré fijamente. El dolor hizo que mi ira aumentase pero cuando iba a atacar comenzó a hablar de nuevo y a pensar en la maravillosa Bella.
- Edward, se que quizá para ti no es razón suficiente...- dijo con un
nudo en la garganta.
¿Edward? ¿Me había llamado Edward? ¿Por qué no me llamaba chupasangre como siempre? Gruñí internamente y apreté más la mandíbula. Sus ojos comenzaron a brillar por sus recuerdos. ¿Iba a llorar? Apreté más mis puños. Odiaba que además él, ese odioso perro, pudiese hacer lo que yo deseaba.
- Amo a Bella, Edward. Te aseguro que la amo. Jamás podré olvidarla aunque esté con mi imprimación. Ella ha sido la mujer más maravillosa de mi vida y lo siento por Nessie. Ella siempre me tendrá pero daría hasta mi propia vida porque Bella volviese –dijo completamente sincero.
Aquellas palabras me estaban haciendo mucho más daño. El dolor aumentaba en mi pecho abriendo la herida desgarrándome por dentro. Pero la sensación que hizo que comenzase a temblar intentando controlarme fue el odio. Encajé las mandíbulas apretándolas con todas mis fuerzas mientras el estúpido perro comenzaba a secarse las lágrimas.
Grité. Odiaba que el pudiese desahogarse y yo no. El perro me miró y se dio cuenta de lo que estaba sintiendo. Se puso en posición defensiva por si acaso. Intenté mover mi mandíbula para contestarle.
- No entiendo por que razón has podido hacerle eso si dices que la amas. ¿Por qué cuando ella te necesitó no estuviste a su lado? ¿Por qué cuando no quería ver a nadie más que a ti -dije esto completamente destrozado y chillando- no fuiste con ella? Si la hubieses amado tanto como dices hubieses ido.
Me miró completamente sorprendido. Parecía no comprender como yo sabía todo eso. Sonreí levemente ante su desconcierto. Pero si él no podía leer la mente de Bella. Reí ante su completa estupidez. Era el momento de mi venganza. Él me había mostrado lo que yo no quería saber. Cuando Bella y él habían estado juntos pero.. no me quedaría atrás. Le diría el secreto que había guardado pero que solamente Alice sabía.
-No eres el único que guarda secretos, perro – reí entre dientes.
Vi de nuevo su cara de desconcierto. Sonreí más ampliamente con mis ojos llenos de ira pero también de disfrute por lo que iba eso a dolerle.
- Hace una semana Bella me llamó. Estaba destrozada por lo que tú le hiciste –comencé a relatar.
Me miró y apretó sus puños. Comenzó a gruñir internamente y supe que tenía toda su atención.
- Fui donde estaba escondida de tu asquerosa presencia y la abracé y consolé mientras lloraba.
Sonreí al ver como él se lo imaginaba y le ayudé para que fuese lo más real posible. Emití ciertos comentarios para su imaginación.
- En realidad Bella tenía los ojos mucho más hermosos. Llevaba una blusa azul con el primer botón desabrochado con un vaquero pitillo.
El perro rápidamente se lo imaginó mientras apretaba su mandíbula. Disfrutaba viéndole sufrir. Ya sabía porque razón él lo había hecho tantas veces. Era un placer inigualable ver sufrir a tu enemigo.
- Eso está mucho mejor.. -sonreí ampliamente- la consolé durante horas mientras gritaba que no quería volver a verte en la vida. Acaricié su espalda, su suave espalda haciendo que se sintiese mucho mejor.
Cada pequeño detalle que le daba hacía que se enfureciese más mientras lo imaginaba. No me sentiría tan pletórico de ninguna manera solamente si Bella volvía a mis brazos.
¿Edward? ¿Me había llamado Edward? ¿Por qué no me llamaba chupasangre como siempre? Gruñí internamente y apreté más la mandíbula. Sus ojos comenzaron a brillar por sus recuerdos. ¿Iba a llorar? Apreté más mis puños. Odiaba que además él, ese odioso perro, pudiese hacer lo que yo deseaba.
- Amo a Bella, Edward. Te aseguro que la amo. Jamás podré olvidarla aunque esté con mi imprimación. Ella ha sido la mujer más maravillosa de mi vida y lo siento por Nessie. Ella siempre me tendrá pero daría hasta mi propia vida porque Bella volviese –dijo completamente sincero.
Aquellas palabras me estaban haciendo mucho más daño. El dolor aumentaba en mi pecho abriendo la herida desgarrándome por dentro. Pero la sensación que hizo que comenzase a temblar intentando controlarme fue el odio. Encajé las mandíbulas apretándolas con todas mis fuerzas mientras el estúpido perro comenzaba a secarse las lágrimas.
Grité. Odiaba que el pudiese desahogarse y yo no. El perro me miró y se dio cuenta de lo que estaba sintiendo. Se puso en posición defensiva por si acaso. Intenté mover mi mandíbula para contestarle.
- No entiendo por que razón has podido hacerle eso si dices que la amas. ¿Por qué cuando ella te necesitó no estuviste a su lado? ¿Por qué cuando no quería ver a nadie más que a ti -dije esto completamente destrozado y chillando- no fuiste con ella? Si la hubieses amado tanto como dices hubieses ido.
Me miró completamente sorprendido. Parecía no comprender como yo sabía todo eso. Sonreí levemente ante su desconcierto. Pero si él no podía leer la mente de Bella. Reí ante su completa estupidez. Era el momento de mi venganza. Él me había mostrado lo que yo no quería saber. Cuando Bella y él habían estado juntos pero.. no me quedaría atrás. Le diría el secreto que había guardado pero que solamente Alice sabía.
-No eres el único que guarda secretos, perro – reí entre dientes.
Vi de nuevo su cara de desconcierto. Sonreí más ampliamente con mis ojos llenos de ira pero también de disfrute por lo que iba eso a dolerle.
- Hace una semana Bella me llamó. Estaba destrozada por lo que tú le hiciste –comencé a relatar.
Me miró y apretó sus puños. Comenzó a gruñir internamente y supe que tenía toda su atención.
- Fui donde estaba escondida de tu asquerosa presencia y la abracé y consolé mientras lloraba.
Sonreí al ver como él se lo imaginaba y le ayudé para que fuese lo más real posible. Emití ciertos comentarios para su imaginación.
- En realidad Bella tenía los ojos mucho más hermosos. Llevaba una blusa azul con el primer botón desabrochado con un vaquero pitillo.
El perro rápidamente se lo imaginó mientras apretaba su mandíbula. Disfrutaba viéndole sufrir. Ya sabía porque razón él lo había hecho tantas veces. Era un placer inigualable ver sufrir a tu enemigo.
- Eso está mucho mejor.. -sonreí ampliamente- la consolé durante horas mientras gritaba que no quería volver a verte en la vida. Acaricié su espalda, su suave espalda haciendo que se sintiese mucho mejor.
Cada pequeño detalle que le daba hacía que se enfureciese más mientras lo imaginaba. No me sentiría tan pletórico de ninguna manera solamente si Bella volvía a mis brazos.
No me hacía mucha gracia contarle aquello a él pero lo haría para seguir viéndole sufrir como yo había sufrido mientras me enseñaba ese horrible recuerdo en el que él y ella se entregaban a la pasión así que haría que él tuviese que imaginarse lo que pasó.
- Le supliqué que volviese pero ella no quería todo por tu culpa. Me dijo que jamás volvería y no pude soportarlo así que la besé una última vez para irme.
Comenzó a relajarse aunque se imaginó el beso apretando su mandíbula. Sonreí internamente.
- Pero no dejó que me fuese. Después de eso recibí otro mucho más apasionado de ella. Noté que me amaba.. me seguía amando -sonreí ampliamente al ver como temblaba.
Seguiría. Le haría sufrir aún más. Sabía que si seguía la pelea sería inminente pero reviviría en su memoria aquel delicioso recuerdo.
Le miré fijamente. No quería perderme la descomposición de su rostro
cuando le dijese lo que pasó.
- Bella, se sentía tan sola... me dijo que su corazón realmente estaba ocupado por los dos pero que bueno te había elegido a ti por una razón la cual no quiso nombrarme -sonreí- tampoco me importó mucho. Me había dicho que me amaba que era lo que yo necesitaba escuchar para no dejar de besarla. Eso fue lo que hice. La besé y ella respondió cada uno de mis besos. No sabía como había soportado tanto tiempo sin tener sus deliciosos labios besándome. Enredó sus dedos en mi pelo como siempre hacía y no soporté mucho más sin acariciarla. Tenía la piel más suave de todas. Acaricié su espalda subiendo hasta el cierre de su sujetador y lo desabroché. Le quité la blusa mientras ella solamente respondía mis besos acercándose todo lo posible a mi cuerpo. No sabes Jacob, sus besos eran tan deliciosos.. -sonreí de lado.
Hice una breve, muy breve pausa para analizar el rostro de mi enemigo. Temblaba de pies a cabeza imaginando todo lo que le estaba diciendo. Gracias a él podía ver de nuevo como si estuviese pasando otra vez aquella situación. Seguiría torturándole un poco más para poder ver aquella imagen completa volviendo a vivirla.
- Le desabroché la blusa y como había desabrochado su sujetador sus hermosos pechos quedaron a mi vista. No sabes lo hermosos que llegan a ser bajo mi tacto.. Ella comenzó a desabrocharme la camisa y a acariciar mi torso. Agarré su nuca para besarle con más pasión mientras acaricié su delicada cintura.
El perro temblaba tanto que iba a entrar en fase de un momento a otro pero de repente su imaginación hizo algo que me obligó a apretar los puños. En lugar de estar yo besándola y acariciándola apareció él. Veía a Bella besarle con pasión mientras acariciaba su torso y desabrochaba su pantalón.
Miré los ojos de ese horrible perro y mientras temblaba sonrió. Gruñí en mi interior pero no me quedaría atrás. Le haría sufrir aún más.
- Sí tienes razón, me desabrochó el pantalón de esa manera quitándomelo rápidamente -sonreí al ver como volvía a aparecer yo en su mente- La tumbé sobre la cama quitando yo también el suyo y le besé el cuello bajando por su hermoso pecho. No te puedes hacer ni una idea de lo que fue para mí tenerla de nuevo entre mis brazos.
Él apretó de nuevo sus puños y se concentró en amargarme el recuerdo de nuevo. Volvió a aparecer él en mi lugar besando el cuerpo de Bella mientras ella agarraba su pelo. Besó cada centímetro mientras apreté mi mandíbula. Se quitaron ambos la ropa interior pero no dejé que pensase más en ese recuerdo. Gruñí y grité.
-Efectivamente Jacob, la hice mía. Solo mía varias veces..No sabes lo bien que me sentí escuchando mi nombre saliendo como un inmenso grito de placer de su garganta.. -sonreí- Fue lo más maravilloso del mundo.
Tembló tanto que entró en fase al imaginarse nuestros cuerpos abandonados al placer. Sonreí de lado satisfecho, le había hecho sufrir.
Eres un odioso chupasangre-leí en su mente- pero Bella también fue mía y también gritó mi nombre. Tú te aprovechaste de su debilidad y de que yo no estaba alli.
Sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre mí.Le esquivé. Por fin iba a tener mi venganza. Sabía que me odiaba por lo que había hecho pero yo le odiaba aún más por haberse interpuesto entre mi vida y yo.
Gruñó muy fuerte y le miré fijamente. Tranquilo.. no llamaré a ninguno. No necesito a ningún lobo más para matarte. Disfrutaré haciéndolo yo solo.
Reí por sus palabras. Era tan arrogante como siempre. Yo había pensado tantas veces en este momento durante las últimas semanas en las que estuve sin Bella.. pero por ella no lo había hecho. Ahora no estaba ella para impedírmelo aunque hubiese deseado que estuviese aunque solamente fuese para eso.
Jacob el odioso perro comenzó a caminar en posición de ataque gruñendo y sacándome los dientes mientras yo me movía para seguir estando enfrente suya agachándome para ponerme en posición también. No había marcha atrás uno de los dos moriría, era lo que tenía que pasar.
- Bella, se sentía tan sola... me dijo que su corazón realmente estaba ocupado por los dos pero que bueno te había elegido a ti por una razón la cual no quiso nombrarme -sonreí- tampoco me importó mucho. Me había dicho que me amaba que era lo que yo necesitaba escuchar para no dejar de besarla. Eso fue lo que hice. La besé y ella respondió cada uno de mis besos. No sabía como había soportado tanto tiempo sin tener sus deliciosos labios besándome. Enredó sus dedos en mi pelo como siempre hacía y no soporté mucho más sin acariciarla. Tenía la piel más suave de todas. Acaricié su espalda subiendo hasta el cierre de su sujetador y lo desabroché. Le quité la blusa mientras ella solamente respondía mis besos acercándose todo lo posible a mi cuerpo. No sabes Jacob, sus besos eran tan deliciosos.. -sonreí de lado.
Hice una breve, muy breve pausa para analizar el rostro de mi enemigo. Temblaba de pies a cabeza imaginando todo lo que le estaba diciendo. Gracias a él podía ver de nuevo como si estuviese pasando otra vez aquella situación. Seguiría torturándole un poco más para poder ver aquella imagen completa volviendo a vivirla.
- Le desabroché la blusa y como había desabrochado su sujetador sus hermosos pechos quedaron a mi vista. No sabes lo hermosos que llegan a ser bajo mi tacto.. Ella comenzó a desabrocharme la camisa y a acariciar mi torso. Agarré su nuca para besarle con más pasión mientras acaricié su delicada cintura.
El perro temblaba tanto que iba a entrar en fase de un momento a otro pero de repente su imaginación hizo algo que me obligó a apretar los puños. En lugar de estar yo besándola y acariciándola apareció él. Veía a Bella besarle con pasión mientras acariciaba su torso y desabrochaba su pantalón.
Miré los ojos de ese horrible perro y mientras temblaba sonrió. Gruñí en mi interior pero no me quedaría atrás. Le haría sufrir aún más.
- Sí tienes razón, me desabrochó el pantalón de esa manera quitándomelo rápidamente -sonreí al ver como volvía a aparecer yo en su mente- La tumbé sobre la cama quitando yo también el suyo y le besé el cuello bajando por su hermoso pecho. No te puedes hacer ni una idea de lo que fue para mí tenerla de nuevo entre mis brazos.
Él apretó de nuevo sus puños y se concentró en amargarme el recuerdo de nuevo. Volvió a aparecer él en mi lugar besando el cuerpo de Bella mientras ella agarraba su pelo. Besó cada centímetro mientras apreté mi mandíbula. Se quitaron ambos la ropa interior pero no dejé que pensase más en ese recuerdo. Gruñí y grité.
-Efectivamente Jacob, la hice mía. Solo mía varias veces..No sabes lo bien que me sentí escuchando mi nombre saliendo como un inmenso grito de placer de su garganta.. -sonreí- Fue lo más maravilloso del mundo.
Tembló tanto que entró en fase al imaginarse nuestros cuerpos abandonados al placer. Sonreí de lado satisfecho, le había hecho sufrir.
Eres un odioso chupasangre-leí en su mente- pero Bella también fue mía y también gritó mi nombre. Tú te aprovechaste de su debilidad y de que yo no estaba alli.
Sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre mí.Le esquivé. Por fin iba a tener mi venganza. Sabía que me odiaba por lo que había hecho pero yo le odiaba aún más por haberse interpuesto entre mi vida y yo.
Gruñó muy fuerte y le miré fijamente. Tranquilo.. no llamaré a ninguno. No necesito a ningún lobo más para matarte. Disfrutaré haciéndolo yo solo.
Reí por sus palabras. Era tan arrogante como siempre. Yo había pensado tantas veces en este momento durante las últimas semanas en las que estuve sin Bella.. pero por ella no lo había hecho. Ahora no estaba ella para impedírmelo aunque hubiese deseado que estuviese aunque solamente fuese para eso.
Jacob el odioso perro comenzó a caminar en posición de ataque gruñendo y sacándome los dientes mientras yo me movía para seguir estando enfrente suya agachándome para ponerme en posición también. No había marcha atrás uno de los dos moriría, era lo que tenía que pasar.
Sonreí ante la idea de ser yo quién rompiese el cuello de ese odioso
animal. Ya me imaginaba el sonido de su columna vertebral rompiéndose bajo mis
manos. Disfrutaría ese momento como nunca pero después pensaría como quitarme
el dolor que llenaba mi pecho pensando en Bella.
Agité la cabeza, no podía pensar en ella si quería estar concentrado en la batalla. Me concentré en los pensamientos de aquel perro así sabría donde, cuando y como iba a atacarme.
El lobo que estaba enfrente de mí gruñía mirándome. Pensaba en matarme tanto como yo lo hacía. Sonreí de lado.
Esta vez nada te salvará de que te desmiembre estúpido chupasangre-gritaba en sus pensamientos el perro- no lo hice años atrás solamente por ella, por Bella.
Gruñí. Su hermoso nombre lo destrozaba aquella voz realmente asquerosa que despertaba mis instintos animales mas agresivos. Era mi enemigo natural y yo también le había perdonado tantísimas veces la vida por ella pero esta vez ella no aparecería, nada le salvaría de morir.
Me agaché aún más al ver que él hacía lo mismo. Estaba preparado para saltar. Dejé que lo hiciese y le empujé al árbol más cercano con todas mis fuerzas. Quería que sufriese, no quería matarle rápido. Rompería cada uno de sus huesos haciendo que fuesen puro polvo antes de quitarle la vida. Haría que sufriese físicamente lo que Bella había sufrido en vida interiormente por su culpa y también por la mía.
Sonreí y al notar como emitía un pequeño aullido de dolor. Me agazapé de nuevo y vi como agitaba su cabeza para luego incorporarse de nuevo.
- Vamos perrito, ¿no sabes hacer nada mejor? Tantos años para decepcionarme tanto con esta pelea...
Gruñó por mis palabras y yo sonreí. Se picaba fácilmente. Se agachó de nuevo para comenzar esta vez a correr e intentar arrancarme el brazo. Este estúpido perro no aprendía a dejar de pensar para que yo no supiese lo que iba a hacer. Eso me daba ventaja y podía escabullirme de él y tirarle a otro árbol para que no llegase a tocarme.
Volví a escuchar ese aullido pero fue más fuerte. Escuché en su mente que se había herido la pata. Me encantó saber eso. Hizo que fuese aún más excitante continuar la batalla.
Se levantó mientras apoyaba su pata delantera con dolor y sonreí ampliamente.
- ¿Te lastimaste ya perrito? -reí con suficiencia.
Gruñó por mis palabras pero entonces algo cambió para los dos. Dejamos de mirarnos. Por alguna extraña razón mirábamos a los árboles sin saber porque lo hacíamos ninguno de los dos. Sentíamos sumo desconcierto al no saber porque mirábamos esos árboles.
Algo a lo lejos se estaba moviendo. Nos pusimos en posición defensiva mientras las ramas se quebraban y las hojas se movían por el paso de alguien que parecía acercarse corriendo. Miré al perro y el entendió. Por la velocidad era un humano así que no podía ver a un perro.
Se metió a paso lento entre los árboles con dolor en su pata y llegó en forma humana sujetándose el brazo.
Reí entre dientes pero volví a mirar el bosque y me quedé completamente congelado al ver quién se acercaba hasta nosotros.
- No lo hagáis. Estaos quietos -chillaba mientras corría llegando de entre los árboles.
El perro se quedó completamente congelado también. No podíamos dejar de mirar a quien había llegado. Era imposible lo que nuestros ojos veían.
- Jacob, Edward, estaos quietos. ¿Qué es lo que estáis haciendo? -se puso entre nosotros.
Nadie podía contestar pero yo me acerqué lo que pude sin tocarla.
- Be..Be.. ¿Bella?
Me miró con sus preciosos ojos color chocolate. No podía ser verdad. ¿Cómo estábamos viendo el perro y yo lo mismo? No podía ser un producto de la imaginación de los dos. Aquello era demasiado extraño.
Ambos permanecimos petrificados observándola. ¿Aquello era una broma? Era completamente... ¡IMPOSIBLE!
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