martes, 3 de mayo de 2011

Respiré profundamente intentando así tranquilizarme después de tantos minutos horribles. 

- ¿Qué te ocurre? -susurraste en mi oído. 

Suspiré. No te esperaba. Siempre me sorprendes cuando mi corazón grita tu nombre una y otra vez como si tu nombre fuesen los latidos. 

- Nada -musité con un hilillo de voz. 

Me abrazaste por detrás y escondiste tu rostro en mi cuello mientras me estremecía al sentir tu tacto. 

Sabía que eras un sueño, uno de los que siempre tengo que me destrozan por dentro. Levanté una de mis manos y acaricié con ternura tu cabello. ¿A quién quería engañar? Tenerte ahí me hacía bien pero tú eres tan solo una fantasía que nunca se volverá realidad. 

- No me mientas. Te conozco y no estás bien -suspiraste contra la piel de mi cuello que se erizó instantáneamente. 

- Tan solo te necesito pero no como ahora, sino de verdad -suspiré y giré mi rostro para mirar tus ojos azules. 

Tenías la tristeza grabada en ellos y te separaste de mí. Te pusiste de pie y después tragaste saliva con dolor. 

- No me quieres contigo... solo le quieres a él -musitaste. 

- Él eres tú, Robert -me acerqué rápidamente a ti-. Pero tú eres parte de mi imaginación y él es real, corpóreo. No gastaré energías para imaginar su tacto porque será real. 

- Te entiendo.. -susurraste y después te fuiste. 

No quiero perderte pero te necesito de verdad a mi lado no en mi mente. Te necesito con plena libertad. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.