Me senté mientras ella me miraba fijamente a los ojos esperando comprender de esa manera mejor las respuestas que le daría a todas y cada una de sus preguntas.
Respiró hondo y esperé impaciente para ver que era lo que debía cuestionarme de una manera tan privada pero a la vez de una manera tan incómoda e inquietante.
Parecía debatirse cuales eran las preguntas que antes quería hacerme y su rostro indicaba que las estaría poniendo en orden o al menos eligiendo cuál sería la primera de ellas.
- Quiero hacerte una sola pregunta -rompió al fin su silencio.
La contemplé extrañada. Pensaba que después de tener esa posibilidad la aprovecharía más que eso ya que nunca aceptaba abrirme a nadie.
- Está bien. Pregunta -respondí.
Jugueteó ligeramente con sus dedos y después clavando su mirada en mis pupilas de manera que podía haberme derretido las córneas, comenzó a hablar.
- ¿Le amas mucho? -preguntó.
Me quedé quieta. ¿Esa iba a ser su pregunta? Aquello se podía responder con un simple sí o un corto no. No dejaba mucho margen para que ella tan curiosa como ella estuviese satisfecha con mi respuesta.
- ¿Sólo preguntarás eso? -cuestionó inquieta.
- Así es. Respóndeme, por favor -se limpió a musitar.
Apreté un poco mis manos por los nervios y la ligera incomprensión de aquella tan poco extensa cuestión. Resoplé un par de veces y suspiré otras cuantas. Quería dejarla satisfecha pero tampoco quería hablar de todo lo que nadie sabía.
Decidí centrarme en la imagen de aquel hombre que me quitaba el sueño, que me alimentaba y me consolaba a pesar de la distancia.
- ¿Cuál pensarías que sería mi respuesta si te digo que cuando miro sus ojos pierdo la noción del tiempo? Nada me importa en ese momento. Con su mirada me abre un mundo nuevo, me da la luz que me faltó en el momento que no le tuve a mi lado y volvió mi mundo hermoso, brillante y en el que nada malo sucede. Exactamente igual que una utopía. Pero todo esto no termina con su mirada -negué-. Cuando veo su sonrisa..
Entonces ella me interrumpió con una sonrisa en su rostro.
- Tú le amas con tan solo decirme eso sobre su mirada. Jamás escuché a nadie hablar así de solo una porción de su amado y lamento que no puedas estar a su lado -suspiró.
- Más lamento yo no hacerlo pero algún día espero que tenga a su lado a la mujer que le ame y le entregue su vida tal y como lo necesita. Que le cure, que le consuele, que le mime y que le proteja porque por mucho que no quiera admitirlo él tiene un alma muy pura pero frágil como ella sola... y necesita mucha ayuda para soportar todo lo que aún tiene de congoja -suspiré y me levanté.
Respiré hondo y salí de la sala con el corazón roto al saber que nunca yo sería esa que fuese importante en tu vida para darte fuerzas todos los días.

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