Nos paramos en mitad de la calle mientras tú comenzabas a acariciar lentamente mi mano de una manera que parecía inconsciente.
Te miré de reojo y me sonrojé satisfecha por seguir notando un tacto que había soñado muchísimas veces por ser capaz de sentir.
- Mira -susurraste con la voz entrecortada por la carrera-, ese es el palacio de Buckingham.
- Es precioso -sonreí mirando el gran edificio-. Algún día lo pisarás para que te nombre la reina o el rey Sir -sonreí aún más y dejé un beso en tu mejilla.
Me miraste sorprendido, reíste y comenzaste de nuevo la carrera hacia un nuevo lugar. Íbamos a correr por toda la ciudad para que los paparazzi no nos persiguiesen pero me importaba poco si eso me hacía tenerte a mi lado.

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