viernes, 22 de abril de 2011

Melodía al piano

La ventana estaba abierta y me levanté para cerrarla. Hacía mucho frío y mi piel estaba de gallina por la bajada de temperatura. 

La casa estaba completamente vacía. El silencio tan horrendamente delatador de tu ausencia hacía estragos en mi cuerpo, mi mente y mi alma. 

Cerré mis ojos intentando rememorar alguna de las veces que te había visto, alguno de los falsos recuerdos que estos años se habían creado en mi mente. Me era imposible, tu imagen estaba completamente borrada de ellos. 

¿Qué deseaba recordar en ese momento? ¿Tu voz, tu aroma, tus ojos... ? Quería tenerte a mi lado pero lo que más deseaba era escuchar alguna de tus canciones con las que me habías enamorado. 

Entonces como si de un milagro se tratase mis oídos comenzaron a captar los primeros acordes de aquella primera canción tuya que escuché. Es más, el sonido parecía tan real.. como si estuviese cerca. 

Subí las escaleras sin saber porqué lo hacía pero mi roto corazón así me lo pedía. La ascensión fue lenta y cada paso que daba el sonido se hacía más fuerte como si en verdad tus perfectas, finas, níveas y suaves manos se estuviesen deslizando por las teclas de marfil disfrutando de cada nota como si fuese el sonido más hermoso que jamás hubiesen escuchado los oído de ese maravilloso pianista. 

Llegué al piso superior y caminé hacia la sala donde el sonido de ese instrumento comenzaba a hacerse fuerte. 

La puerta estaba entreabierta y el pánico se apoderó de mí. ¿Y si realmente hubiese allí alguien tocando la asombrosa melodía imitándote a la perfección? ¿Cómo podían estar tocando si en esa sala nunca hubo ningún piano? 

Apreté un puño sobre mi pecho y seguí avanzando hasta... que te vi. 

Tu perfecta figura con la espalda recta, erguida y tus manos acariciando las teclas del piano que jamás había descansado en esa sala me dejaron completamente paralizada unos instantes. 

Me acerqué al banquito y te observé tocar para deleite de todos mis sentidos que volvieron a recibir un poco de esa luz en la oscuridad en la que está sumida mi vida por no tenerte a mi lado. 

Giraste ligeramente tu rostro para regalarme la mayor de tus sonrisas mientras los últimos acordes de la melodía fluían de una manera tan natural que el piano parecía una prolongación de tu cuerpo y sentimientos. 

Cuando la última nota sonó, tu mano se elevó para acariciar mi mejilla y sentí de nuevo tu tacto en mi piel pero entonces cuando sentía que mi mundo volvería a brillar tu figura comenzó a aclararse en exceso hasta llegar a algo preocupante..¿Significaba eso que te arrebatarían de mí otra vez? 

Me abracé rápidamente a tu cuello mientras aún era corpóreo y tus manos acariciaron mi pelo sin entender porqué odiosa razón tú que recientemente habías aparecido dándome el mayor de los regalos te irías a los segundos para darme la peor de las pesadillas. 

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