Podía notar que estaba tranquila a pesar de que había dicho algo que
nadie en su sano juicio pensaría que diría salvo cuando hablaba de la
literatura. Fruncí mi ceño mientras observaba sus ojos azules tan
amables y tiernos que no podía resistirme a calmarme.
- ¿Cómo puedes saber… lo que soy? -pregunté bajando la voz.
Ella sonrió mientras veía como aceptaba con esa pregunta lo que era.
Temía que le aterrase que fuese un monstruo pero en absoluto. Sus
facciones estaban la mar de serenas y su sonrisa se ensanchaba.
- Un amigo que tengo, casi como un hermano, es también vampiro. Me
enseñó a identificaros. Pero el no tenía tan mal aspecto como tú
-suspiró.
Se acercó a mí y tomó mi rostro entre sus manos dejando un tierno
beso en mi nariz. Me estremecí de pies a cabeza. ¿Cómo se podía ser tan
tierna con un simple desconocido? Su aroma penetraba en mis pulmones.
Rodeó mi cintura con sus brazos y me apretó a su pequeño cuerpecito. La
estreché entre mis brazos y noté como la temperatura de su cuerpo
comenzaba a calentar la piel del mío.
- ¿Qué te pasa? -preguntó mientras acariciaba mi espalda con ternura.
- He perdido a mi mujer -susurré.
Noté como se quedaba completamente tensa. Me escondí entre sus
hermosos y sedosos cabellos dorados mientras aspiraba aquel aroma tan
enloquecedor. Mis brazos se ciñeron en su minúscula cintura para que ni
tan siquiera el aire nos separase. Me sentía bien, reconfortado y podía
escuchar de nuevo unos latidos que no eran los de mi hija ni los
martilleos del corazón de Jacob.
- Ella no te merecía -murmuró.
Me dijo exactamente lo mismo que me habían dicho cada uno de los
miembros de mi familia pero por alguna razón que ella lo dijese hacía
que las heridas de mi pecho comenzaran a sanarse.
Se separó un poco para mirar mi rostro y mientras se ponía
ligeramente sonrojada me dio un besito de esquimal. Se veía tan dulce…
Reí al verlo y besé su frente. Era la mujer más tierna que había
conocido jamás.
Se libró de la prisión de mis brazos y suspiré. No me gustaba no
tenerla allí, podía sentir que la protegería de todo y de todos si
permanecía entre ellos. Me sonrió y caminó hacia el salón invitándome a
que la siguiera.
Se sentó sobre el sofá y sin quitar la mirada de mí esperó a que me hubiese sentado también para hacer su pregunta.
- ¿Quieres contarme lo que pasó?
Quería, realmente lo deseaba pero no sabía como ella podía pensar de
mí o de Bella después de todo lo que habíamos pasado juntos. ¿Cuanto
debía contarle? ¿Quizá desde el principio? Si le contaba todo pasaríamos
la vida entera hablando pero seguramente sería lo necesario para que
entendiese perfectamente bien toda la situación. Sus ojos no parecían
dispuestos a juzgar sino a darme consuelo, lo que me animó a relatarle
mi historia.
- Verás… te contaré todo lo que pasó entre mi esposa y yo para que así puedas entender todo bien. ¿Te parece?
- Sí, mucho mejor -sonrió ampliamente.
- Yo tengo diecisiete años de apariencia pero en realidad ya supero
la centena. Por aparentar esa edad cada poco tiempo comienzo a estudiar
de nuevo en el instituto y la última vez fue en el pequeño pueblo de
Forks, en el estado de Washington. Llevábamos un año allí cuando
apareció una chica nueva. Todos deseaban conocerla y se llamaba Isabella
Swan.
- Tu esposa -aventuró.
- Mi esposa. En ese momento ni nos conocíamos pero yo puedo leer la
mente de las personas, ahora mismo puedo leer la tuya pero la de ella me
era más que imposible. Más tarde supe la razón. El caso de ser
peligroso para ambos, pues ella desconocía mi naturaleza, y su sangre
era igual que una droga para mí, me acerqué tanto, que terminamos
enamorados el uno del otro. Te quitaré los detalles más irrelevantes,
como el hecho de ser perseguida por uno de nosotros para alimentarse de
ella. Me centraré en nuestra vida amorosa. En su dieciocho cumpleaños,
Bella terminó herida porque mi hermano Jasper no controló su impulso de
beber la sangre derramada de mi novia. Decidí terminar con nuestra
relación para salvar su vida pero ella comenzaba a ponerla en peligro
solo para poder verme como si fuese una especie de imagen extraña en su
mente, una alucinación. Durante el periodo que estuve fuera, su mejor
amigo Jacob y ella estrecharon su relación y ella terminó enamorada de
él. Estaba enamorada de los dos. Fue a salvarme la vida porque como
pensaba que ella había muerto por uno de sus intentos de poner en
peligro su seguridad, para desaparecer yo también de este mundo frente a
los Volturis. Ella apareció en Volterra y me salvó. Los Volturis nos
dejaron ir porque Alice, mi hermana que también es vampiresa y ve el
futuro, vio en una de sus visiones que Bella terminaría siendo una de
nosotros. Más tarde intenté que se casara conmigo un montón de veces
pero ella se negaba. Poco después de haber aceptado mi proposición
terminó besando ardientemente a su mejor amigo Jacob. Al final me
escogió a mí. Nos casamos y se quedó embarazada de un híbrido.
Desconocía que los vampiros y los humanos podían tener hijos. Durante un
tiempo fuimos muy felices porque Jacob, es un licántropo, se había
imprimado de nuestra hija y nosotros podíamos estar tranquilos. Pasamos
unos años fantásticos hasta que todo se volvieron peleas. Pensábamos que
estábamos perdidamente enamorados pero quizá todo fue demasiado lejos o
no sé… El caso es que yo no la correspondía como ella quería. No, no
había sentido amor. Había analizado la situación demasiadas veces y
había llegado a una conclusión. Todo había sido por tener la chica en
lugar de que la tuviese Jacob. Cuando me casé con Bella no lo hice por
amor… aunque pensaba que así era.
Resoplé al acabar mi monólogo y después la miré. Sus ojos azules
estaban mirando un punto fijo en un lugar lejano. Entrecerró los ojos y
después volvió a mirarme.
- Te contaré mis conclusiones. La primera es que creo que lo que
sentiste por ella fue más bien la novedad de no poder leer una mente y
eso te atrajo de una manera un tanto obsesiva. La segunda, Bella era un
poco… egoísta ¿no crees? Si amas a dos personas es porque no amabas
mucho a la primera persona de la que te enamoraste. Tercero, haya pasado
lo que haya pasado, en el amor se tienen altos y bajos. Si Bella
realmente te ama, volverá. Estaréis juntos y viviréis felices. Si no es
así, bueno… Edward, el amor se encuentra donde menos lo esperas y puede
que Bella no fuese la mujer de tu vida sino la persona que conseguiría
que abrieses tu corazón para que la verdadera mujer que te enamorase
pudiese entrar en el sin problemas.
Medité sus palabras y cerré mis ojos. Puede que tuviese razón. Puede
que en el fondo yo también supiera que Bella, no era mi verdadero amor.
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